Publicado en Educación, General, Innovación educativa

Ocho actitudes de un profesor o profesora eficaz

Según el diccionario de la RAE, “eficaz” significa que tiende a la eficacia, esto es, a ser capaz de lograr el efecto esperado o deseado. Cuando hablamos de un profesor o profesora eficaz ¿a qué nos estamos refiriendo?. ¿Cuáles son esos efectos que se espera o desea de ellos y ellas?. John Hattie,  profesor y director del Instituto de Investigación en Educación de la Universidad de Melbourne (Australia) y autor de algunos de los trabajos más influyentes en el mundo de la educación actualmente, recogidos en dos publicaciones “Visible Learning” y “Visible learning for Teachers”  (aún sin traducción al español)  ha investigado a lo largo de más de 15 años, más de 800 metanálisis sobre educación que resumen más de 50000 estudios individuales los factores de mayor impacto en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En total, 250 millones de estudiantes participaron en esta investigación sobre el éxito y el aprendizaje. A pesar de lo apabullante de los datos, su estudio ha sido objeto de numerosas críticas por los errores cometidos, tanto en el tratamiento estadístico de las cifras como en el análisis de las mismas.

Hattie estableció unos 138 factores de influencia en este proceso agrupados en 6 esferas de intervención (alumnado, profesorado, familias, programas, centros escolares y enfoques pedagógicos). Se pueden seguir, de manera interactiva, en este enlace. En la siguiente gráfica se resume los principales factores de influencia en francés. Los factores que tienen un coeficiente de efectividad o eficacia superior a 0,4 tiene un impacto positivo.

Estos factores estudiados nos podrían servir para repensar algunos de los planteamientos que manejamos habitualmente sobre lo que influye más o menos en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Pero lo que nos interesa en este momento es remarcar algunos de los aspectos que Hattie considera esenciales y que recoge en el segundo libro señalado, para incrementar la eficacia del profesorado, es decir, que son imprescindibles para aumentar el impacto de su labor en el éxito del alumnado. Este autor establece 8 actitudes que debe reunir un profesor eficaz. En este vídeo se resumen gráficamente:

Traducidos (un poco libremente) al español, serían:

1º Considerar que su principal tarea es evaluar el impacto de su enseñanza sobre el aprendizaje de los alumnos.
2º Creer que el éxito o el fracaso en el aprendizaje del alumno depende de lo que hicieron o no hicieron. Considerarse un agente de cambio educativo.
3º Hablar más sobre aprendizaje que sobre enseñanza.
4º Percibir la evaluación como la medida de su impacto en los alumnos.
5º Enseñar a travé de la interacción, el diálogo con los alumnos/as y no sólo como un monólogo.
6º Disfrutar con los retos y querer siempre dar lo menor de uno mismo.
7º Considerar que crear relaciones positivas con los alumnos y el resto del personal docente forma parte de su rol profesional.
8º Tener una visión y un lenguaje común y compartido sobre el aprendizaje.

A pesar de las críticas y errores que haya podido cometer, así como de las objeciones que podamos establecer a esta enumeración de factores de impacto, este estudio si nos puede servir para tener una aproximación a los factores que más influyen en el impacto positivo de nuestra labor docente y, en consecuencia, y como indicaremos en otra entrada, poder definir algunas pautas de intervención en el aula.

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Asalto a la educación.

Un vídeo para reflexionar sobre lo que está pasando en la educación: privatización de la educación, la educación como negocio, demonización de la educación pública, el nuevo modelo de educación neoliberal, la labor de organismos e informes internacionales, etc.

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¿Se puede escapar del “Valle de la Muerte” educativo?

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Hace algún tiempo veía una de esas magníficas conferencias TED en la que Ken Robinson hablaba sobre educación y que se titulada “Cómo escapar del valle de la muerte de la educación“, que incluyo a continuación.

Con ese estilo propio tan peculiar, mezcla de ironía, humor inglés y verdades como puños, Robinson analiza los tres principios fundamentales que, en su opinión, caracteriza a los humanos, esto es, su diversidad, su curiosidad y su creatividad. Estos principios no sólo no están considerados en la cultura educativa actual (aunque en su exposición se centre en EE.UU., pienso que es extensible, también, al ámbito español)  si no que se trabaja en contra de ellos. El sistema educativo vigente no atiende a la diversidad de una manera decidida, se basa en la uniformidad y, desgraciadamente, en la conformidad. Tampoco fomenta la curiosidad, el espíritu crítico, el rigor. Una gran parte del profesorado enseña (o intenta) pero su misión no es, realmente, esa, sino la de facilitar el aprendizaje y, como en lo anterior, la cultura educativa dominante no está enfocada en este sentido, no se facilita el aprendizaje. Se enfoca hacia la evaluación pero una evaluación que no es diagnóstica, no posibilita el aprendizaje. En cuanto a la creatividad, no se potencia tampoco, no se crean las condiciones precisas para su despertar. Se tiende a la estandarización.

Es preciso individualizar la enseñanza, reconocer que quien aprende es el alumnado, el verdadero protagonista del proceso. El sistema y sus componentes deben involucrarse más en fomentar la curiosidad, la creatividad, la individualidad, en el cambio educativo en definitiva. Pero también se debe atender más a la figura del docente, atribuirle más estatus, incrementar sus posibilidades de desarrollo profesional. Por último, y esto es clave, delegar más responsabilidad en los centros. Se debe abandonar el criterio mecanicista, industrial, en el que se haya inserto el sistema educativo actual.

Pero hay esperanza. El símil que pone Ken Robinson del Valle de la Muerte, desierto de EE.UU. en el que no crece nada pero que cuando llueve se cubre de flores, es magnífico, visualmente impecable. La vida está latente. El sistema educativo puede cambiar: basta con que se apoyen iniciativas y a los profesionales como las que se asistieron al pasado Encuentro de CC.SS. que tuvimos en Córdoba, profesores y profesoras con ganas de cambio, que no se resisten a aceptar lo que hay y que, además, proponen ideas y soluciones creativas. Todos somos contingentes, ellos/as son necesarios/as. Estos son algunos/as de los docentes que pueden ayudar a sacar al sistema del Valle de la Muerte.

La pregunta es ¿qué pasa para que el número de docentes que se sube al carro de la innovación, del cambio no sea mayor que los resistentes? ¿qué pasa en los centros que no se ponen en marcha estos procesos de cambio? ¿qué hace que las instituciones no sólo no faciliten estos procesos de cambo si no que los obstaculicen?. Preguntas para la reflexión.

Publicado en Educación, General

Reinventarse como docentes.

Reinventarse” es un concepto que está de moda. Todo, todos y todas nos tenemos que reinventar. Curiosamente es un concepto que no está incluido en el Diccionario de la RAE pero que todo aquel que lo usa lo hace refiriéndose a una revisión de lo que uno es, a una actualización de su imagen, de sus habilidades, a la construcción de una nueva realidad más acorde a lo que la sociedad, el trabajo, el entorno o uno mismo demandan. Puede ser una necesidad, sobre todo para todos aquellos inquietas, que no paran de buscar nuevas soluciones a los problemas que se plantean y que no comulgan con las viejas soluciones, o bien puede ser una obligación, en este caso para no quedarse atrás frente a los competidores, a los compañeros/as  o a los destinatarios de tu trabajo. Pero sea una cosa u otra, lo cierto es que la causa de ese cambio debe ser la motivación, ya que si no se está motivado para el cambio no se hará ese esfuerzo necesario para ello. Es, por consiguiente, una cuestión de actitud. Si nos instalamos en la comodidad de la rutina diaria, si nos autoconvencemos de que lo que hacemos “está bien como está”, si no intentamos mejorar en el trabajo, estamos condenados a repetirnos como Sísifo. Como docentes, tenemos la obligación, no sólo de cuestionar diariamente lo que hacemos, nuestro trabajo, sino de intentar evolucionar con la sociedad. Tampoco nos podemos instalar en la comodidad que decíamos anteriormente, cuando la sociedad avanza a un ritmo 3.0 y nosotros, gran parte del colectivo, apenas ha entrado en la era digital (y no me refiero sólo a la cacharería asociada a este concepto) o nos parapetamos detrás de escusas (por muy ciertas, sangrantes y dolorosas que sean) de reducciones de sueldos o aumentos de cargas (horarios, alumnos/as). Indudablemente cuesta arriba se nos pone el cambio, pero las ramas no deben evitarnos ver el bosque.

Hace poco releía un artículo en el blog (o como lo denominan sus autoresplataforma online de inteligencia colectiva)   Sintetia escrito por el economista Javier García titulado “¡Reinventarse! En diez claves“. En este artículo se decía, refiriéndose a las empresas inteligentes:

Las empresas inteligentes, que crean cosas útiles, que resuelven problemas, que son rentables y que ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas, han llegado a ser así gracias a su “ejército de profesionales”, que canalizan su talento a través de ellas, que quieren formar parte de la liga de la “excelencia” y que ven más allá que un sueldo y unos protocolos.

Si cambiamos las palabras “empresas inteligentes”,  “cosas” y “ejército de profesionales” por “centros educativos inteligentes”,  “alumnado” y “profesorado”, respectivamente, la cita la comparto totalmente, es decir, nuestra misión es “crear” (educar) personas que sean realmente útiles para la sociedad (para el cambio social), que sirvan para mejorar la calidad del vida del conjunto de la sociedad, que sean felices, que se desarrollen como personas, canalizar su talento y esta es nuestra verdadera función, hacer aflorar los talentos interiores de nuestro alumnado. Y ahí es nada.

Pues bien, estos autores, basándose en sus ideas y en las que tres de los autores más seguidos en estos temas ( Guy Kawasaki, Tom Peters y Daniel Pink),  sintetizaban en 10 los puntos precisos para “reinventarse”como profesionales. Estas claves las podemos ver en la siguiente presentación:

Recomiendo la lectura del artículo para entender lo que cada punto significa para el mundo de la empresa. ¿Son aplicables estos principios la mundo de la educación?. Yo creo que sí. Por ejemplo, uno de los que más me interesan, la 4ª, “Lo que la gente cree es lo que la gente consigue”, basada en la teoría de las expectativas autocumplidas, según la cual, si creemos que no somos capaces de conseguir hacer algo o conseguir algo, nos reafirmaremos en esa idea y, al final, no lo conseguiremos. Si creemos que no podemos hacer aquello que hacen otros, si pensamos que las TIC’s ya no son para nosotros, si afirmamos que no podemos cambiar nada, efectivamente, no cambiaremos nada y, lo que es peor, seguiremos quejándonos amarga e inútilmente. No nos reinventaremos, no evolucionaremos.

La 7º clave tampoco tiene desperdicio: “Nunca aceptes un trabajo tal como te lo dan”. Totalmente de acuerdo.

Rompe “las normas” y lo predecible, experimenta, piensa, dale vueltas hasta que ese proyecto, ese trabajo, pueda ayudarte a cambiar tu organización, aunque sea “trivial” a priori.

Huir del conformismo,rechazar las cosas “por que siempre se han hecho así” o por que no hay nada que hacer. Cambiar, innovar, superar la “insoportable levedad del ser”.

Podíamos seguir comentando las 10 claves, por que creo que todas son aplicables a nuestro ámbito, pero creo quye es mejor que cada uno saque sus propias ideas. Para leer, meditar y reinventarse.