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¿Qué funciona en la enseñanza y aprendizaje de las Ciencias Sociales?

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Acabamos de convocar una nueva actividad para el ámbito de las Ciencias Sociales. Se trata del curso “¿Qué funciona en la enseñanza y el aprendizaje de las Ciencias Sociales?“. Con esta actividad pretendemos dar a conocer las últimas tendencias en didáctica de las CC.SS.  En la actualidad, en el panorama educativo, no parar de surgir ciertas propuestas metodológicas que son rápidamente absorbidas por una parte del profesorado sin conocer realmente si existen evidencias de sus resultados en una mejora del aprendizaje del alumnado. Pueden ser propuestas innovadores, en el sentido de pretender cambiar alguna cuestión que no funcione del proceso de enseñanza-aprendizaje o mejorar aquellas que son susceptibles de hacerlo. Pero, en la mayoría de los casos, no existen suficientes evidencias científicas de sus resultados. Esto hace que su difusión se tenga que hacer con las debidas precauciones y espíritu crítico. En esta actividad queremos examinar algunas de estas propuestas (flipped learning, recursos educativos en abierto, ,,,) que se han trabajado en clase realmente. Veremos también algunas de las posibles aportaciones de la neuroeducación en CC.SS. y el trabajo de la oralidad en nuestra clase con una propuesta muy original.

Presentamos el programa en el siguiente díptico:

Iremos informando sobre el resultado de la actividad formativa.

 

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Critical Thinking: Aprendiendo a pensar en el aula.

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Acabamos de publicar una nueva actividad para el segundo trimestre. Se trata del curso “Critical thinking: aprendiendo a pensar en el aula“. Con esta actividad pretendemos:

  1. Dotar de un andamiaje teórico a los docentes que quieran conocer mejor qué es, y en qué consiste, el desarrollo del “Critical thinking” o pensamiento crítico”.
  2. Desarrollar una metodología concreta para trabajarlo en el aula.
  3. Conocer y aplicar determinadas rutinas de pensamiento.

Una de las funciones esenciales que debería tener la educación en la actualidad es, sin duda, desarrollar en nuestros alumnos/as el pensamiento crítico, esto es, la posibilidad de tomar decisiones, de juzgar, de evaluar, de comparar y de contrastar con criterio racional y ético. Sin embargo, la investigación educativa demuestra que la enseñanza actual se orienta básicamente hacia la adquisición de conocimientos en las diferentes materias, ya que se piensa que ésto es lo fundamental para garantizar el desarrollo intelectual del alumnado. Sin embargo, algunos investigadores han señalado que aunque el conocimiento es esencial para el desarrollo del pensamiento, esto no garantiza el desarrollo de un pensamiento crítico. Es por ello por lo que creemos fundamental realizar esta actividad para ayudar al profesorado a trabajar las estrategias pedagógicas adecuadas para desarrollar en su alumnado el pensamiento crítico. En el siguiente díptico se puede ver el programa del curso.

En esta actividad vamos a exponer el trabajo llevado a cabo por nuestro compañero y profesor de la UCO José Carlos Ruiz, autor del libro “El arte de Pensar“. En  este vídeo podemos ver la presentación del dicho libro.

Además contaremos la presencia de docentes como José Manuel García Peinazo, María Inmaculada Rodríguez-Carretero Luna y Cristina Marín Caparros, quienes expondrán diversas aspectos de esta metodología así como los resultados obtenidos en diversos contextos. Finalmente, intervendrá Manuel Bermúdez Vázquez, profesor de la UCO y director del Aula de debate, quien desarrollará la relación entre pensamiento crítico y el debate.

En definitiva, queremos hacer una aproximación al pensamiento crítico en el aula (el haber introducido el término en inglés, “critical thinking“, es una cuestión que trataremos más adelante, cuando evaluemos el curso) y sus posibilidades de desarrollarlo en nuestros alumnos y alumnas.

 

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¿Qué tipo de pedagogías se necesitan para el siglo XXI?

En la serie de estudios titulados  “El futuro del aprendizaje”  realizados por la doctora Cynthia Luna Scott para la UNESCO, se plantean tres temas fundamentales para la educación presente y futura:

¿Por qué deben cambiar el contenido y los métodos de aprendizaje en el siglo XXI?

2º ¿Qué tipo de aprendizaje se necesita en el siglo XXI?

3º ¿Qué tipo de pedagogías se necesitan para el siglo XXI?

Son tres documentos que aportan unas interesantes ideas que vamos a ir comentando. Comenzaremos por el último por su carácter de marco conceptual que contiene. En este estudio, la autora, basándose en la abundante literatura científica existente sobre la importancia y necesidad de preparar a los estudiantes para la adquisición de las competencias, habilidades y capacidades requeridas en el el presente siglo XXI, examina los diferentes tipos de pedagogías existentes en la actualidad y anticipa las etapas futuras y los desafíos a los que se enfrenta la educación. Los expertos reconocen que el modelo de clase “tradicional”, basada en la transmisión unidireccional no sirve para la adquisición de las competencias, es totalmente, ineficaz, pero, aún así, es el método más extendido. Añade también, de una manera totalmente acertada que “A pesar de que a escala mundial se opina que las y los estudiantes deben adquirir destrezas tales como el pensamiento crítico y la habilidad de comunicarse con eficacia, innovar y resolver problemas mediante la negociación y la colaboración, raras veces se ha adaptado la pedagogía para hacer frente a estos desafíos“. Esto lleva a la autora a concluir la necesidad de replantearse la pedagogía, las formas de enseñar, para el siglo XXI. Se propugna que los educadores debieran abandonar esos enfoques pedagógicos tradicionales (por ejemplo, clases magistrales, memorización) para avanzar hacia enfoques pedagógicos abiertos, dinámicos, que tengan en cuenta las necesidades y fortalezas especiales de su alumnado al tiempo que les ofrecen oportunidades para aprender y desarrollar su potencial a través de la creatividad, la autonomía, la investigación y la colaboración (por ejemplo, aprendizaje individualizado, aprendizaje cooperativo, ABP, aprendizaje informal). Los educandos deben tener tiempo para interrelacionarse con sus iguales, con su profesorado, compartir nuevos conocimientos, aplicarlos y evaluarlos. Aunque reconoce la complejidad de la enseñanza y aprendizaje de las competencias, Luna Scott, siguiente a Leadbeater, señala la importancia de la transformación de las pedagogías existentes y el rediseño de las tareas como claves en este proceso. En este sentido, creen que las estrategias de aprendizaje no deben limitarse sólo y exclusivamente a la escuela, si no que  se debe abrirse a otros “proveedores” de conocimiento como la comunidad,  otras escuelas, bibliotecas, museos, etc.

Según la autora, basándose en Saavedra y Opfer, “La pedagogía del siglo XXI debe emplear estrategias docentes innovadoras y respaldadas por la investigación, por las tecnologías del aprendizaje y por las aplicaciones tomadas de la vida real“. A partir de aquí, y examinando las investigaciones llevadas a cabo sobre la manera de aprender que tiene las personas, establece nueve principios para la enseñanza de las habilidades y competencias para el siglo XXI:

1) Hacer que el conocimiento sea pertinente para la “visión de conjunto”.
2) Enseñar las destrezas dentro de cada disciplina.
3) Desarrollar capacidades de reflexión de alto y bajo nivel para facilitar la comprensión en diferentes contextos.
4) Promover la transferencia de aprendizaje.
5) Enseñar cómo “aprender a aprender”, la metacognición.
6) Abordar directamente los malentendidos.
7) Promover el trabajo en equipo.
8) Aprovechar la tecnología como apoyo del aprendizaje.
9) Fomentar la creatividad de las y los estudiantes.

Una vez definidos estos principios, la autora examinará las pedagogías y perspectivas concretas que promoverán el aprendizaje de esas competencias, determinando 19 aspectos en los que debemos centrarnos para lograr alcanzar un aprendizaje de calidad y el dominio de esas competencias:

  1. centrarse en la calidad de los resultados de enseñanza y aprendizaje (por ejemplo, exigiendo docentes competentes   y dedicados que empleen metodologías activas);
  2. fomentar la participación de los alumnos/as (por ejemplo, brindar oportunidades para compartir ideas en redes sociales, con compañeros y con el profesor, para co-crear el aprendizaje);
  3. personalizar e individualizar el aprendizaje (por ejemplo, permitir que los alumnos/as establezcan metas personales, aprendan a su propio ritmo);
  4. centrarse en el aprendizaje basado en proyectos y la resolución de problemas (por ejemplo, el apoyo a proyectos grupales basados ​​en problemas de aprendizaje de la vida real y donde cada uno es responsable de una parte de la proyecto);
  5. fomentar la colaboración y la comunicación (por ejemplo, agrupar a los alumnos en parejas o más para encontrar la solución a un problema);
  6. movilizar y motivar a los estudiantes (por ejemplo, dividir el aprendizaje en diferentes pasos esenciales para mantener el interés de los estudiantes);
  7. estimular la creatividad y la innovación (por ejemplo, alentar a los alumnos/as a generar nuevos conocimientos a partir de experiencias de aprendizaje relevantes);
  8. usar las herramientas de aprendizaje apropiadas (por ejemplo, tecnologías móviles, aprovechar al máximo las redes sociales);
  9. diseñar actividades relevantes de aprendizaje del mundo real (por ejemplo, ofrecer actividades centradas en contextos en los que los alumnos/as evolucionarán en sus vidas adultas);
  10. enseñar habilidades metacognitivas (por ejemplo, preguntar a los alumnos/as las preguntas “¿qué estás aprendiendo?” y “cómo aprendes?” para que estén al tanto de cómo aprenden);
  11. desarrollar relaciones de aprendizaje de apoyo (por ejemplo, recompensar los esfuerzos de los alumnos/as);
  12. incluir a cada estudiante a través de la tecnología (por ejemplo, proporcionar acceso a una actividad de lectura para estudiantes con discapacidades a través de audiolibros);
  13. centrarse en los modelos centrados en el alumnado (por ejemplo, supervisar a los grupos de estudiantes que trabajan de forma independiente, ofrecer instrucción donde cada estudiante autorregula su aprendizaje);
  14. promover el aprendizaje ubícuo (por ejemplo, brindar oportunidades para adquirir conocimientos fuera del aula y la escuela);
  15. fomentar el aprendizaje permanente (por ejemplo, proporcionar cursos de actualización para los alumnos que deseen actualizar sus habilidades obsoletas);
  16. reconocer el aprendizaje a través de la educación abierta (por ejemplo, dar acceso gratuito a cursos en línea);
  17. acreditar y reconocer resultados de aprendizaje no tradicionales (por ejemplo, un proveedor de cursos en línea proporciona una certificación de aprendiz);
  18. evaluar conocimientos y habilidades más profundos (por ejemplo, realizar una evaluación formativa de los alumnos durante su aprendizaje, en forma de retroalimentación continua sobre su progreso y estímulo de sus mejoras);
  19. redefinir el rol y la función del maestro (por ejemplo, asumir un nuevo rol de mentor y diseñador de proyectos, inscribirse en capacitación en tecnología de la información y la comunicación [TIC]).

Para finalizar el informe, la autora concluye que los métodos pedagógicos tradicionales no preparan a los jóvenes para los desafíos del mañana. Deben transformarse e innovar centrándose en los aprendices al tiempo que aumentan la conciencia de la importancia del aprendizaje permanente. Deben proporcionar a los alumnos y alumnas las capacidades y habilidades que les permitirán evolucionar en un mundo digital. Para trazar nuevos caminos para estudiantes de todas las edades y apuntar hacia el éxito a largo plazo, los cambios e innovaciones deben aparecer en el aula, pero también en las escuelas y, en última instancia, en todo el sistema escolar. educación (por ejemplo, estructuras, organizaciones, políticas). Se debe hacer un análisis crítico de la enseñanza tradicional para determinar si cumple con las exigencias y expectativas actuales y, en caso contrario, avanzar por otros caminos más eficaces.

En definitiva, estamos ante un informe de gran interés para la reflexión sobre el desarrollo de la enseñanza en estos momentos de cambio y gran incertidumbre, que se apoya en una literatura científica seria y contrastada para trazar esas conclusiones que hemos indicado y que nos proporciona las claves para centrar nuestra labor docente.

 

 

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Cómo medir las competencias por Carles Monereo.

Dentro de la 7ª edición del programa EDUCAR PARA EL FUTURO, organizado por la Fundación Ibercaja, en la que entre enero y mayo de este año, acoge a un buen número de conferencias sobre educación (ver este enlace), entre las que me gustaría recomendar la impartida por el profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, Carles Monereo titulada “Métodos de evaluación. Cómo medir las competencias“. La evaluación es uno de los aspectos más espinosos en la enseñanza por competencias y, a pesar de ello, es el componente esencial para innovar en educación y poder cambiarla, según Monereo. Y no se trata de empezar por el final, como cabría pensar y como tradicionalmente se ha realizado, si no todo lo contrario: la evaluación debería ser lo primero que tengamos en cuenta. El profesor Monereo parte de un axioma fundamental: dime como evalúas y te diré como aprenden tus alumnos/as. La importancia de la evaluación en el proceso de enseñanza y aprendizaje se puede apreciar en los siguientes efectos:

  1. Sirve para marcar los puntos de salida y de llegada.
  2. Determina el qué y el cómo aprende el alumno/a.
  3. Determina la forma como enseña el profesor/a.
  4. Ofrece indicadores sobre la forma de enseñar y aprender.
  5. Puede promover la interdisciplinariedad.
  6. Es motivante.

Para llegar a evaluar competencias es preciso partir del concepto de competencias, que lo resume, básicamente en esta imagen:

Lo más importante para Monereo en este tema no es tanto las diferentes competencias que existen o puedan existir, sino los problemas que el alumno/a puede resolver. La cuestión es plantearse cuáles son esos problemas prototípicos que un ciudadano puede resolver en su vida cotidiana y eso debe ser lo que debamos enseñar. Efectivamente, uno de los problema que destaca en la enseñanza obligatoria es que, según los profesores/as, el alumno/a debe terminar esta etapa siendo historiador, economista, matemático, químico, biólogo, lingüista, etc. ya que, para el profesor/a de Secundaria lo importante es su materia. Es un grave error: el alumno debe terminar la Secundaria siendo ciudadano.

Después de analizar las condiciones que una actividad tiene que tener para ser competencial, que podemos ver en la siguiente imagen,

pasará a analizar los tipos de pruebas que se pueden implementar: pruebas de pensamiento, estudios de casos, ABP, aprendizaje servicio, etc. y deducir los aspectos o dimensiones que tienen que tener las pruebas de evaluación para ser competenciales. Son los siguientes:

Resulta muy interesante también el decálogo que establece sobre el evaluador competente:

Y, finalmente, establece un paralelismo entre la cultura del test, la tradicional, y la cultura de la evaluación auténtica, competencial:

En definitiva, una conferencia muy interesante, recomendable y que nos puede servir para reflexionar sobre el importante, crucial papel que tiene la evaluación en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Otra cosa bastante diferente es el plasmar estas reflexiones en una programación y llevarla a la realidad del aula, evaluar competencias y materias no es nada sencillo dada la normativa vigente.

Vídeo de la conferencia:

 

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La profesión docente en la sociedad del conocimiento.

Acaba de publicarse el número 56 de la revista “RED. Revista de Educación a distancia” de la Universidad de Murcia dedicado a “La profesión docente en la sociedad del conocimiento”. En este número se incluyen 12 artículos que tratan sobre el complicado anclaje de la sociedad del conocimiento, las TIC y TAC en la profesión docente tanto en el ámbito universitario como en las enseñanzas Secundaria y Priamria de nuestro sistema educativo. Aparcen artículos de gran interés con firmas ya muy reconocidas como Francisco Imbernón, Manuel Area, Linda Castañeda o Jordi Adell entre otros. En conjunto nos aportan una excelente visión de este tema fundamental para el desarrollo de las competencias profesionales del profesorado. Unas lecturas muy recomendables.

Este es el sumario del especial.

1. De la enseñanza presencial a la docencia digital. Autobiografía de una historia de vida docente. Manuel Area Moreira (Universidad de La Laguna).
2. Incidencia de las TIC en la enseñanza en el sistema educativo español: una revisión de la investigación. María Pilar Colás Bravo (Universidad de Sevilla), Juan de Pablos Pons (Universidad de Sevilla) y Javier Ballesta Pagán (Universidad de Murcia).

3. La profesión docente en la sociedad del conocimiento. Una mirada a través de la revisión de investigaciones de los últimos 10 años. Lourdes Montero (Universidad de Santiago de Compostela), Adriana Gewerc (Universidad de Santiago de Compostela)

4. La profesión docente en la era del exceso de información y la falta de sentido. Juana M. Sancho-Gil (Universidad de Barcelona), Fernando Hernández-Hernández (Universidad de Barcelona).

5. Controversias en la transición del libro de texto en papel y electrónico a los contenidos digitales. Ángel San Martín Alonso (Universitat de València), José Peirats Chacón (Universitat de València).

6. ¿Por qué es necesario repensar la competencia docente para el mundo digital?. Linda Castañeda (Universidad de Murcia). Francesc Esteve (Universitat Jaume I, Castellón de la Plana) y Jordi Adell (Universitat Jaume I, Castellón de la Plana).

7. Competencia digital: una necesidad del profesorado universitario en el siglo XXI. Mª Paz Prendes Espinosa (Universidad de Murcia), Isabel Gutiérrez Porlán (Universidad de Murcia), Francisco Martínez Sánchez (Universidad de Murcia)

8. La comunicación argumentativa en la Sociedad del Conocimiento, clave del liderazgo distribuido para un cambio educativo desde el desarrollo profesional. María Teresa Caro Valverde (Universidad de Murcia).

9. El educador en línea: más allá de la digitalidad. Marcelo Dorfsman (Hebrew University of Jerusalem).

10. Autoevaluación y reflexión docente para la mejora de la competencia profesional del profesorado en la sociedad del conocimiento. Miryam Martínez-Izaguirre (Universidad de Deusto), Concepción Yániz-Álvarez de Eulate (Universidad de Deusto), Lourdes Villardón-Gallego (Universidad de Deusto).

11. ¿Existe en la universidad una profesionalización docente?. Francisco Imbernón Muñoz (Universidad de Barcelona), Catalina Guerrero Romera (Universidad de Murcia).

12. La metacognición en la profesionalización docente: el pensamiento crítico en un entorno mixto. Adriana Margarita Pacheco-Cortés (Universidad de Guadalajara, México), Elba Patricia Alatorre-Rojo (Universidad de Guadalajara, México).