Publicado en Competencias, Didáctica, Geografía, Historia, Innovación educativa

¿Qué funciona en la enseñanza y aprendizaje de las Ciencias Sociales?

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Acabamos de convocar una nueva actividad para el ámbito de las Ciencias Sociales. Se trata del curso “¿Qué funciona en la enseñanza y el aprendizaje de las Ciencias Sociales?“. Con esta actividad pretendemos dar a conocer las últimas tendencias en didáctica de las CC.SS.  En la actualidad, en el panorama educativo, no parar de surgir ciertas propuestas metodológicas que son rápidamente absorbidas por una parte del profesorado sin conocer realmente si existen evidencias de sus resultados en una mejora del aprendizaje del alumnado. Pueden ser propuestas innovadores, en el sentido de pretender cambiar alguna cuestión que no funcione del proceso de enseñanza-aprendizaje o mejorar aquellas que son susceptibles de hacerlo. Pero, en la mayoría de los casos, no existen suficientes evidencias científicas de sus resultados. Esto hace que su difusión se tenga que hacer con las debidas precauciones y espíritu crítico. En esta actividad queremos examinar algunas de estas propuestas (flipped learning, recursos educativos en abierto, ,,,) que se han trabajado en clase realmente. Veremos también algunas de las posibles aportaciones de la neuroeducación en CC.SS. y el trabajo de la oralidad en nuestra clase con una propuesta muy original.

Presentamos el programa en el siguiente díptico:

Iremos informando sobre el resultado de la actividad formativa.

 

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Publicado en Competencias, Didáctica, General, Innovación educativa

¿Qué tipo de pedagogías se necesitan para el siglo XXI?

En la serie de estudios titulados  “El futuro del aprendizaje”  realizados por la doctora Cynthia Luna Scott para la UNESCO, se plantean tres temas fundamentales para la educación presente y futura:

¿Por qué deben cambiar el contenido y los métodos de aprendizaje en el siglo XXI?

2º ¿Qué tipo de aprendizaje se necesita en el siglo XXI?

3º ¿Qué tipo de pedagogías se necesitan para el siglo XXI?

Son tres documentos que aportan unas interesantes ideas que vamos a ir comentando. Comenzaremos por el último por su carácter de marco conceptual que contiene. En este estudio, la autora, basándose en la abundante literatura científica existente sobre la importancia y necesidad de preparar a los estudiantes para la adquisición de las competencias, habilidades y capacidades requeridas en el el presente siglo XXI, examina los diferentes tipos de pedagogías existentes en la actualidad y anticipa las etapas futuras y los desafíos a los que se enfrenta la educación. Los expertos reconocen que el modelo de clase “tradicional”, basada en la transmisión unidireccional no sirve para la adquisición de las competencias, es totalmente, ineficaz, pero, aún así, es el método más extendido. Añade también, de una manera totalmente acertada que “A pesar de que a escala mundial se opina que las y los estudiantes deben adquirir destrezas tales como el pensamiento crítico y la habilidad de comunicarse con eficacia, innovar y resolver problemas mediante la negociación y la colaboración, raras veces se ha adaptado la pedagogía para hacer frente a estos desafíos“. Esto lleva a la autora a concluir la necesidad de replantearse la pedagogía, las formas de enseñar, para el siglo XXI. Se propugna que los educadores debieran abandonar esos enfoques pedagógicos tradicionales (por ejemplo, clases magistrales, memorización) para avanzar hacia enfoques pedagógicos abiertos, dinámicos, que tengan en cuenta las necesidades y fortalezas especiales de su alumnado al tiempo que les ofrecen oportunidades para aprender y desarrollar su potencial a través de la creatividad, la autonomía, la investigación y la colaboración (por ejemplo, aprendizaje individualizado, aprendizaje cooperativo, ABP, aprendizaje informal). Los educandos deben tener tiempo para interrelacionarse con sus iguales, con su profesorado, compartir nuevos conocimientos, aplicarlos y evaluarlos. Aunque reconoce la complejidad de la enseñanza y aprendizaje de las competencias, Luna Scott, siguiente a Leadbeater, señala la importancia de la transformación de las pedagogías existentes y el rediseño de las tareas como claves en este proceso. En este sentido, creen que las estrategias de aprendizaje no deben limitarse sólo y exclusivamente a la escuela, si no que  se debe abrirse a otros “proveedores” de conocimiento como la comunidad,  otras escuelas, bibliotecas, museos, etc.

Según la autora, basándose en Saavedra y Opfer, “La pedagogía del siglo XXI debe emplear estrategias docentes innovadoras y respaldadas por la investigación, por las tecnologías del aprendizaje y por las aplicaciones tomadas de la vida real“. A partir de aquí, y examinando las investigaciones llevadas a cabo sobre la manera de aprender que tiene las personas, establece nueve principios para la enseñanza de las habilidades y competencias para el siglo XXI:

1) Hacer que el conocimiento sea pertinente para la “visión de conjunto”.
2) Enseñar las destrezas dentro de cada disciplina.
3) Desarrollar capacidades de reflexión de alto y bajo nivel para facilitar la comprensión en diferentes contextos.
4) Promover la transferencia de aprendizaje.
5) Enseñar cómo “aprender a aprender”, la metacognición.
6) Abordar directamente los malentendidos.
7) Promover el trabajo en equipo.
8) Aprovechar la tecnología como apoyo del aprendizaje.
9) Fomentar la creatividad de las y los estudiantes.

Una vez definidos estos principios, la autora examinará las pedagogías y perspectivas concretas que promoverán el aprendizaje de esas competencias, determinando 19 aspectos en los que debemos centrarnos para lograr alcanzar un aprendizaje de calidad y el dominio de esas competencias:

  1. centrarse en la calidad de los resultados de enseñanza y aprendizaje (por ejemplo, exigiendo docentes competentes   y dedicados que empleen metodologías activas);
  2. fomentar la participación de los alumnos/as (por ejemplo, brindar oportunidades para compartir ideas en redes sociales, con compañeros y con el profesor, para co-crear el aprendizaje);
  3. personalizar e individualizar el aprendizaje (por ejemplo, permitir que los alumnos/as establezcan metas personales, aprendan a su propio ritmo);
  4. centrarse en el aprendizaje basado en proyectos y la resolución de problemas (por ejemplo, el apoyo a proyectos grupales basados ​​en problemas de aprendizaje de la vida real y donde cada uno es responsable de una parte de la proyecto);
  5. fomentar la colaboración y la comunicación (por ejemplo, agrupar a los alumnos en parejas o más para encontrar la solución a un problema);
  6. movilizar y motivar a los estudiantes (por ejemplo, dividir el aprendizaje en diferentes pasos esenciales para mantener el interés de los estudiantes);
  7. estimular la creatividad y la innovación (por ejemplo, alentar a los alumnos/as a generar nuevos conocimientos a partir de experiencias de aprendizaje relevantes);
  8. usar las herramientas de aprendizaje apropiadas (por ejemplo, tecnologías móviles, aprovechar al máximo las redes sociales);
  9. diseñar actividades relevantes de aprendizaje del mundo real (por ejemplo, ofrecer actividades centradas en contextos en los que los alumnos/as evolucionarán en sus vidas adultas);
  10. enseñar habilidades metacognitivas (por ejemplo, preguntar a los alumnos/as las preguntas “¿qué estás aprendiendo?” y “cómo aprendes?” para que estén al tanto de cómo aprenden);
  11. desarrollar relaciones de aprendizaje de apoyo (por ejemplo, recompensar los esfuerzos de los alumnos/as);
  12. incluir a cada estudiante a través de la tecnología (por ejemplo, proporcionar acceso a una actividad de lectura para estudiantes con discapacidades a través de audiolibros);
  13. centrarse en los modelos centrados en el alumnado (por ejemplo, supervisar a los grupos de estudiantes que trabajan de forma independiente, ofrecer instrucción donde cada estudiante autorregula su aprendizaje);
  14. promover el aprendizaje ubícuo (por ejemplo, brindar oportunidades para adquirir conocimientos fuera del aula y la escuela);
  15. fomentar el aprendizaje permanente (por ejemplo, proporcionar cursos de actualización para los alumnos que deseen actualizar sus habilidades obsoletas);
  16. reconocer el aprendizaje a través de la educación abierta (por ejemplo, dar acceso gratuito a cursos en línea);
  17. acreditar y reconocer resultados de aprendizaje no tradicionales (por ejemplo, un proveedor de cursos en línea proporciona una certificación de aprendiz);
  18. evaluar conocimientos y habilidades más profundos (por ejemplo, realizar una evaluación formativa de los alumnos durante su aprendizaje, en forma de retroalimentación continua sobre su progreso y estímulo de sus mejoras);
  19. redefinir el rol y la función del maestro (por ejemplo, asumir un nuevo rol de mentor y diseñador de proyectos, inscribirse en capacitación en tecnología de la información y la comunicación [TIC]).

Para finalizar el informe, la autora concluye que los métodos pedagógicos tradicionales no preparan a los jóvenes para los desafíos del mañana. Deben transformarse e innovar centrándose en los aprendices al tiempo que aumentan la conciencia de la importancia del aprendizaje permanente. Deben proporcionar a los alumnos y alumnas las capacidades y habilidades que les permitirán evolucionar en un mundo digital. Para trazar nuevos caminos para estudiantes de todas las edades y apuntar hacia el éxito a largo plazo, los cambios e innovaciones deben aparecer en el aula, pero también en las escuelas y, en última instancia, en todo el sistema escolar. educación (por ejemplo, estructuras, organizaciones, políticas). Se debe hacer un análisis crítico de la enseñanza tradicional para determinar si cumple con las exigencias y expectativas actuales y, en caso contrario, avanzar por otros caminos más eficaces.

En definitiva, estamos ante un informe de gran interés para la reflexión sobre el desarrollo de la enseñanza en estos momentos de cambio y gran incertidumbre, que se apoya en una literatura científica seria y contrastada para trazar esas conclusiones que hemos indicado y que nos proporciona las claves para centrar nuestra labor docente.

 

 

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Una lectura pedagógica para este mes.

Una recomendación de lectura pedagógica para este mes: “Gigantes de la educación. Lo que no dicen los rankings“, escrito por la periodista y especialista en educación Lola García-Ajofrín Romero-Salazar,  editado por Fundación Telefónica en 2017 (se puede descargar  aquí),. Se trata de un recorrido por las iniciativas educativas de éxito en diversos países y en situaciones muy difíciles: Afganistán, Brasil, Corea del Sur, Cuba, EEUU, Estonia, Etiopía, Hong Kong, Singapur, Venezuela.

El libro comienza con un excelente prólogo de Richard Gerver, autor del libro “Crear hoy las escuelas del mañana” y uno de los referentes en innovación educativa mundial. Sólo unas citas para calibrar la calidad de este prólogo:

Nos hemos dejado llevar por informes internacionales y rankings que se empeñan en clasificar a los países como si fuesen equipos de fútbol o rivales en un espectáculo de talento. Como resultado, los políticos alrededor del mundo han caído en la trampa de a lo que yo, medio en broma, me refiero como la “codicia PISA”.

Se crean políticas e iniciativas nuevas para reaccionar a lo que los gobiernos y ciertos elementos de los medios de comunicación dicen sobre las conclusiones de estos informes. Nos hemos obsesionado sobre cómo Finlandia, Singapur, Corea del Sur o Shanghái consiguen que sus alumnos lo hagan tan bien en las evaluaciones de la OCDE.

… la educación no trata de exámenes o títulos, trata del desarrollo de seres humanos, esos sujetos grandiosamente individuales, naturales, impredecibles e innovadores, capaces de cosas extraordinarias.

El objetivo de este trabajo es, según su autora, “poner caras y escenarios” a las cifras sobre educación internacional que vierten los informes sobre el tema. Y esas caras son las de verdaderos “gigantes de la educación”, entre otros, personas como Farida Hamidi, una maestra afgana que, tras el período talibán y pese a las amenazas de muerte, instauró la primera escuela para niñas de su región; Antonio, “Gibi”, un entrenador que combate con boxeo el absentismo escolar en una favela de Río de Janeiro; Roland Legiardi-Laura, un cineasta neoyorquino que estimula a los adolescentes del Bronx con poesía pedagógica; Birgy Lorenz, una profesora estonia de robótica; Israel Dejene, “Izzy”, un cantante de reggae etíope que transformó un barrio de Addis Abeba con un monopatín, y los antiguos estudiantes del colegio para niños negros de Farmville, Virginia, hoy septuagenarios, que derribaron la doctrina ‘separados pero iguales’ que permitía la segregación racial en las escuelas de Estados Unidos. También incluye los testimonios de especialistas en educación, personalidades de organizaciones internacionales y educadores de diversos países realizados en el periodo 2012-2016, algunos de los cuales fueron publicados en el semanario educativo Escuela y en los diarios españoles El País y El Mundo.  Para finalizar el libro, la autora incluye una entrevista con la directora de desarrollo curricular del Consejo Nacional de Educación de Finlandia, en la que da detalles de la última reforma educativa de ese país, mediante la cual se reducirán los contenidos para incrementar el aprendizaje transversal y cooperativo.
Como la misma autora dice, no están todos los que son … pero si que los que están nos pueden aportar otra visión de la educación. En definitiva, una lectura motivadora y que debería hacernos reflexionar a todos los que nos dedicamos, de una forma o de otra, a esto de enseñar.

Publicado en Educación, General, Innovación educativa

Sobre el proceso de elección de los directores y directoras de los centros educativos.

Hace algunos días los asesores y asesoras de los CEP  hemos participado en el proceso de elección de los directores/as de los centros educativos de Andalucía. Después de varios años sin realizarse este proceso por retrasos en la publicación de la normativa, han sido más de 200 los centros que han pasado por este proceso electivo solamente en Córdoba, más de 1800 en toda la comunidad. El proceso, después de este espera, podría haber salido mejor, pero no, nada de eso. La Unión Sindical de Inspectores de Educación (USIE) lo califica de desastroso por los incontables errores detectados, desde la propia normativa a la tramitación en Séneca. Totalmente de acuerdo. Pero es más, en lo que a nosotros nos afecta como asesores de formación, el proceso ha sido bastante chapucero. La participación de los asesores y asesoras ha sido vista, en general, como algo muy positivo: podíamos intervenir en un importante proceso que incumbe, nada más y nada menos, que a la elección de la dirección de los centros educativos. Podíamos participar desde el conocimiento que nos da la cercanía al profesorado y a los centros y resaltando la importancia que hay que reconocer a la formación del profesorado como factor clave para desarrollar procesos de innovación y mejora. En la convocatoria nos citaban, no como asesores, si no como personal de la administración educativa. No se visibilizaba nuestra función. Pero es más, no participábamos en los centros de referencia propios si no en los que se nos asignaban en función de criterios ajenos a nuestra función, como podían ser las zonas de inspección o el reparto equitativo de centros entre inspectores. De esta manera resultamos convocados a centros que no conocíamos ni podíamos intervenir en algunos de los que somos referentes. A esto habría que sumar el desigual reparto de centros (compañeros y compañeras con 8 centros, 6, 5, 3 o uno). Y ahora para concluir el proceso, nos encontramos con un sin número de reclamaciones que hacen peligrar el proceso o lo retardan con los consiguientes perjuicios para toda la comunidad educativa.

La base del proceso de elección estaba en la evaluación del “proyecto de dirección”. En los centros en los que he participado y, por lo que he oído, en una gran mayoría de ellos, la calidad de dichos proyectos de dirección no era como para tirar cohetes. Y eso a pesar del curso sobre dirección que han realizado los candidatos y candidatas. Errores ya no sólo formales si no de contenido y planteamiento: mala definición de objetivos, algunos de ellos poco concretos, difíciles de enfocar, con indicadores de seguimiento mal planteados, escasa referencia a las estrategias de implantación de las competencias clave, poca presencia de los procesos de formación e innovación, escasa referencia a las prácticas y metodologías de aula, debilidad del proceso de evaluación y seguimiento del proyecto, etc. Lo más destacado (menos mal) el conocimiento de los centros. En muchas ocasiones, estos proyectos de dirección parecen más un “pacto de no agresión” entre docentes (asentados en su zona de confort) y un candidato a la dirección que se siente un docente más y que no quiere remover mucho el avispero. Por consiguiente, los proyectos de dirección no pasan de ser una mera declaración de intenciones y un “sálvese lo que se pueda y tiremos para adelante“, muy lejos de lo que hoy debe ser una dirección actual de centros educativos. Y digo esto con la convicción de que, seguramente, se han presentado excelentes proyectos.

Personalmente, considero esencial la realización de un buen proyecto de dirección, independientemente del propio proceso, la falta de competencia  o el ambiente en el que se presente. Este proyecto debe ser la clave sobre la que se fundamente todo el trabajo  de la comunidad escolar, especialmente, el profesorado, de cara a la mejora del centro. En este aspecto, la formación del profesorado debe ser un elemento crucial ya que la puesta en práctica de muchos de los objetivos de mejora que se propongan deben llevar consigo un proceso de formación en el propio centro. Es el caso del cambio metodológico, el desarrollo de las competencias clave o la innovación educativa. De nada sirve la formación individual del profesorado en estos aspectos tan importantes para el centro. Es preciso poner en marcha formación en centro de impacto efectivo. En este sentido la labor de la dirección es primordial. Es aquí cuando se habla de “liderazgo pedagógico” de la dirección que vendría a complementar los otros aspectos del liderazgo educativo como son el organizativo y el de gestión. El liderazgo pedagógico es fundamental para la transformación y mejora de los centros. Además, entre los expertos del tema, ya no se habla tanto de la figura del director/a como “líder” sino de “liderazgo de la dirección”, subrayando la necesidad de asociar, involucrar, aglutinar a la mayor parte posible de miembros de la comunidad educativo en la consecución de unos objetivos comunes propuestos. Es un liderazgo compartido, nada autoritario, democrático, participativo y empático. Se trata de crear equipos directivos. Esta función de liderazgo pedagógico se encuentra consagrada por la propia LOMCE. 

Sobre este aspecto del liderazgo de los equipos directivos, me gustaría recomendar el siguiente vídeo de una conferencia de la doctora Beatriz Pont, analista de políticas educativas de la OCDE y experta en liderazgo escolar, en Educaixa (descargar resumen).

En definitiva,creo que es necesario revalorizar y resaltar la importancia del proyecto de dirección, que pase de ser un mero documento administrativo a un elemento esencial del proceso de cambio y mejora de los centros. Es preciso insistir en la necesidad de incluir aspectos esenciales como un buen diagnóstico de la situación del centro, para, a partir de aquí, determinar los objetivos de mejora, realistas, concretos, alcanzables, priorizados y medibles; incluir un buen plan de formación que sirva para desarrollar efectivamente los objetivos propuestos y, siempre que se posible, bajo la modalidad de formación en centros y, finalmente, debe incluir un buen plan de seguimiento y evaluación del proyecto con indicadores de calidad bien definidos, medibles y evaluables.

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X Jornadas de Intercambio de Experiencias Didácticas. Cartel y ponencias.

El próximo sábado 5 de mayo se llevarán a cabo las X Jornadas de Intercambio de Experiencias didácticas en CC.SS. orga ziadas por el CEP de Córdoba. Como ya indicamos en un post anterior, va a ser una edición especial, primero por la propia edición, 10 años ya, realizando esta actividad en la que han participado desinteresadamente muchos docentes, compartiendo, año tras año, sus experiencias y aprendiendo de todos y todas, intentando dinamizar la enseñanza y aprendizaje de nuestra materia. Pero también, por que hemos creíido conveniente dedicarlas a un querido compañero que apoyó y participó en muchas ocasiones en este evento y que hoy, desgraciadamente, no podrá estar con nosotros, Paco García Rueda. Además, hemos introducido algunas novedades en esta actividad, como ha sido la creación de un blog exclusivo para las Jornadas, que puede verse en el siguiente enlace (para lo cual hemos contado con la colaboración de Alfonso Gómez, asesor del CEP de Córdoba), así como el diseño de un cartel de gran calidad, trabajo de la profesora del IES Averrores, Marta Guerra.

Este año contaremos con 15 ponencias cuyo contenido se resume en el siguiente documento y que también se puede ver en el blog de la Jornada.

Como hicimos en la edición anterior, las ponencias serán grabadas en vídeo y subidas tanto al blog de las Jornadas como al canal de youtube del CEP de Córdoba.