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Para comenzar, unas sugerencias.

Y otro más. Comenzamos un nuevo curso y van ya ….. Siempre nos encontramos con lo mismo. Buenos propósitos, pilas cargadas, reencuentros (más o menos alegres o no, depende), examen del calendario escolar (aquí el de Córdoba), que siempre es útil verlo por cuestiones de planificación y no simplemente para ver cuando tendremos el próximo puente, of course. En estos días también resulta positivo ir preparando lo que será el próximo curso, revisar programaciones y, sobre todo, el día a día de la clase. Pues bien, una sugerencia a cargo de Pilar Etxebarría, la asesora del Berritzegune de Leioa. para esos primeros días de clase en los que no se sabe muy bien como comenzar. En la siguiente presentación nos propone 15 actividades digitales para trabajar colaborativamente con los alumnos/as en esos primeros momentos.

Igualmente, podríamos ver las sugerencias que nos hace Ana Basterra, también asesora del mismo Berritzegune, para comenzar el curso. Es preciso incidir en la importancia de las evaluaciones iniciales a las que pocos las consideren relevantes. Entre esos pocos me gustaría señalar a Victor Marín que nos proporciona un modelo de evaluación inicial de gran calidad. Totalmente de acuerdo con su orientación. Otros modelos y propuestas de evaluación inicial en esta entrada de Ana Basterra.

Por último, podéis encontrar una amplia gama de pruebas recogidas en la magnífica página de Orientación Andújar y un planteamiento de prueba inicial de Manuel J. Fernández Naranjo.

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La evaluación inicial en Secundaria.

La evaluación, según Terry D. Tenbrink, (“Evaluación: guía práctica para profesores“, Narcea, 1981) es el proceso por el que se obtiene información y se usa para formar juicios que a su vez se utilizan en la toma de decisiones. Esto es, precisamente, lo que pretendemos realizar con las evaluaciones iniciales del alumnado en los primeros días de clase. La finalidad de esta evaluación es tener constancia del nivel de competencia curricular que poseen los alumnos y alumnas, sus hábitos de trabajo y, a partir de aquí definir la propuesta curricular más adecuada, en función de los objetivos marcados y de las competencias que debe lograr alcanzar.  La evaluación inicial debe ser considerada, por consiguiente, como una evaluación de diagnóstico, que no puede atender solamente a un único aspecto del proceso educativo (generalmente, el nivel de conocimientos previos que de una asignatura tiene el alumno/a), sino que tiene que abarcar a todos los aspectos del proceso de aprendizaje (conocimientos, procedimientos, habilidades, actitudes, valores) pero, incluso, a otros factores “no formales” que, habitualmente no evaluamos, pero que forman parte del bagaje del alumnado como sus intereses, sus fortalezas y sus potencialidades.

Este carácter diagnóstico debe realzar la transcendencia que normalmente se le da, por lo que, creemos, debe evitarse el planteamiento intuitivo y no planificado que se emplea en la mayor parte de las ocasiones, para pasar a ser “un proceso reflexivo y sistemático que permita tomar decisiones para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje y corroborar su adecuación a las necesidades educativas del alumnado” (FERNÁNDEZ TILVE, M.D. y MALVAR MÉNDEZ, M. L. , 2007: “La evaluación inicial en los centros de Secundaria“, Revista Galego-Portuguesa de Psicología e Educación, nº 11, página 11). Además, más que un rasgo calificador debe tener un carácter planificador y más que controlador, orientador. Es por ello por lo que se hace preciso planificarla convenientemente con la finalidad de recoger toda la información útil posible tanto a nivel individual como de grupo.

Así, pues, tendremos que comenzar por preguntarnos cuáles son los elementos que deben ser incluidos en estas evaluaciones iniciales. Según Mª D. FERNÁNDEZ TILVE, M.D. y M. L. MALVAR MÉNDEZ (op.cit.) los aspectos que se deberían recoger en esta evaluación inicial serían:

elementos evaluacion inicial

Como podemos observar, se trata de una gran cantidad de información cuya recopilación que superaría la tradicional evaluación que se realiza en estos primeros días. Debemos de tener en cuenta que este proceso no puede ser sólo labor de una persona si no de un equipo, que mucha de esta información debería estar en manos del profesor antes de realizar la evaluación de su materia y ser compartida por todo el equipo docente antes de realizar las reuniones de evaluación e incluso tener una unidad de criterios para la realización de la  evaluación y un modelo de evaluación entre todo el profesorado.

En nuestra opinión, de una manera sucinta, creemos que para realizar esta evaluación inicial tendríamos que considerar las siguientes fases o partes:

  1. Elaboración del perfil socio-afectivo del alumno/a: En esta fase se tendrían que detectar los intereses, gustos, preferencias, del alumno/a, su estado de ánimo, sus actitudes, la imagen que tiene de sí mismo y del grupo. Para elaborar este perfil podíamos utilizar, además del consabido cuestionario, otros elementos que se identificarían como autoevaluación, tales como la elaboración de una presentación que podría exponerse en clase (con lo que evaluaríamos competencias diversas), una línea del tiempo o un albúm fotográfico.
  2. Perfil familiar: Con un sencillo cuestionario, recogeríamos información de interés a los padres y madres sobre aspectos personales del alumno/a. Esta información es muy importante para conocer la evolución personal del alumno en los sucesivos años. Podría ser recogida por el Departamento de Orientación o el propio tutor.
  3. Trayectoria escolar: Recoger información sobre su trayectoria académica anterior para predeterminar cuáles son sus aspectos fuertes y sus debilidades más notorias.
  4. Perfil académico: En esta fase tendríamos que aplicar diversas herramientas tendentes a proporcionar las claves curriculares de cada alumno/a, el nivel académico que posee en cada competencia que vayamos a trabajar o en disciplinas particularmente.
  5. Recopilación y análisis de la información.
  6. Diagnóstico de la situación (de cada alumno y del grupo) y valoración de la necesidades y recursos disponibles así como de las metodologías más adecuadas.
  7. Adaptación de la programación al diagnóstico realizado.

Así pues, se trata de una propuesta bastante compleja pero completa, básica si queremos llevar a cabo un proceso de enseñanza y aprendizaje adecuado. Seguiremos trabajando estos aspectos. Mientras tanto, me gustaría volver a recomendar la evaluación inicial realizada por  Ana Basterra para el ámbito socio-lingüístico.