Publicado en Didáctica, Geografía, Opinión

La necesidad de enseñar Geografía Política en estos tiempos de pandemia

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En estos últimos días estamos viviendo un período verdaderamente histórico y no es sólo retórica. Nos estamos enfrentando a una de las crisis más graves que hemos vivido en los últimos tiempos. El nuevo coronavirus ha puesto contra la pared a todo el sistema y aunque terminaremos por doblegarlo, ya nada será igual. El golpe ha sido tan duro que costará “sangre, sudor y lágrimas” salir de esta situación y no será para volver a la vida anterior. El daño personal, económico y social está siendo catastrófico así como las consecuencias psicológicas, de las que poco se habla, pero se hablará en los próximos meses, especialmente, en un sur europeo estigmatizado por las elevadas cifras de muertos y contagios. Se ha derrumbado todo un sistema de ideas y preceptos que creíamos inamovibles, estables, certeros. Estas situaciones no pasaban en el muy tecnificado Occidente. las veíamos en la televisión o por internet y nos negábamos a creer que eso podía pasar también aquí. El pecado del optimismo o la soberbia. Parafraseando el conocido poema, vimos que esto pasaba en China, y no hicimos nada. Ahora lo tenemos aquí … y hacemos lo que podemos. El mantra de que teníamos el mejor sistema sanitario del mundo, se ha caído después de años de desmantelamiento (igual que nuestro sistema financiero en 2008) a pesar del enorme trabajo y dedicación de sus profesionales. La realidad desmiente esa imagen edulcorada y manipulada que nos han vendido. Incluso la imagen de la Europa “solidaria, amiga, aliada, referente de progreso” se está destapando (ya lo había hecho en 2008) como lo que ha sido siempre: una club de mercaderes, dominado por Alemania y sus satélites, preocupados sólo por la “cuenta de resultados” y que miraban con cierto aire de desprecio y prepotencia (algo totalmente repugnante que dirían en Portugal) al Sur. El resultado para la Europa “unida” no va a tardar mucho en verse: reforzamiento de los estados naciones, y, por consiguiente del nacionalismo (tipo Orban en Hungría), el auge de los extremismos de derecha, la recesión, el paro, y el euroescepticismo. Pero, también, puede que esta pandemia sirva para darle una vuelta al sistema, que se ponga la economía al servicio de la sociedad y no la sociedad al servicio de la economía (léase Gran Bretaña, Suecia, Holanda,…), que se acentúe el proceso de unión, que la recuperación sea rápida y con poco sufrimiento y con más inversión en investigación, bienestar, etc. Llámame iluso, lo estructural no cambiará.

El mundo está cambiando a una velocidad increíble: China se alza como la gran potencia de este siglo con un tipo de dominación bien diferente a los EE.UU. que, por otro lado, no se van a rendir tan fácilmente. Las regiones periféricas se van a orientar hacia uno u otro contendiente, pero mientras China o Rusia, avanzan en estas regiones con mucho acierto, EE.UU. está en franco retroceso y sin parar de cometer errores. Atención a La India y a otras potencias regionales como Irán, Brasil o México.

La globalización, esta globalización neoliberal de corte anglosajona en la que estábamos inmersos, ha demostrado su total inoperancia y peligrosidad para la mayor parte del planeta, salvo para algunas élites (económicas y criminales, que, en muchas ocasiones, vienen a ser la misma cosa) y para los virus.

El futuro es cada día más incierto y su desarrollo dependerá de como se salga de la crisis sanitaria y económica posterior. Los más sesudos intelectuales del momento no paran de hacer disquisiciones sobre este futuro. Destacar el interesante debate mantenido por Zizek y Chul Han, por ejemplo, o las aportaciones de Harari o Chomsky, entre otros.

Pero lo que creo que se ha dejado bien claro es la importancia de la geografía política en el análisis de esta situación y la necesidad de conocer sus fundamentos para hacerse una idea clara, racional, amplia, de lo que es el mundo actualmente. Y en eso deberíamos centrar la enseñanza y aprendizaje de la Geografía en Secundaria, al menos en 3º de ESO. No quiero decir que enseñar otras temáticas geográficas no sea importante, sino que mucho más necesario es dar las herramientas necesarias y competenciales al alumno para que se haga una imagen certera del mundo que habita. Y para ello debemos priorizar aspectos como la geopolítica de las grandes potencias mundiales, conocer la evolución reciente de los equilibrios de poder, el nuevo orden mundial, la distribución de los recursos naturales y la lucha por su control, la crisis climática, las necesidades humanas, los puntos calientes del planeta, las instituciones internacionales, los movimientos de la población, el ciberespacio o conceptos esenciales como frontera, nación, identidad, alianzas, espacios económicos, globalización, redes, jerarquía, nodos, etc. y todo ello basado en un conocimiento cartográfico amplio y a diferentes escalas, ya que, como sabemos, la Geografía política estudia, básicamente, las relaciones entre las organizaciones políticas que desarrollan las sociedades y el espacio geográfico, a diferentes niveles y escalas, en definitiva, las relaciones entre el poder y el espacio. sin unas nociones básicas de esta temática, difícilmente se puede entender el mundo actual. Pero, además, no sólo se trata de aportar conocimientos geopolíticos, sino que metodológicamente también hay que introducir cambios: metodologías activas, que favorezcan la investigación del alumno, que se planteen retos o problemas, proyectos de trabajo cooperativos sobre algunos de estos aspectos necesarios y básicos de la Geografía política, el uso de la cartografía, etc. Y, por último, trabajar también las actitudes, esas grandes desconocidas y olvidadas.

En conclusión, se trata de reorientar la enseñanza de la Geografía para que sea realmente un conocimiento útil, con la finalidad de que el alumno/a adquiera las claves que le permita desenvolverse en un mundo cambiante y cada vez más complejo, un conocimiento que sólo puede y debe aportar la Geografía.

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De la Geografía Emocional a la Neurogeografía (I).

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En varias entradas anteriores hemos hablado de la Geografía de la Percepción así como de Psicogeografía.  Todas estas tendencias tienen algo en común:  enfocan la Geografía desde un punto de vista del individuo que percibe, que siente el espacio en el que se encuentra inmerso y con el que interacciona.. Formarían parte de un movimiento más amplio que podemos denominar ciencias del comportamiento o de la conducta que, según la UNESCO, serían “Cualquier ciencia que estudie el comportamiento humano y animal en su entorno físico y social a través de la observación y de métodos experimentales.” Entre ellas se incluye la psicología, la antropología, en las pedagogía, psiquiatría, ciencias políticas, etc. También la Geografía tiene mucho que decir en cuanto al comportamiento de los individuos, sobre todo en dos aspectos esenciales: la conducta espacial de los individuos y la representación espacial de dicho comportamiento.

También hablamos, aunque menos, de la Geografía de las emociones o Geografía emocional, sobre todo en aspectos relacionados con el paisaje (ver Luna, Toni; Valverde, Isabel (dir.) (2015). Paisaje y emoción. El resurgir de las geografías mocionales. Barcelona: Observatorio del Paisaje de Cataluña; Universitat Pompeu Fabra. (Teoría y Paisaje; 2). No es un tema que haya sido tratado profusamente por los geógrafos, tal vez, por no considerarse suficientemente científico o introducir un cierto sesgo personalista en el análisis del espacio. Pero tal y como opina Joan Nogué en ese misma obra anteriormente mencionada (página 141) “la geografía como disciplina no podrá deshacerse nunca de su dimensión emocional, por más que algunas escuelas lo hayan intentado a lo largo de su dilatada historia”. Efectivamente, lo espacial y lo emocional tienen un perfecto anclaje en la Geografía, sin necesidad de renunciar al componente científico.

Precisamente creemos que desarrollar estos componentes conjuntamente puede ser una forma de acercar la Geografía a nuestro alumnado. Y en esto entra en acción la Neurogeografía.  No confundir con Neogeografía, que hace referencia a la especialidad de la Geografía que emplea cartografía digital, SIG, georreferenciación, herramientas web 2.0, al estudio del espacio geográfico.  Con Neurogeografía aludimos al enfoque neurocientífico en Geografía. El auge de las neurociencias ha sido exponencial en los últimos años. Los avances científicos en el estudio y conocimiento del cerebro han hecho que desde distintas ciencias se tienda a explicar su  ámbito de estudio desde el enfoque neuronal o bien, a hacer uso de los descubrimientos de la neurología para aplicarlo a su propio ámbito de estudio. Lo que ocurre es que ahora todo lo que tiene el sufijo “neuro” parece moderno, está de moda (se habla de neurobiología, neuroarquitectura, neurodidáctica, … Se habla, incluso, de neurocapitalismo. Ni que decir tiene el gran desarrollo que está teniendo la neuroeconomía y especialmente el neuromarketing, al analizar los comportamientos de los consumidores y la decisiones económicas que tomamos.  Pero aquí está el verdadero peligro: interpretar de forma parcial o inadecuada las aportaciones de la neurociencia.

Desde la Geografía ha habido algún intento de aplicar estas aportaciones. Se habla incluso de “giro neural” de la Geografía.. Concretamente, una de las principales aproximaciones la ha realizado la profesora Jessica Pykett  de la Universidad de Birmingham. Así, por ejemplo,  en un artículo titulado “Geography and neuroscience: Critical engagements with geography’s “neural turn(2017), analiza las intersecciones de la investigación entre neurociencia y geografía. De manera resumida, la profesora Pikett aborda  los conceptos geográficos dentro de la neurociencia contemporánea al tiempo que identifica ciertos compromisos de los geógrafos con la neurociencia, explicaciones de hechos geográficos basadas en el cerebro y propone el desarrollo de una ‘neurogeografía crítica’ capaz de proporcionar un análisis global de temas como la subjetividad, el poder, la desigualdad, etc.   Desde otras perspectivas, este giro es criticado por lo que de determinista supone al dar preponderancia a conceptos neurológicos como el afecto o la individualidad sobre otros constructos sociales como ideología, cultura,  etc., a la hora de explicar ciertos fenómenos espaciales. Otros autores van un poco más allá al indicar la necesidad de plantear una nueva Geografía con base en la neurociencia  que serviría para explicar las influencias ambientales en el cerebro (Sullivan, 2012). Estaría muy cerca de lo que sería la Psicogeografía.

Más allá de buscar otras bases teóricas de esta nuevo enfoque, la pregunta sería ¿es necesario desarrollar un enfoque neuronal en la Geografía?.

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Yo soy geógrafo y profesor de Geografía.

Hace unos días el geógrafo y climatólogo Jonathan Gómez Cantero escribía un artículo en el Huffington Post titulado “Profesionales de la Geografía: cada vez más olvidados, pero más necesarios que nunca” en el que defendía la necesidad de la disciplina geográfica en el mundo actual. En este artículo, junto a los  otros dos que ha escrito sobre este tema titulados “Yo soy geógrafo I y II“, analiza la crisis de nuestra disciplina, tanto  en materia de empleo, situada entre las 12 peores carreras por empleabilidad, como de esencia misma de la materia, con una intensa pérdida de presencia en todos los ámbitos, con pérdida de Grados de Geografía en la Universidad,  siendo sustituida en otros por Grados de nuevo cuño pero con más atractivo (Ordenación del Territorio, Paisaje, …), etc. Alude también a la falta de unión entre el colectivo de geógrafos para hacer frente a estos hechos, a la carencia de un sujeto claro de actuación o a la escasa presencia de geógrafos en la educación, en la que, según indica,  “más de un 70% de los profesores que la imparten, no son geógrafos“. Y todo ello, a pesar de la necesidad de geógrafos que existe en la actualidad que valiéndose de su perspectiva transdisciplinar pueden hacer valiosas aportaciones en materias tales como los sistemas de Información geográfica, la ordenación territorial, los riesgos naturales, el cambio climático, el medio ambiente, la sostenibilidad económica, la demografía, la geopolítica, etc.

Personalmente, comparto este punto de vista. Creo que la presencia de la Geografía profesional debía ser mayor en estos y en otros campos. El problema es que sigue sin definirse claramente lo que puede aportar la Geografía a la sociedad. Hace ya algunos años, allá por el 1992, la Junta de Andalucía convocó a oposición unas 25 plazas de geógrafo, creo recordar. Algunos compañeros y compañeras de mi promoción entraron como miembros del cuerpo superior de técnicos de la administración como geógrafo/a. Cuando llegaron a sus puestos de trabajo no se sabía muy bien para qué estaban allí, cuáles eran sus funciones. Tuvieron que ser ellos y ellas las que se hicieran un hueco haciendo múltiples funciones para las que no les habían formado en la Universidad, desde visar proyectos urbanísticos a tramitar ayudas de la PAC, licencias de caza, etc..  Esas oposiciones fueron únicas en su momento y no tuvieron continuidad con esas dimensiones. No haría falta más geógrafos. Fue una ocasión única para que, desde esa posición, se diera a conocer el verdadero potencial de la Geografía, pero, en mi opinión, no se consiguió. Tengo otros compañeros que hicieron carrera en la empresa privada, que incluso montaron empresas de consultoría y que han subsistido con mayor o menor fortuna; otros han trabajado en equipos multidisciplinares, haciendo casi de todo. La gran mayoría se dedica a la enseñanza, como es mi caso, o a otras cosas distintas a las que estudiaron.

En cuanto a la enseñanza, comparto también ese impresión. La mayor parte de mis compañeros/as de área no son geógrafos y cuando se reparten las asignaturas, la Geografía no es precisamente de las más populares. En más de una ocasión, cuando he dicho de quedarme con “toda la Geografía”, ha faltado poco para que me hicieran la ola. No es muy popular este asignatura ni entre los profesores ni entre el alumnado. Y eso, a pesar de las potencialidades que tiene. Pero, como en el caso de la profesionalidad, esas potencialidades hay que demostrarlas, saber claramente lo que puede aportar y, desde luego, no puede convertirse simplemente en una buena herramienta para jugar al trivial o al “Pasapalabra”. Si la Geografía puede aportar todo lo que hemos indicado anteriormente debe enseñarse en Secundaria, debemos actualizar los temarios, no podemos seguir enseñando una geografía de principios del siglo XX, aunque lo enmascaremos con metodología más o menos atrayentes, activas. La metodología es importante pero la clave es el contenido, lo que debe ser aprendido por el alumnado. Un alumno/a que decida en 2º de Bachillerato estudiar Geografía en la Universidad lo hará prácticamente a ciegas ya que, a lo largo de la Secundaria y en Bachillerato, habrá recibido muy pocos contenidos relacionados realmente con lo que después va a estudiar en la carrera o con lo que pueden ser las potencialidades de la Geografía como disciplina científica o con lo que le van a pedir en el mercado de trabajo. Es por ello por lo que, como he defendido en otras entradas, debemos incidir en la utilidad de los estudios geográficos, en el carácter práctico de los mismos, y esto pasa, sin duda, por actualizar el temario, potenciando la vertiente ambiental y paisajística de la Geografía (saber ver), la cuestión geopolítica (comprender el mundo en el que se encuentran nuestros alumnos/as), los estudios demográficos y geoeconómicos y, finalmente, la cartografía. En definitiva, enseñar la competencia espacial, de la que casi nadie habla (se puede ver una aplicación práctica en este artículo) y que tan importante es en el mundo actual.

Para poder defender la presencia de la Geografía en los espacios públicos se tendría que potenciar la colaboración entre los niveles educativos, la Universidad y la Secundaria, especialmente, creando equipos internivelares, en pie de igualdad, no como se ha solido hacer hasta ahora, en los que se estudien las posibilidades de mejora del proceso de enseñanza y aprendizaje de la Geografía. Los edificios se hacen sólidos si tienen una buena cimentación si no es así, el edificio termina por caer tal y como le está ocurriendo a nuestra disciplina, la madre de todas las ciencias que hoy, lamentablemente, agoniza sin remedio aparente.

 

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X Jornadas de Intercambio de Experiencias en Ciencias Sociales.

El próximo sábado 5 de mayo celebraremos la X edición de las Jornadas de Intercambio de Experiencias Didácticas en Ciencias Sociales, Geografía, Historia e Historia del Arte. Como podemos ver en el programa, vamos a contar con 15 experiencias muy diversas y de gran interés, con una temática de lo más variado que va desde la investigación histórica, el uso de las TIC, los REA, la gamificación, el debate crítico, proyectos departamentales, cartografía, itinerarios didácticos, patrimonio, poesía, …. El abanico de experiencias es muy amplio y en esta edición ha superado el marco provincial ya que contaremos con la presencia de Virginia Capilla quien, junto a su compañero del IES Las Lagunas de Mijas, Antonio Jesús García, nos hablará del desarrollo de los recursos educativos en abierto en su centro. todas las aportaciones son siempre bienvenidas.

Como viene siendo tradicional, comenzaremos la Jornada con una ponencia a cargo de compañeros de fuera de la provincia, en este caso, contaremos con Carmen Fernández y José Manuel Gil, del IES Juan de Mairena de Mairena del Aljarafe (Sevilla) que, junto a otros compañeros/as, están desarrollando un interesante proyecto interdisciplinar, Proyecto 42, que tiene a la inclusión, el diálogo y la interacción, como sus señas de identidad. Nos hablarán de cómo surgió la idea y de cómo ha ido evolucionando hasta el presente.

Me gustaría agradecer todas las aportaciones que a lo largo de esta década se han ido realizando, más de 100, pero sobre todo la persistencia en el tiempo de gran parte de los compañeros/as que intervienen y han intervenido en ellas. Con alguna ausencia destacada, que esperemos sea sólo circunstancial, ya son 10 años de intercambio de experiencias, de aportaciones a la mejora de nuestra práctica docente, de convivencia, de conexión , de compartir nuestra pasión que no es sino la enseñanza de las CC.SS. A todos ellos y ellas y a los que no han podido asistir, muchas gracias por vuestro esfuerzo y ejemplo.

Finalmente, indicar que esta edición queremos dedicarla a nuestro compañero Paco García Rueda que hace unos meses, lamentablemente, nos dejó. También él creyó y participó en ellas.

Dentro de unos días haremos público el cartel de esta edición.

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Sobre la Biodiversidad. El mosaico de la vida

Aunque fue redactado hace ya algunos años (2011), el libro “Biodiversidad. El mosaico de la vida” (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología FECYT) puede ser aún de gran utilidad por la temática tratada, el enfoque que se le dio, el rigor científico y la categoría de los autores (profesores universitarios como Javier Banayas junta a otros profesores de secundaria). El objetivo fundamental de este trabajo es aclarar el concepto de biodiversidad, de rápida pero confusa difusión, acercarlo al alumnado de Secundaria y bachillerato y facilitar contenidos y recursos al profesorado que lo trata (Ciencias Naturales y Geografía, fundamentalmente). Para ello conecta los contenidos científicos con la estructura curricular de la LOGSE (competencias básicas). Cada capítulo  se compone de un texto principal así como una bibliografía, materiales de apoyo y vinculaciones cinematográficas y literarias al respecto. Igualmente se añaden vínculos con recursos on line (algunos ya no están disponibles) con lo que se proporciona una buena orientación para su estudio.

En Geografía, el tema de la biodiversidad se trata muy de pasada, muy superficialmente en el bloque correspondiente a la Geografía Física (que suele impartirse en 1º de ESO) y con algo más de entidad en 3º de ESO, relacionándolo con los problemas medioambientales que existen en el mundo actual. Muy poco para la importancia geográfica que posee  este tema. Por eso creo importante recuperar este material ya que nos puede devolver la importancia que la biodiversidad tiene para la sociedad actual (ver por ejemplo el capítulo la valoración económica de la biodiversidad).

La estructura del trabajo es la siguiente:

I. PRESENTACIÓN

II. PRÓLOGO

III. ALGUNOS PROTAGONISTAS DE LA BIODIVERSIDAD

1. ¿QUÉ QUEREMOS DECIR CUANDO HABLAMOS DE BIODIVERSIDAD? Antonio García-Valdecasas, Javier Diéguez Uribeondo.

2. ¿CÓMO HEMOS LLEGADO A PENSAR EN LA BIODIVERSIDAD? PRECEDENTES HISTÓRICOS. Juan Pimentel

3. LOS NÚMEROS DE LA VIDA. Antonio García-Valdecasas

4. BIODIVERSIDAD ESCONDIDA. María Paz Martín

5. MUESTREANDO LA BIODIVERSIDAD Xavier Eekhout

6. DIVERSIDAD AMENAZADAJavier Diéguez-Uribeondo, Catherine Souty-Grosset, Julian Reynolds, Jesús Muñoz, Francesca Gherardi

7. VALOR ECONÓMICO DE LA BIODIVERSIDAD. Berta Martín-López, Javier Benayas

8. BIODIVERSIDAD Y CIBERTAXONOMIA.  Antonio García-Valdecasas, Laura T. Cayuelas, José María Becerra

9. EPÍLOGO. LOS MUNDOS DE LA BIODIVERSIDAD. Francisco Abraham Peña Benito

IV. JUSTIFICACIÓN DE LA ESTRUCTURA DE LA OBRA Y RELACIÓN CON LOS BLOQUES DE CONTENIDOS CURRICULARES DE ESO Y BACHILLERATO

V. GLOSARIO

Disponibilidad aquí.