Publicado en Didáctica, General, Revistas Educativas

Flipped Classroom en Ciencias Sociales.

Nuestro compañero Diego Sobrino nos presenta, en una entrada de su blog, el nuevo número de la Revista Iber que, en esta ocasión incluye un monográfico sobre la metodología Flipped Classroom o clase invertida. Con este número se continúa con la publicación de una serie de números dedicados a lo que se ha venido en llamar “metodologías activas“, como el ABP o la gamificación. En esta publicación aparecen diversas experiencias llevadas a cabo por varios profesores/as de CC.SS. que nos sirven para conocer esta forma de abordar la enseñanza y aprendizaje de nuestra disciplina. Bien es cierto que se echa de menos la participación de algunos de los referentes habituales de esta metodología pero los que aparecen son de una enorme calidad y profesionalidad y muestran experiencias muy interesantes. Éstos artículos son los siguientes:

En la presentación del monográfico, Diego Sobrino, además de realizar una pequeña introducción sobre este método, nos resumen los diferentes artículos que componen el monográfico. Al ser abierto, se puede destacar sin problemas. Con estas colaboraciones y con la bibliografía que existe sobre el tema (ver especialmente la página web “The Flipped Classroom“) podemos tener una idea bastante completa de cómo se puede trabajar con esta enfoque metodológico que implica, de manera sintética, que los contenidos se desarrollan externamente al aula y el tiempo presencial se utiliza para desarrollar actividades de enseñanza aprendizaje significativas y personalizadas, resolver dudas, etc. Indudablemente, el FC tiene manifiestas ventajas: el alumno/a tiene un recurso permanente al que puede acudir siempre que lo necesite, asume un rol protagonista de su propio aprendizaje, se aprovecha el tiempo de clase de manera más eficaz, el alumno/a puede saber con exactitud su progresión en el curso, se individualiza el ritmo de aprendizaje favoreciendo el tratamiento a la diversidad, puede servir para mejorar el ambiente del aula, etc.

No obstante estas ventajas, el enfoque presenta algunas desventajas claras derivadas, por un lado, de cuestiones relacionadas con la tecnología (sobre todo el acceso a ella por parte del alumnado), disponibilidad de tiempo por parte del alumno/a (aunque se recomiendan que los vídeos sean cortos, no más de 10 minutos, si todas las asignaturas utilizan este método al mismo tiempo se puede llegar a saturar al alumnado) o del profesorado (elaboración del material y actividades relacionadas con el mismo), motivación del alumnado (éste tiene que estar muy motivado para trabajar con los medios seleccionados y realizar las tareas relacionadas con los mismos), de organización (para el alumno/a supone un cambio en la organización de su habitual forma de estudiar que implica formación del alumnado por parte del profesor/a) y, finalmente, pienso que no todos los alumnos/as están preparados para este tipo de aprendizaje. La realidad del aula es la que nos indicará si se puede o no aplicar siempre o, como es de lógica, utilizarlo ocasionalmente.

Aunque aún no existen suficientes estudios que avalen la viabilidad de este enfoque metodológico, si están apareciendo numerosas evidencias de que puede ser eficaz su uso. En este sentido, recomiendo la selección de estudios realizada por José Luis Redondo en su blog o el reciente artículo de Raúl Santiago en el blog anteriormente mencionado.

Más adelante, realizaremos un post más concreto sobre este enfoque que está tan de actualidad.

El resto del número lo componen los siguientes trabajos:
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Publicado en Didáctica, General, Historia

Enseñanza de la Historia y desarrollo de las competencias sociales y cívicas.

Desde hace más de una década llevamos trabajando con el tema de las competencia,s básicas, con la LOE, clave con la LOMCE. No está siendo una labor fácil, ni mucho menos. Desde la administración se han hecho esfuerzos por formar al profesorado en esta nueva forma de plantear el proceso de enseñanza-aprendizaje pero, como ocurre con todo los procesos de cambio, hay grandes resistencias, incredulidad, reticencias y adhesiones inquebrantables. Lo que también detectamos en el proceso de formación es incertidumbre y muchas dudas sobre cómo debemos de realizar ese proceso de implementación de la enseñanza basada en competencias. Nada extraño puesto que estamos ante un proceso de cambio desde un paradigma basado transmisivo y disciplinal, basado en la enseñanza, a otro nuevo competencial, basado en el aprendizaje. La figura del dios romano Jano (el de las dos caras, una mirando hacia el pasado y otra hacia el futuro) bien representaría este proceso de cambio paradigmático.

Esta breve reflexión me sirve para presentar el nuevo número de la revista Clio que presenta un monográfico titulado “Enseñanza de la Historia y desarrollo de las competencias sociales y cívicas“. Tal y como las define la Orden ministerial ECD 65/2017 de 21 de enero, estas competencias implican:

la habilidad y capacidad para utilizar los conocimientos y actitudes sobre la sociedad, entendida desde las diferentes perspectivas, en su concepción dinámica, cambiante y compleja, para interpretar fenómenos y problemas sociales en contextos cada vez más diversificados; para elaborar respuestas, tomar decisiones y resolver conflictos, así como para interactuar con otras personas y grupos conforme a normas basadas en el respeto mutuo y en convicciones democráticas. Además de incluir acciones a un nivel más cercano y mediato al individuo como parte de una implicación cívica y social.

Dada la dualidad curricular en la que nos encontramos y las características del proceso de enseñanza-aprendizaje, nos tenemos que plantear cómo conseguimos desarrollar las competencias clave desde las diferentes asignaturas. No es un proceso sencillo tal y como podemos comprobar leyendo la literatura científica sobre este tema y, de manera particular, como estamos comprobando a partir de las distintas actividades formativas que desde el CEP llevamos ofreciendo desde hace ya algunos años. El proceso de implementación es muy lento, impreciso, en algunos momentos, máxime cuando hay aspectos de este proceso que son especialmente difíciles de llevar a cabo, de desarrollar, como es la cuestión del cambio metodológico o la evaluación. como siempre, el éxito o fracaso de este modelo dependerá del profesorado, de su capacidad y voluntad para asumirlo y del enfoque formativo que se ofrezca.

En este monográfico se plantean algunas temáticas de especial interés, aspectos teóricos (pensamiento histórico, pensamiento crítico, inclusión social, representaciones sociales,educación patrimonial, etc.), experiencias prácticas sobre temáticas relacionadas con la Historia así como contribuciones desde otras realidades educativas (Chile, Brasil). Son, globalmente, propuestas puntuales que nos pueden dar algunas aproximaciones a esta temática y como tales, nos pueden aportar ideas, posibilidades de trabajo o enfoques particulares para desarrollar, en este caso, una de las  competencias,  concretamente, la social y cívica. Son contribuciones interesantes si bien echamos de menos un planteamiento general del trabajo por competencias desde la Historia, un enfoque disciplinar sobre el desarrollo de esta u otra competencia. El monográfico está coordinado por Francisco Javier Trigueros y Jesús Molina de la Universidad de Murcia. Aunque todos los artículos son de gran interés, me gustaría destacar el firmado por Catalina Guerrero y Pedro Miralles sobre la influencia del pensamiento creativo en la formación del pensamiento histórico.

Además, en el número ordinario, se incluyen una serie de artículos con experiencias didácticas también bastante interesantes. Me gustaría destacar la presentada por  Jesús Manuel Gallardo Nieto  y Miguel Ángel Novillo López titulada “Aprender Historia con rutinas de pensamiento” en la que partiendo del concepto de rutinas de pensamiento y del Proyecto Cero de la Universidad de Havard desarrollado por los profesores Perkins y Garner, intentan ofrecer una serie de herramientas al profesorado de Ciencias Sociales que ayuden a desarrollar un proceso de enseñanza-aprendizaje basado en el pensamiento y que ponen el acento en la mejora de la comprensión por parte de los alumnos de las tres variables de las Ciencias Sociales: espacio, tiempo y causalidad. Un trabajo riguroso y muy útil, con propuestas de trabajo en clase prácticas y bien fundamentadas a partir de esta metodología.

En definitiva, un buen número que conviene leer, reflexionar y extraer ideas para llevar a la práctica en el aula.

Publicado en Didáctica, Educación, General

Enséñales a ser críticos. El pensamiento crítico en el aula.

Comenzamos el año 2018 y el segundo trimestre del curso convocando una actividad sobre pensamiento crítico en el aula titulada “Enséñales a ser críticos. El pensamiento crítico en el aula“. Con esta actividad pretendemos introducir al profesorado en este concepto fundamental para el desarrollo integral del alumnado ya que, creemos, que el enseñar a pensar y, sobre todo, a pensar críticamente, debía ser prioritario en el proceso de enseñanza y aprendizaje, independientemente del área o materia que se imparta. Aprender a pensar correctamente supone aportar una base esencial para mejorar el aprendizaje, para forzar una personalidad completa y desarrollar las competencias clave para que el alumno/a se desenvuelva en un mundo cada vez más complejo. Habitualmente, la escuela no favorece este tipo de pensamiento pues, como opina el profesor José Blas García Pérez (maestro, psicopedagogo, profesor en la Universidad de Murcia y autor del blog Transformar la escuela), “pues premia la respuesta rápida, la respuesta única y estándar y no trabaja la organización de ideas, la búsqueda de otras alternativas y pensamientos, ver desde otros enfoques“. En este sentido, somos de la opinión de que una de las funciones clave del profesorado de este siglo XXI es enseñar a pensar a nuestro alumnado, mucho más que aportar información o contenidos más o menos sistematizados. Es por ello por lo que con esta actividad que presentamos queremos dotar al profesorado de algunas de las claves esenciales para ese proceso de enseñar a pensar críticamente a los educandos. Para ello contaremos como ponente con José Carlos Ruiz Sánchez, profesor de Filosofía del IES “Ángel de Saavedra” (Córdoba) y profesor asociado en la Universidad de Córdoba, quien acaba de publicar un libro titulado “De Platón a Batman: Manual para educar con sabiduría y valores” en la editorial Almuzara. Muy recomendable.

En el curso comenzaremos fundamentando teóricamente el pensamiento crítico y pasaremos en sucesivas sesiones teórico-prácticas a desarrollar el pensamiento crítico a través del trabajo con textos, imágenes, arte y tecnología. finalmente dedicaremos una sesión a trabajar sencillas rutinas de pensamiento.

El programa del curso es el siguiente:

En sucesivas entradas trataremos de desarrollar este interesante tema.

 

Publicado en Didáctica, Educación, General

Algunas alternativas a la ¿clase magistral?

En la página “Actualidad pedagógica” se ha publicado recientemente un vídeo muy interesante en contenido y confección, obra del autor del blog, el profesor de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid José M. Sánchez. En este vídeo, que añadimos a continuación, se exponen tres alternativas, de las muchas que pueden encontrarse, a las tradicionales clases magistrales. Se trata de:

  1. Aprendizaje cooperativo mediante Puzzle de Aronson o Jigsaw.
  2. Clase flexible.
  3. Instrucción por pares.

A parte de lo didáctico de la explicación de estas tres alternativas metodológicas, el vídeo nos puede hacer reflexionar sobre el tema de las clases magistrales, su presencia, permanencia e incluso excusa para la no introducción de alternativas. Pero también me va a servir para realizar algunas anotaciones sobre las clases magistrales.

Hace algunos meses leía un artículo en el diario “El País” (si, de vez en cuando también leo este periódico, cada vez menos ciertamente, pero también lo leo) en el que la redactora especializada en temas de educación Ana Torres Menárguez afirmaba en su artículo titulado sobre “Los últimos minutos de la clase magistral

La clase magistral, que gira entorno a un monólogo del profesor, ya no está bien vista en ninguno de los niveles educativos, desde infantil hasta la etapa universitaria”.

Basaba esta afirmación en los resultados de las investigación de “grupos de investigadores de diferentes partes del mundo” que demostraban que el cerebro no aprende a base de discursos ya que la media de atención del cerebro no supera los 20 minutos de media. Con determinadas aplicaciones tipo Kahoot, Edpuzzle  o Genial.ly, se conseguiría hacer clases más dinámicas, interactivas pero, además, más efectivas desde el punto de vista del aprendizaje (según la neurociencia). Fundamentado o no, este tipo de afirmaciones están aún muy lejos de ser realidad. Basta con pasarse por la mayoría de los centros educativos para darnos cuenta que la clase magistral sigue siendo el método dominante del profesorado. Pero, además, no tiene por qué ser algo negativo, a priori. Según Ángel Fidalgo, las clase magistrales tienen fortalezas nada despreciables, como son:

  • Permite estructurar el conocimiento.
  • Favorece la igualdad de relación con los estudiantes que asisten a clase.
  • Favorece la asimilación de un modelo consolidado en cuanto a la estructura y dinámica de la clase.
  • Permite la docencia a grupos numerosos.
  • Facilita la planificación del tiempo del docente.

También podríamos añadir que sirven para fomentar la escucha atenta (algo que se está perdiendo), la comprensión significativa, la construcción de conocimiento partiendo de las ideas previas del alumno/a, etc (ver artículo de Boris MirConstructivismo y clase magistral).

Como también señala debilidades manifiestas, tales como:

  • Fomenta la pasividad y la falta de participación del estudiante.
  • Dificulta la reflexión sobre el aprendizaje.
  • Provoca un diferente ritmo docente/discente.
  • Discentiva la búsqueda de información por el estudiante.
  • Limita la participación del estudiantado.
  • No favorece la responsabilidad del estudiante sobre su propio proceso de formación.

El problema de las clase magistrales radica en tres aspectos fundamentalmente (según Boris Mir):

  1. No son generalmente magistrales, es decir, no son realmente interesantes y brillantes. Son más bien mediocres, convencionales e insípidas
  2. Porque solamente son útiles para un reducido número de alumnos, que ya están formados para construir sus conocimientos de forma significativa con la simple enseñanza directa o “aprendizaje por recepción” que diría Ausubel.
  3. La clase magistral solo promueve determinado tipo de conocimiento, básicamente declarativo y conceptual, muy alejado de la praxis, de las competencias o de las dimensiones afectivas y emocionales de los contenidos.

El profesor Fidalgo en ese mismo artículo señalado anteriormente establece una clara diferencia entre buenas y malas clases magistrales. Estas diferencias nos podrían servir para mejorar las clases magistrales que habitualmente llevamos a cabo.

En otro artículo de los profesores de la Universidad de Chile M. F. Elgueta Rosas y E.E. Palma González se establece una clasificación bastante operativa de las clases magistrales, diferenciando entre:

  • clase magistral de experto,
  • clase magistral meramente expositiva
  • clase magistral transcendente o formativa (añado el mapa conceptual de su conceptualización).

En definitiva, la clase magistral es un recurso más, sirve para lo que sirve, es útil para determinados contextos y no debe despreciarse como tal, sino aplicarse cuando es necesaria, de manera certera, bien preparada y siendo una más de las metodologías posibles que podemos y debemos utilizar en clase. Darla por muerta es un error, pero tomarla como dogma de fe, mucho más. Como en todo, la validez de una metodología o técnica no está en ella misma, si no en cómo se lleve a cabo su implementación. Un ABP o una clase invertida mal impartida puede provocar más efectos negativos que una clase magistral bien desarrollada. Es cuestión de método.

Publicado en Didáctica, Educación, Innovación educativa

Escuelas Creativas Un viaje hacia el cambio educativo.

Acaban de ser publicados los resultados del proyecto Escuelas Creativas desarrollado por Fundación Telefónica, proyecto que ha trasladado al mundo de la educación el método de creatividad e innovación que el cocinero Ferrán Adrià empleaba en su labor gastronómica. Se trata de un conjunto de siete volúmenes: en el primero se plantea la experiencia y la metodología llevada a cabo, cinco guías (dos orientadas a los centros educativos y tres para docentes) y finalmente un séptimo volumen en el que se recogen los resultados obtenidos a través de la experiencia de los 17 centros que durante el año 2017 han participado en este proyecto. en general, son textos que vana proporcionar al lector un gran número de ideas para desarrollar la creatividad en el aula, para no tener miedo de salir de la zona de confort y avanzar por el mundo de la innovación educativa, dinamizar las clases, desarrollar el pensamiento divergente y en general, desarrollar  nuevos paisajes de aprendizaje.  En el último volumen podemos la plasmación práctica de esta metodología. Los textos ofrecen hipervínculos a vídeos, documentación etc, que permiten ampliar conocimiento en un planteamiento transmedia muy actual e interesante.  Su base metodológica hay que situarlo en un conglomerado de ideas, técnicas y métodos como la asociación, la adaptación, la comprensión, la metacognición, la taxonomía de Bloom, las aportaciones de la neurociencia a la educación, la teoría de las inteligencias múltiples, el trabajo por proyectos, etc.  Muy recomendable la lectura de la obra en conjunto.