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Balance de las XII Jornadas de CCSS.

Fuente: Pixabay

Los pasados días 19 a 21 de mayo se llevaron a cabo las XII Jornadas de Intercambio de Experiencias Educativas en Ciencias Sociales con el programa que hemos incluido en la entrada anterior, un programa constituido por 16 intervenciones variadas, diferentes y muy interesantes, innovadoras y creativas. La irrupción de la pandemia del coronavirus ha alterado el desarrollo tradicional de estas Jornadas, consistente en un sábado completo a principios del mes de mayo, por una realización on line de las mismas. Hemos podido conocer prepuestas didácticas de gran interés, tanto de aspectos metodológicos, usos de las TIC-TAC, aprendizaje basado en juegos, uso de aplicaciones móviles, propuestas de trabajo curricular muy novedosas (Holocausto, los ODS, trabajo departamental para hacer ffrente a la enseñanza on line, trabajo por estaciones), uso de los cómics en las clases de CCSS, experiencias de educación patrimonial, utilización de la fotografía histórica e investigación geográfica e histórica. También tuvimos presencia de la Primaria, tan necesaria para conocer lo que se hace en esta etapa educativa.

El formato no presencial ha posibilitado que otros compañeros/as de otras provincias e incluso de fuera de Andalucía hayan podido seguir el desarrollo de las mismas y participado como ponentes. Y esto ha sido un acierto total y creemos que en este sentido debemos avanzar. Hay muchos compañeros/as interesados en seguir y participar activamente en estas Jornadas y creo que debemos explorar otras posibilidades, superar el esquema CEP y pasar a otra escala. No estaría mal tampoco estas Jornadas se pudieran desarrollar en otros CEP. Así se puso de manifiesto en el debate que tuvimos al final de las Jornadas y en el cuestionario de valoración que se pasó a los participantes. Sin duda, tenemos que ampliar el alcance de las Jornadas, buscar un referente al menos provincial o regional, al estilo de los Encuentros de docentes de CC.SS., buscando el mayor número posible de participantes, ya que se trata de difundir experiencias innovadoras y crear redes de profesorado de cara a la mejora del proceso de enseñanza y aprendizaje de las CCSS. Pero, también, tenemos que mejorar aspectos como la difusión de las Jornadas, el conocimiento del blog de las Jornadas, en el que está colgado el material que utilizan los ponentes y propiciar la intervención de otros colectivos como profesorado novel, opositor e incluso estudiantes del Máster de Secundaria. En ello vamos a trabajar el próximo curso para darle esa necesaria revitalización (en palabras de José Ramón Pedraza) tan necesaria para el mantenimiento de esta actividad. Pero, sobre todo, recuperar la presencialidad, el intercambio directo de ideas, reflexiones, etc. La sesiones on line favorecen que haya más asistencia pero la presencialidad es necesaria para incrementar los intercambios y favorecer el conocimiento mutuo. Tendremos que equilibrar ambas propuestas.

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Programa de las XII Jornadas de Ciencias Sociales

Presentamos el programa de las XII Jornadas de Intercambio de Experiencias en CCSS en el CEP de Córdoba. Un magnífico elenco de profesionales que han querido contribuir a mantener el espíritu de estas jornadas esperando que la XIII pueda realizarse presencialmente. Echamos de menos algunos de los compñaeros y compañeras que, por motivos de trabajo, no han podido intervenir aunque si estarán como asistentes. Abrimos la inscripción para que el que quiera asistir a esta edición lo pueda hacer sin problemas.

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XII Jornadas de Intercambio de Experiencias Educativas en CCSS.

Sin duda, no es lo mismo realizar un encuentro de profesores y profesoras de CCSS de manera presencial que virtual, a través de videoconferencias. Pero cuando las circunstancias obligan, más vale encontrarnos on line que dejarnos vencer por estas dramática situación y anular este encuentro ya tradicional en el CEP de Córdoba. Es por ello por lo que hemos decidido convocar esta nueva edición de las Jornadas de Intercambio de Experiencias Educativas en Ciencias Sociales, Geografía, Historia e Historia del Arte de manera virtual. Las experiencias se expondrán vía internet, mediante videoconferencia. Las fechas también se han visto alteradas y de llevarla a cabo en jornada de sábado como era habitual, se realizarán en 2 ó 3 tardes (dependiendo del número de experiencias que se presenten). La convocatoria es abierta, por lo que todo aquel docente que quiera presentar una experiencia no tiene nada más que indicarlo. La idea es estar el mayor número posible de docentes conectados e intercambiando ideas y sensaciones en estos tiempos de incertidumbres y pandemias.

Aquí adjuntamos la convocatoria en la que se describe la forma de participación.

De su desarrollo, daremos cuenta en otra entrada.

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La necesidad de enseñar Geografía Política en estos tiempos de pandemia

Imagen de Pete Linforth en Pixabay

En estos últimos días estamos viviendo un período verdaderamente histórico y no es sólo retórica. Nos estamos enfrentando a una de las crisis más graves que hemos vivido en los últimos tiempos. El nuevo coronavirus ha puesto contra la pared a todo el sistema y aunque terminaremos por doblegarlo, ya nada será igual. El golpe ha sido tan duro que costará “sangre, sudor y lágrimas” salir de esta situación y no será para volver a la vida anterior. El daño personal, económico y social está siendo catastrófico así como las consecuencias psicológicas, de las que poco se habla, pero se hablará en los próximos meses, especialmente, en un sur europeo estigmatizado por las elevadas cifras de muertos y contagios. Se ha derrumbado todo un sistema de ideas y preceptos que creíamos inamovibles, estables, certeros. Estas situaciones no pasaban en el muy tecnificado Occidente. las veíamos en la televisión o por internet y nos negábamos a creer que eso podía pasar también aquí. El pecado del optimismo o la soberbia. Parafraseando el conocido poema, vimos que esto pasaba en China, y no hicimos nada. Ahora lo tenemos aquí … y hacemos lo que podemos. El mantra de que teníamos el mejor sistema sanitario del mundo, se ha caído después de años de desmantelamiento (igual que nuestro sistema financiero en 2008) a pesar del enorme trabajo y dedicación de sus profesionales. La realidad desmiente esa imagen edulcorada y manipulada que nos han vendido. Incluso la imagen de la Europa “solidaria, amiga, aliada, referente de progreso” se está destapando (ya lo había hecho en 2008) como lo que ha sido siempre: una club de mercaderes, dominado por Alemania y sus satélites, preocupados sólo por la “cuenta de resultados” y que miraban con cierto aire de desprecio y prepotencia (algo totalmente repugnante que dirían en Portugal) al Sur. El resultado para la Europa “unida” no va a tardar mucho en verse: reforzamiento de los estados naciones, y, por consiguiente del nacionalismo (tipo Orban en Hungría), el auge de los extremismos de derecha, la recesión, el paro, y el euroescepticismo. Pero, también, puede que esta pandemia sirva para darle una vuelta al sistema, que se ponga la economía al servicio de la sociedad y no la sociedad al servicio de la economía (léase Gran Bretaña, Suecia, Holanda,…), que se acentúe el proceso de unión, que la recuperación sea rápida y con poco sufrimiento y con más inversión en investigación, bienestar, etc. Llámame iluso, lo estructural no cambiará.

El mundo está cambiando a una velocidad increíble: China se alza como la gran potencia de este siglo con un tipo de dominación bien diferente a los EE.UU. que, por otro lado, no se van a rendir tan fácilmente. Las regiones periféricas se van a orientar hacia uno u otro contendiente, pero mientras China o Rusia, avanzan en estas regiones con mucho acierto, EE.UU. está en franco retroceso y sin parar de cometer errores. Atención a La India y a otras potencias regionales como Irán, Brasil o México.

La globalización, esta globalización neoliberal de corte anglosajona en la que estábamos inmersos, ha demostrado su total inoperancia y peligrosidad para la mayor parte del planeta, salvo para algunas élites (económicas y criminales, que, en muchas ocasiones, vienen a ser la misma cosa) y para los virus.

El futuro es cada día más incierto y su desarrollo dependerá de como se salga de la crisis sanitaria y económica posterior. Los más sesudos intelectuales del momento no paran de hacer disquisiciones sobre este futuro. Destacar el interesante debate mantenido por Zizek y Chul Han, por ejemplo, o las aportaciones de Harari o Chomsky, entre otros.

Pero lo que creo que se ha dejado bien claro es la importancia de la geografía política en el análisis de esta situación y la necesidad de conocer sus fundamentos para hacerse una idea clara, racional, amplia, de lo que es el mundo actualmente. Y en eso deberíamos centrar la enseñanza y aprendizaje de la Geografía en Secundaria, al menos en 3º de ESO. No quiero decir que enseñar otras temáticas geográficas no sea importante, sino que mucho más necesario es dar las herramientas necesarias y competenciales al alumno para que se haga una imagen certera del mundo que habita. Y para ello debemos priorizar aspectos como la geopolítica de las grandes potencias mundiales, conocer la evolución reciente de los equilibrios de poder, el nuevo orden mundial, la distribución de los recursos naturales y la lucha por su control, la crisis climática, las necesidades humanas, los puntos calientes del planeta, las instituciones internacionales, los movimientos de la población, el ciberespacio o conceptos esenciales como frontera, nación, identidad, alianzas, espacios económicos, globalización, redes, jerarquía, nodos, etc. y todo ello basado en un conocimiento cartográfico amplio y a diferentes escalas, ya que, como sabemos, la Geografía política estudia, básicamente, las relaciones entre las organizaciones políticas que desarrollan las sociedades y el espacio geográfico, a diferentes niveles y escalas, en definitiva, las relaciones entre el poder y el espacio. sin unas nociones básicas de esta temática, difícilmente se puede entender el mundo actual. Pero, además, no sólo se trata de aportar conocimientos geopolíticos, sino que metodológicamente también hay que introducir cambios: metodologías activas, que favorezcan la investigación del alumno, que se planteen retos o problemas, proyectos de trabajo cooperativos sobre algunos de estos aspectos necesarios y básicos de la Geografía política, el uso de la cartografía, etc. Y, por último, trabajar también las actitudes, esas grandes desconocidas y olvidadas.

En conclusión, se trata de reorientar la enseñanza de la Geografía para que sea realmente un conocimiento útil, con la finalidad de que el alumno/a adquiera las claves que le permita desenvolverse en un mundo cambiante y cada vez más complejo, un conocimiento que sólo puede y debe aportar la Geografía.

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¿Estamos preparados para la teledocencia?

Imagen: Pixabay

Las circunstancias sobrevenidas en las que nos encontramos han puesto de manifiesto las numerosas carencias de un sistema educativo que lleva desde hace mucho tiempo en una situación prácticamente catatónica. Con muchas dificultades para la renovación y la adaptación a los nuevos tiempos, con fuertes resistencias para avanzar por ese camino que nos marca la sociedad actual, de repente, sin previo aviso, nos encontramos con una pandemia que nos obliga a replantear totalmente los sistemas de enseñanza y aprendizaje. De una enseñanza fundamentalmente presencial (necesaria, por otra parte) pasamos, de la noche al día, a una teledocencia, para la cual el sistema no estaba preparado. El profesorado se tiene que plantear cómo hacer frente a esta dramática situación para la cual no estaba, mayoritariamente formada, cómo adaptar sus métodos de enseñanza a estas circunstancias, cómo realizar una docencia informatizada y en red, qué herramientas utilizar, cómo atender a las múltiples necesidades de nuestro alumnado con los medios que tenemos o que conocemos, y, sobre todo, cómo evaluar. Se ha tenido que improvisar y la impresión que tenemos es que cada uno ha hecho de su capa un sayo. Bien es cierto que no se puede cambiar un sistema de golpe, que las autoridades educativas han tenido que ir, sobre la marcha, saliendo al paso de las necesidades que este cambio impone, pero esto, todo, no se puede improvisar. Docentes que nunca, o rara vez, han hecho un curso de actualización en nuevas tecnologías, menos de uso de plataformas educativas, de herramientas TIC, de enseñanza no presencial, etc. se encuentran con que tiene que mantener su ritmo lectivo a través de métodos que no dominan para estos menesteres. Se recurre al correo electrónico o al socorrido whatsapp para enviar unas tareas que, en muchas ocasiones, supera en número a las que habitualmente mandarían o recomiendan el visionado de vídeos extraídos de Internet, en ocasiones, seleccionados sin criterios propios. Se mira, casi con reverencia, a aquellos docentes que avanzaron por este camino hace tiempo, que innovaron casi como francotiradores, que introdujeron las nuevas tecnologías, que pusieron en práctica las denominadas metodologías activas hasta el criticado flipped classroom. Hoy se recurre a sus vídeos, a sus recursos, a su exégesis manifiesta en los múltiples materiales que, en la mayoría de las ocasiones, se ofrecían desinteresadamente. Se buscan soluciones a la desesperada esperando que la situación no se alargue demasiado en el tiempo.

Pero, también, estos desgraciados días están poniendo de manifiesto las desigualdades en el acceso a esta nueva forma de ejercer la docencia, tanto en recursos como en maneras de afrontarla por parte de alumnos y familias. Alumnado con muchas limitaciones para seguir estas clases, por falta de medios o recursos, sin preparación y sin que estén dotados de la necesaria autonomía ni creatividad para trabajar sin necesidad de tener al profesor o profesora indicándole en cada momento lo que tienen o no tiene que hacer. Y sin la necesaria motivación derivada, entre otras cosas, del contacto con sus compañeros y compañeras. Y las familias a las que se les carga una parte importante del peso de estas circunstancias que no pueden o no saben acompañar a sus hijos e hijas en esta dura travesía. Otra nueva brecha importante se va a abrir.

Esta pandemia va a poner en entredicho a toda la estructura del sistema educativo, desde la educación infantil (¡cuánto tendríamos que aprender de este profesorado!) a la Universidad. El resultado no será, ni debe ser, una vuelta a lo anterior como si de un paréntesis se tratara. En determinados niveles, la enseñanza presencial se va a cuestionar totalmente, las clases magistrales tal y como mayoritariamente se imparten, no tienen sentido en la actualidad, los propios espacios educativos no pueden seguir manteniéndose como en el siglo XIX, la misma forma de comunicación entre el profesorado y el alumnado tiene que cambiar. Tenemos que prepararnos y formarnos para estas circunstancias pero también para lo que vendrá después de estos tiempos coléricos, parafraseando a García Márquez. Pero no debemos llevarnos por lo inmediato y basarlo todo en internet y la “cacharrería”, sin valorar adecuadamente las consecuencias de todo ello. Se precisa cercanía, contacto, comunicación. Como afirma el filósofo Byung – Chul HanSin la presencia del otro, la comunicación degenera en un intercambio acelerado de información“. Y la educación es mucho más que ello.

Toda crisis es una oportunidad de cambio y las muestras de fragilidad del sistema deben servir para reforzarlo allí donde más grietas le han salido. Y esto es una labor de toda la comunidad educativa.