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Programa de las XII Jornadas de Ciencias Sociales

Presentamos el programa de las XII Jornadas de Intercambio de Experiencias en CCSS en el CEP de Córdoba. Un magnífico elenco de profesionales que han querido contribuir a mantener el espíritu de estas jornadas esperando que la XIII pueda realizarse presencialmente. Echamos de menos algunos de los compñaeros y compañeras que, por motivos de trabajo, no han podido intervenir aunque si estarán como asistentes. Abrimos la inscripción para que el que quiera asistir a esta edición lo pueda hacer sin problemas.

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XII Jornadas de Intercambio de Experiencias Educativas en CCSS.

Sin duda, no es lo mismo realizar un encuentro de profesores y profesoras de CCSS de manera presencial que virtual, a través de videoconferencias. Pero cuando las circunstancias obligan, más vale encontrarnos on line que dejarnos vencer por estas dramática situación y anular este encuentro ya tradicional en el CEP de Córdoba. Es por ello por lo que hemos decidido convocar esta nueva edición de las Jornadas de Intercambio de Experiencias Educativas en Ciencias Sociales, Geografía, Historia e Historia del Arte de manera virtual. Las experiencias se expondrán vía internet, mediante videoconferencia. Las fechas también se han visto alteradas y de llevarla a cabo en jornada de sábado como era habitual, se realizarán en 2 ó 3 tardes (dependiendo del número de experiencias que se presenten). La convocatoria es abierta, por lo que todo aquel docente que quiera presentar una experiencia no tiene nada más que indicarlo. La idea es estar el mayor número posible de docentes conectados e intercambiando ideas y sensaciones en estos tiempos de incertidumbres y pandemias.

Aquí adjuntamos la convocatoria en la que se describe la forma de participación.

De su desarrollo, daremos cuenta en otra entrada.

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La necesidad de enseñar Geografía Política en estos tiempos de pandemia

Imagen de Pete Linforth en Pixabay

En estos últimos días estamos viviendo un período verdaderamente histórico y no es sólo retórica. Nos estamos enfrentando a una de las crisis más graves que hemos vivido en los últimos tiempos. El nuevo coronavirus ha puesto contra la pared a todo el sistema y aunque terminaremos por doblegarlo, ya nada será igual. El golpe ha sido tan duro que costará “sangre, sudor y lágrimas” salir de esta situación y no será para volver a la vida anterior. El daño personal, económico y social está siendo catastrófico así como las consecuencias psicológicas, de las que poco se habla, pero se hablará en los próximos meses, especialmente, en un sur europeo estigmatizado por las elevadas cifras de muertos y contagios. Se ha derrumbado todo un sistema de ideas y preceptos que creíamos inamovibles, estables, certeros. Estas situaciones no pasaban en el muy tecnificado Occidente. las veíamos en la televisión o por internet y nos negábamos a creer que eso podía pasar también aquí. El pecado del optimismo o la soberbia. Parafraseando el conocido poema, vimos que esto pasaba en China, y no hicimos nada. Ahora lo tenemos aquí … y hacemos lo que podemos. El mantra de que teníamos el mejor sistema sanitario del mundo, se ha caído después de años de desmantelamiento (igual que nuestro sistema financiero en 2008) a pesar del enorme trabajo y dedicación de sus profesionales. La realidad desmiente esa imagen edulcorada y manipulada que nos han vendido. Incluso la imagen de la Europa “solidaria, amiga, aliada, referente de progreso” se está destapando (ya lo había hecho en 2008) como lo que ha sido siempre: una club de mercaderes, dominado por Alemania y sus satélites, preocupados sólo por la “cuenta de resultados” y que miraban con cierto aire de desprecio y prepotencia (algo totalmente repugnante que dirían en Portugal) al Sur. El resultado para la Europa “unida” no va a tardar mucho en verse: reforzamiento de los estados naciones, y, por consiguiente del nacionalismo (tipo Orban en Hungría), el auge de los extremismos de derecha, la recesión, el paro, y el euroescepticismo. Pero, también, puede que esta pandemia sirva para darle una vuelta al sistema, que se ponga la economía al servicio de la sociedad y no la sociedad al servicio de la economía (léase Gran Bretaña, Suecia, Holanda,…), que se acentúe el proceso de unión, que la recuperación sea rápida y con poco sufrimiento y con más inversión en investigación, bienestar, etc. Llámame iluso, lo estructural no cambiará.

El mundo está cambiando a una velocidad increíble: China se alza como la gran potencia de este siglo con un tipo de dominación bien diferente a los EE.UU. que, por otro lado, no se van a rendir tan fácilmente. Las regiones periféricas se van a orientar hacia uno u otro contendiente, pero mientras China o Rusia, avanzan en estas regiones con mucho acierto, EE.UU. está en franco retroceso y sin parar de cometer errores. Atención a La India y a otras potencias regionales como Irán, Brasil o México.

La globalización, esta globalización neoliberal de corte anglosajona en la que estábamos inmersos, ha demostrado su total inoperancia y peligrosidad para la mayor parte del planeta, salvo para algunas élites (económicas y criminales, que, en muchas ocasiones, vienen a ser la misma cosa) y para los virus.

El futuro es cada día más incierto y su desarrollo dependerá de como se salga de la crisis sanitaria y económica posterior. Los más sesudos intelectuales del momento no paran de hacer disquisiciones sobre este futuro. Destacar el interesante debate mantenido por Zizek y Chul Han, por ejemplo, o las aportaciones de Harari o Chomsky, entre otros.

Pero lo que creo que se ha dejado bien claro es la importancia de la geografía política en el análisis de esta situación y la necesidad de conocer sus fundamentos para hacerse una idea clara, racional, amplia, de lo que es el mundo actualmente. Y en eso deberíamos centrar la enseñanza y aprendizaje de la Geografía en Secundaria, al menos en 3º de ESO. No quiero decir que enseñar otras temáticas geográficas no sea importante, sino que mucho más necesario es dar las herramientas necesarias y competenciales al alumno para que se haga una imagen certera del mundo que habita. Y para ello debemos priorizar aspectos como la geopolítica de las grandes potencias mundiales, conocer la evolución reciente de los equilibrios de poder, el nuevo orden mundial, la distribución de los recursos naturales y la lucha por su control, la crisis climática, las necesidades humanas, los puntos calientes del planeta, las instituciones internacionales, los movimientos de la población, el ciberespacio o conceptos esenciales como frontera, nación, identidad, alianzas, espacios económicos, globalización, redes, jerarquía, nodos, etc. y todo ello basado en un conocimiento cartográfico amplio y a diferentes escalas, ya que, como sabemos, la Geografía política estudia, básicamente, las relaciones entre las organizaciones políticas que desarrollan las sociedades y el espacio geográfico, a diferentes niveles y escalas, en definitiva, las relaciones entre el poder y el espacio. sin unas nociones básicas de esta temática, difícilmente se puede entender el mundo actual. Pero, además, no sólo se trata de aportar conocimientos geopolíticos, sino que metodológicamente también hay que introducir cambios: metodologías activas, que favorezcan la investigación del alumno, que se planteen retos o problemas, proyectos de trabajo cooperativos sobre algunos de estos aspectos necesarios y básicos de la Geografía política, el uso de la cartografía, etc. Y, por último, trabajar también las actitudes, esas grandes desconocidas y olvidadas.

En conclusión, se trata de reorientar la enseñanza de la Geografía para que sea realmente un conocimiento útil, con la finalidad de que el alumno/a adquiera las claves que le permita desenvolverse en un mundo cambiante y cada vez más complejo, un conocimiento que sólo puede y debe aportar la Geografía.

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El barrio como objeto de estudio en Ciencias Sociales: la experiencia del barrio de Valdeolleros (Córdoba)

Fuente: https://www.flickr.com/photos/9897654@N05/892485309/

El concepto de barrio es uno de los constructos más interesantes dentro de la Geografía urbana. Su vinculación con lo social y lo territorial lo hacen ser un objeto de estudio primordial dentro de esta rama de la Geografía, así como de otras disciplinas humanas relacionadas como la Antropología. En Geografía, el barrio ha sido definido de diferentes maneras, bien desde una perspectiva más espacial como una fracción del espacio urbano que presenta características comunes y por lo tanto, se trata de una unidad de análisis u observación privilegiada para estudiar fenómenos urbanos, o bien desde una perspectiva socia-espacial como el resultado de las relaciones ecológicas entre la sociedad y su espacio. Para M. Castells es un concepto dinámico y en continua transformación. Esta perspectiva hace del barrio un objeto de permanente estudio y observación, tanto desde el punto de vista funcional como social y territorial. Pero también puede ser un recurso didáctico que podemos utilizar por su cercanía al alumnado y sus posibilidades para estudiar in situ aspectos teóricos de cierta complejidad. Tal y como indica el profesor de la Universidad de Sevilla Francisco García Pérez, el medio urbano, y dentro de él, el barrio, es un ámbito de investigación escolar en cuyo marco se generan y experimentan propuestas de conocimiento escolar deseable, las cuales se elaboran no sólo desde las aportaciones de las distintas disciplinas o marcos de conocimiento socialmente organizado, sino también desde el conocimiento cotidiano de los alumnos y alumnas. Y en esto radica uno de los puntos fuertes de este proyecto: es un trabajo realizado por el alumnado a partir de sus percepciones, del barrio en el que desarrollan su actividades cotidianas

Y esto es lo que queremos dar a conocer en la nueva actividad que acabamos de publicar. En diversos centros de Córdoba se han llevando a cabo interesantes propuestas de estudio de barrios por parte de docentes y alumnado de nuestros centros, proyectos que hemos dado a conocer en diversas ocasiones como en las Jornadas de Ciencias Sociales (IES Averrores, IES el Tablero, IES Zoco, IES Santa Catalina de Siena, etc.). En esta ocasión, queremos dar a conocer un proyecto llevado a cabo por el IES Grupo Cántico que se ha desarrollado en un barrio con una gran identidad y significación propias: el Barrio de Valdeolleros.

Este barrio está situado en el Distrito Norte de Córdoba. Nació en los años 40 a partir de parcelaciones irregulares en las que se construyeron viviendas de autoconstrucción, sin ningún servicio y destinadas a obreros que trabajaban en las fábricas cercanas.

La Cruz de Juárez en los años 60. / Foto: Archivo Municipal de Córdoba

La transformación del barrio se produjo a finales de la década de los 60 cuando se empezó a dotar de servicios mínimos al reciente barrio y a construirse viviendas de mayor calidad

Actualmente, es un barrio en plena expansión y con grandes proyectos urbanísticos en marcha.

Uno de los aspectos más interesantes de este barrio es su elevado grado de integración y movilización vecinal que ha servido para dotar de una fuerte personalidad a sus vecinos, protagonistas de numerosas y reivindicativas movilizaciones a lo largo de su larga ya existencia.

Son todos estos peculiares y muy resumidos rasgos lo que hacen de este barrio un objeto de estudio muy destacable y aprovechable didácticamente. Y esto es lo que han ido realizando el profesorado y alumnado el IES Grupo Cántico desde hace ya varios años, en un proyecto interdisciplinar llamado “Valdeolleros, nuestro barrio“. Este proyecto es el que queremos dar a conocer al resto del profesorado cordobés, una metodología, un desarrollo y unos productos de enorme interés y calidad, en el que, además, han intervenido personas del barrio y otros agentes sociales extraescolares.

La actividad constará de tres sesiones: en la primera, los profesores del Departamento de Geografía e Historia del centro, Rafael González Requena, Juan Antonio Gavilán Sánchez y Miguel Ángel de la Fuente Frechoso, presentarán el proyecto, sus raíces y desarrollo. en la segunda sesión, se realizará un itinerario didáctico por el barrio dirigido por los propios alumnos y alumnas del centro. Y, finalmente, se realizará una mesa redonda con la intervención de representantes de todas las asociaciones que han colaborado en el proyecto. El siguiente díptico contiene todo el programa de esta actividad formativa.

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Del aprendizaje individual al colaborativo

Equipo, La Formación De Equipos, Éxito, Negocio
Imagen de rawpixel en Pixabay 

Preparando una sesión sobre aprendizaje cooperativo que llevaré a cabo la semana próxima me he encontrado con un artículo sobre e-learning de Jay Dempster, de la Universidad de Warwick (Reino Unido, por ahora) que establecía una relación entre los diferentes modelos pedagógicos utilizados en el proceso de enseñanza y aprendizaje y la riqueza pedagógica que aporta cada uno de los ellos. El resultado es este diagrama:

Modelo pedagógico

Efectivamente, los modelos que menos aportan al proceso de enseñanza y aprendizaje son aquellos que se centran tanto en el profesor como en el aprendizaje individual, en tanto que los que predominan la interacción (entre alumnos/as) o con el entorno y la comunidad aportan mucho más valor pedagógico. Esto es una afirmación demostrada por numerosos estudios y asentado en evidencias científicas. Pero lo que añade el autor es que, en referencia al uso de las nuevas tecnologías en la educación, es que, con la facilidad de uso de estas herramientas y aplicaciones se corre el peligro de volver a los métodos centrados en la enseñanza.

Efectivamente, esto ocurre también, sensu lato, con el proceso de enseñanza y aprendizaje. En los niveles inferiores, la participación del alumnado es muy baja, la motivación también lo es y la capacidad de innovación y creatividad tampoco es excesiva. Conforme aumentamos la interacción entre alumnado y con el medio y la comunidad esta participación del alumno en su proceso de aprendizaje aumenta así como los procesos de innovación y creatividad. Pero, además, en los niveles superiores de este esquema se acentúan otras formas de aprendizaje no cognitivo como pueden ser:

  • social (¿cuál es mi función en el grupo? ¿qué puedo aportar para que el grupo mejore su rendimiento?),
  • emocional (¿cómo puedo sentirme mejor en el grupo? ¿cómo trabajar con personas con las que habitualmente no me relaciono? ¿cómo hacer frente al fracaso o al éxito?);
  • organizativo (¿qué roles asumimos en el grupo?, ¿quién hace cada tarea?);
  • comunicativo (¿cómo comunicarme mejor con mis compañeros? ¿cómo mejorar la difusión de los resultados?); etc.

Así pues, se debería caminar hacia el desarrollo de práctica educativas más colaborativas y participativas abiertas a la comunidad y al entorno. No obstante, el autor del artículo referido realiza una afirmación bastante realista en referencia al e-learning pero extensible a todo el proceso educativo: ” The challenge for lecturers has always been to disentangle their intuitive disciplinary practices (what you’d like to do) from the technical complexities of e-learning (what the technology allows you to do)“. Traducción: “el desafío para los profesores siempre ha sido desenredar sus prácticas disciplinarias intuitivas (lo que te gustaría hacer) de las complejidades técnicas del aprendizaje electrónico (lo que la tecnología te permite hacer)”, esto es, una cosa es predicar y otra dar trigo. Lo ideal es lo que acabamos de afirmar pero la realidad, el aula, es la que marca realmente el camino que debemos trazar.