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De la Geografía Emocional a la Neurogeografía (II).

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La entrada anterior la finalizábamos preguntándonos si era necesario desarrollar un enfoque neuronal en la Geografía, en consonancia con otras adaptaciones epistemológicas realizadas por ciencias afines (o no afines) o habría que crear una nueva rama de la Geografía llamada Neurogeografía. Si optamos por aplicar algunas de las aportaciones que van apareciendo de la neurociencia a la Geografía, creo que estaríamos desarrollando más la Geografía de la percepción o la Geografía emocional que creando una nueva rama de la ciencia geográfica. para dilucidar estar cuestión tendríamos que comenzar haciendo una breve inmersión en el mundo de la neurociencia. Para ello, hay numerosas publicaciones, blogs, etc. que nos pueden servir para actualizar el conocimiento sobre esta joven ciencia. autores como Antonio Damasio, Sarah.Jayne Blakemore, Joseph Ledoux, J. Morgan Allman, Stan Dehaene, José Antonio Marina, Tomás Ortiz, Francisco Mora, entre otros muchos, nos pueden acercar a los avances de la neurociencia. Para estar al día de los avances de la neurociencia el blog de Jesús Guillén es un referente necesario, sobre todo cuando nos adentramos en la neurodidáctica.

Lo cierto es que el desarrollo de las neurociencias ha sido increíble en los últimos años. Según afirmaciones del neurocientífico Richard Restak más del 90% de lo que se ha aprendido sobre el cerebro humano se ha producido desde 1997 y más del 80% de lo que se creía que era cierto sobre el cerebro antes de 1990 se ha demostrado que es falso. Efectivamente, hasta los años 70, la neurociencia ni siquiera existía como ciencia independiente, si no que era una parte más de la biología. Hoy en día, los grandes proyectos de investigación están relacionados con el cerebro humano. Por ejemplo, el principal proyecto científico planteado por el presidente estadounidense Obama fue la Iniciativa BRAIN (Brain Research through Advancing Innovative Neurotechnologies), presentada en 2013, con una duración de diez años y con el objetivo es lograr cartografiar la actividad de cada neurona del cerebro humano, esto es, hacer una Geografía del cerebro. O, con igual dimensión e importancia, el europeo Proyecto Human Brain (Cerebro Humano), en el que participan más de 100 universidades, hospitales de enseñanza y centros de investigación en toda Europa. En este proyecto se trabajarán aspectos como la neuroinformática, simulación cerebral, neurorobótica, informática médica, etc. pero también aspectos educativos y éticos derivados de este proyecto. Tremendamente interesante.

Cabe hacernos la pregunta: ¿cómo puede afectar la neurociencia al desarrollo de la Geografía? o bien, ¿qué aspectos de la Geografía pueden desarrollarse a partir del conocimiento del cerebro humano? Quizás el aspecto más importante en que puede incidir la neurociencia en nuestra disciplina es en la concepción y sobre todo en la percepción del espacio, esto es, la función visuoespacial del cerebro. Es ésta una habilidad esencial para percibir el espacio y orientar y dirigir nuestros movimientos e interactuar con el entorno. Puede parece una obviedad decir que nuestro cuerpo ocupa un lugar en el espacio y que se relaciona con otros elementos en dicho espacio. Es igualmente una evidencia indicar que nuestro cerebro genera representaciones mentales de determinados espacios y que manipula y modifica estas representaciones para desplazarse y relacionarse en él y con él. Ya lo indicamos cuando hablamos de la Psicogeografía. El entorno actúa y modifica la percepción que nos hacemos de él, pero, inversamente, el cerebro es capaz de percibir, interpretar y concebir ese espacio en función de múltiples variables. Es más, algunos filósofos llegan incluso a cuestionar la existencia de la realidad fuera de nuestro cerebro, esto es, lo que percibimos es sólo una recreación de la mente, una especie de matrix.

Imágen de la secuencia inicial de la película ‘Matrix’ (1999). 

Hace relativamente poco tiempo, se descubría cómo el cerebro se orienta en el espacio, es decir, el sistema de navegación que nos sirve para orientarnos en el espacio que ocupamos. Se trataría de un sistema basado en dos tipos de neuronas específicas: las células de lugar, que codifican nuestra posición y las células de red, que se activan cada vez que pasamos por un sitio y que servirían para reconocer espacios.  Estas células de red fueron descubiertas por los neurocientíficos noruegos May Britt Moser y Edvard I. Moser, descubrimiento por el que recibieron conjuntamente el premio Nobel de Medicina en 2014, junto al neurólogo norteamericano John O’Keefe, quien descubrió las células de lugar, que indicábamos anteriormente. Según este descubrimiento, cuando pasamos por un sitio determinado las neuronas red se activan y dibujan una especie de mapa que nos facilita el reconocimiento del lugar y el movimiento por dicho espacio. Sobre cómo efectúan esta función, aún se está estudiando pero se han avanzado diversas hipótesis. Lo interesante es que nos encontramos ante un sistema de navegación que permite el reconocimiento del lugar y el desplazamiento en el mismo. No se trata de una trayectoria recordada, sino de una verdadera hoja de ruta, análoga a la que el GPS del coche, como una auténtica simulación mental de lo que ocurrirá posteriormente. Estas neuronas se encontrarían repartidas en diversas regiones del cerebro, pero, principalmente en el hipocampo y en la corteza entorrinal (lóbulo temporal medio). Curiosamente, recientes estudios vienen a demostrar que existe una menor activación de estas áreas cerebrales dedicadas a la orientación espacial con la utilización de navegadores y que ésto está debilitando la capacidad del cerebro para orientarse y disminuyendo la memoria espacial. A principios de siglo, la neuróloga irlandesa Eleonor Maguirre realizó un estudio sobre los taxistas de Londres. Éstos tienen que superar una durísima prueba para obtener la licencia que consiste en memorizar 25.000 calles y miles de lugares. El aprendizaje medio es de 3 a 4 años y solo la mitad de los aspirantes aprueba. Maguirre demostró que los taxistas que había superado esta prueba tras los años de entrenamiento tenían el hipocampo posterior más grandes que aquellas personas que no se habían preparado dicha prueba (grupo de control) o que no la habían superado. Este estudio nos puede servir para afirmar que el entrenamiento sirve para cambiar el cerebro. Así pues, si queremos desarrollar memoria espacial tenemos que entrenar el hipocampo.

¿Tendrían razón los maestros de antaño cuando nos hacía aprender de memoria los afluentes, ríos, capitales de países, montañas, etc.? ¿Estaremos perdiendo memoria espacial y, por consiguiente, capacidad de pensar geográficamente con el uso de dispositivos que nos facilitan el movernos por el espacio?

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De la Geografía Emocional a la Neurogeografía (I).

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En varias entradas anteriores hemos hablado de la Geografía de la Percepción así como de Psicogeografía.  Todas estas tendencias tienen algo en común:  enfocan la Geografía desde un punto de vista del individuo que percibe, que siente el espacio en el que se encuentra inmerso y con el que interacciona.. Formarían parte de un movimiento más amplio que podemos denominar ciencias del comportamiento o de la conducta que, según la UNESCO, serían “Cualquier ciencia que estudie el comportamiento humano y animal en su entorno físico y social a través de la observación y de métodos experimentales.” Entre ellas se incluye la psicología, la antropología, en las pedagogía, psiquiatría, ciencias políticas, etc. También la Geografía tiene mucho que decir en cuanto al comportamiento de los individuos, sobre todo en dos aspectos esenciales: la conducta espacial de los individuos y la representación espacial de dicho comportamiento.

También hablamos, aunque menos, de la Geografía de las emociones o Geografía emocional, sobre todo en aspectos relacionados con el paisaje (ver Luna, Toni; Valverde, Isabel (dir.) (2015). Paisaje y emoción. El resurgir de las geografías mocionales. Barcelona: Observatorio del Paisaje de Cataluña; Universitat Pompeu Fabra. (Teoría y Paisaje; 2). No es un tema que haya sido tratado profusamente por los geógrafos, tal vez, por no considerarse suficientemente científico o introducir un cierto sesgo personalista en el análisis del espacio. Pero tal y como opina Joan Nogué en ese misma obra anteriormente mencionada (página 141) “la geografía como disciplina no podrá deshacerse nunca de su dimensión emocional, por más que algunas escuelas lo hayan intentado a lo largo de su dilatada historia”. Efectivamente, lo espacial y lo emocional tienen un perfecto anclaje en la Geografía, sin necesidad de renunciar al componente científico.

Precisamente creemos que desarrollar estos componentes conjuntamente puede ser una forma de acercar la Geografía a nuestro alumnado. Y en esto entra en acción la Neurogeografía.  No confundir con Neogeografía, que hace referencia a la especialidad de la Geografía que emplea cartografía digital, SIG, georreferenciación, herramientas web 2.0, al estudio del espacio geográfico.  Con Neurogeografía aludimos al enfoque neurocientífico en Geografía. El auge de las neurociencias ha sido exponencial en los últimos años. Los avances científicos en el estudio y conocimiento del cerebro han hecho que desde distintas ciencias se tienda a explicar su  ámbito de estudio desde el enfoque neuronal o bien, a hacer uso de los descubrimientos de la neurología para aplicarlo a su propio ámbito de estudio. Lo que ocurre es que ahora todo lo que tiene el sufijo “neuro” parece moderno, está de moda (se habla de neurobiología, neuroarquitectura, neurodidáctica, … Se habla, incluso, de neurocapitalismo. Ni que decir tiene el gran desarrollo que está teniendo la neuroeconomía y especialmente el neuromarketing, al analizar los comportamientos de los consumidores y la decisiones económicas que tomamos.  Pero aquí está el verdadero peligro: interpretar de forma parcial o inadecuada las aportaciones de la neurociencia.

Desde la Geografía ha habido algún intento de aplicar estas aportaciones. Se habla incluso de “giro neural” de la Geografía.. Concretamente, una de las principales aproximaciones la ha realizado la profesora Jessica Pykett  de la Universidad de Birmingham. Así, por ejemplo,  en un artículo titulado “Geography and neuroscience: Critical engagements with geography’s “neural turn(2017), analiza las intersecciones de la investigación entre neurociencia y geografía. De manera resumida, la profesora Pikett aborda  los conceptos geográficos dentro de la neurociencia contemporánea al tiempo que identifica ciertos compromisos de los geógrafos con la neurociencia, explicaciones de hechos geográficos basadas en el cerebro y propone el desarrollo de una ‘neurogeografía crítica’ capaz de proporcionar un análisis global de temas como la subjetividad, el poder, la desigualdad, etc.   Desde otras perspectivas, este giro es criticado por lo que de determinista supone al dar preponderancia a conceptos neurológicos como el afecto o la individualidad sobre otros constructos sociales como ideología, cultura,  etc., a la hora de explicar ciertos fenómenos espaciales. Otros autores van un poco más allá al indicar la necesidad de plantear una nueva Geografía con base en la neurociencia  que serviría para explicar las influencias ambientales en el cerebro (Sullivan, 2012). Estaría muy cerca de lo que sería la Psicogeografía.

Más allá de buscar otras bases teóricas de esta nuevo enfoque, la pregunta sería ¿es necesario desarrollar un enfoque neuronal en la Geografía?.

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Nuevo número de la revista eCO. Monográfico sobre evaluación educativa

Acabamos de publicar un nuevo número de la revista eCO del CEP de Córdoba. Junto a las habituales secciones de experiencias educativas y artículos, hemos confeccionado un monográfico sobre uno de las cuestiones más controvertidas en nuestro mundo educativo, la evaluación. Intentamos que la participación en este monográfico fuera amplia pero, por primera vez, hemos encontrado muchas dificultades, negativas inclusive, para colaborar con la revista en esta temática. Es por ello por lo que se han quedado algunos temas sin ser tratados de aquéllos que planificamos en la planificación del monográfico, pero los que han quedado, creemos que son muy ilustrativos de las posibilidades que plantea este espinoso tema. Hemos contado, además, con dos entrevistados de mucha calidad: los profesores Miguel Ángel Santos Guerra y Juan Manuel Escudero Muñoz, ambos con una prestigiosa y dilatada trayectoria académica e investigadora. Sus respuestas a un amplio cuestionario nos pueden servir para ilustrar algunos de esos puntos esenciales que no hemos podido cubrir con colaboraciones puntuales. Por mi parte, he colaboradora en este monográfico con una artículo titulado “La autoevaluación como fundamento para la mejora de la práctica docente“. En este artículo he pretendido ” dar a conocer algunas claves del concepto de autoevaluación docente, su conceptualización e importancia en un necesario proceso de mejora de la práctica docente. Entraremos en el objeto de análisis de la autoevaluación, así como en algunas de las diferentes aportaciones al concepto de práctica docente y competencias profesionales docentes. Se examinarán diversos procedimientos e instrumentos utilizados en este proceso para, al final, exponer las  aportaciones que desde instituciones educativas (esencialmente, la andaluza) se han realizado para implementar un procedimiento de autoevaluación del profesorado”. Es un tema que consideramos crucial para los docentes de cara a mejorar en su práctica profesional.

En el apartado “Experiencias” contamos con dos colaboraciones de gran interés en nuestro ámbito:

Y en el apartado “Artículos” tenemos el trabajo de nuestro compañero Manuel Toribio García titulado “Antonio Jaén Morente. Director del Instituto de Segunda Enseñanza de Córdoba (1931-1936)”

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¿Qué funciona en la enseñanza y aprendizaje de las Ciencias Sociales?. Balance.

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En esta semana hemos finalizado el curso titulado “¿Qué funciona en la enseñanza y el aprendizaje de las Ciencias Sociales?“, con el que queríamos dar a conocer y reflexionar sobre aquellas metodologías que están demostrando que “funcionan” en nuestras aulas. Consideramos muy importante que los docentes se pregunten si lo que hacen habitualmente sirve realmente para mejorar el aprendizaje de su alumnado y, sobre todo, si las metodologías innovadoras que se aplican en algunas aulas y por algunos y algunas docentes tienen un impacto causal y, por consiguiente, funcionan para mejorar ese proceso.

En este curso hemos tenido seis ponentes, dos universitarios y cuatro docentes de Secundaria que han aplicados diversas metodologías con las que están obteniendo buenos resultados. A continuación añadimos las presentaciones que han utilizado en sus sesiones.

Comenzamos con Ramón Martinez Medina, profesor de didáctica de las CC.SS. en la Universidad de Córdoba, quien analizo las tendencias recientes en la investigación e innovación en CC.SS. Para ello partió del análisis de la producción científica editada en cinco de las principales revistas españolas. Del análisis de las temáticas concluyó la existencia de ciertas lagunas o ausencias, siendo la más importante la escasa presencia investigadora del profesorado de Secundaria.  Interesante también fue la presentación de la literacidad visual como metodología de análisis de imágenes.

Francisco F. García Pérez, profesor del Departamento de de Didáctica de las CC Experimentales y Sociales de la Universidad de Sevilla, presentó su ponencia titulada “Enseñar y aprender Ciencias Sociales. Reflexiones y aportaciones desde la investigación educativa” en la que analizó lo que, a su juicio, ha funcionado y no en la enseñanza y aprendizaje de las CC.SS. Insistió, especialmente, en las posibilidades del trabajo por problemas, en cuestiones “socialmente vivas”, muy propias de nuestra área. Sus conclusiones, que podemos ver en su presentación, son muy acertadas de cara a propiciar un necesario proceso de reflexión en el ámbito.

Manuel Jesús FernandezNaranjo (IES Virgen del Castillo, Lebrija) mostró que se puede llegar a enseñar de otra manera y que los alumnos/as pueden aprender de otras formas.  Metodologías activas, enseñanza competencial, otras formas de evaluar, recursos diversos que utiliza en sus clases, etc. Todo un arsenal para que “no te lo pierdas”.

Presentación en Genially:

 

José Luis Redondo Prieto (SAFA-Úbeda) expuso las posibilidades que nos ofrecen las recientes aportaciones de las neurociencias en las CC.SS. siempre basadas en evidencias científicas. Trató de una forma magistral aspectos como la memoria, la atención, la diversidad, el juego, etc. (enlace a la presentación)

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La última sesión contó con la presencia de Virginia Capilla (IES Las Lagunas, Mijas) quien nos presentó los Recursos Educativos Abiertos integrados en el Proyecto EDIA del CEDEC-INTEF, unos recursos con un valor didáctico enorme, trabajados en red, abiertos y, por consiguiente, gratuitos, testados, de calidad, referidos curricularmente y con la garantía y seguridad que nos proporciona el grupo de docentes que los ha elaborado.

La última intervención corrió a cargo de Andrés Moriel Gómez (IES Zoco, Córdoba), verdadero broche de oro del curso. Planteó su ponencia en torno al relato histórico como forma de resistencia. Comenzó con un incisivo análisis de lo que funciona tanto en el ámbito como en su propia práctica docente, para, a continuación, pasar a analizar la oralidad como metodología didáctica dentro de su práctica docente. Sus reflexiones son destacables, su capacidad de comunicación, única y la manera de atrapar al alumnado con su metodología es magnífica. Defiende la necesidad de recuperar el relato histórico, los rituales, la magia, en definitiva, involucrar al alumnado en la singular experiencia de aprender.

En definitiva, un curso de gran calidad que debiera haber sido seguido por el profesorado de nueva incorporación para que tengan la posibilidad de discurrir por otras sendas diferentes a las que les mostraron en sus etapas de aprendices.

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¿Qué funciona en la enseñanza y aprendizaje de las Ciencias Sociales?

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Acabamos de convocar una nueva actividad para el ámbito de las Ciencias Sociales. Se trata del curso “¿Qué funciona en la enseñanza y el aprendizaje de las Ciencias Sociales?“. Con esta actividad pretendemos dar a conocer las últimas tendencias en didáctica de las CC.SS.  En la actualidad, en el panorama educativo, no parar de surgir ciertas propuestas metodológicas que son rápidamente absorbidas por una parte del profesorado sin conocer realmente si existen evidencias de sus resultados en una mejora del aprendizaje del alumnado. Pueden ser propuestas innovadores, en el sentido de pretender cambiar alguna cuestión que no funcione del proceso de enseñanza-aprendizaje o mejorar aquellas que son susceptibles de hacerlo. Pero, en la mayoría de los casos, no existen suficientes evidencias científicas de sus resultados. Esto hace que su difusión se tenga que hacer con las debidas precauciones y espíritu crítico. En esta actividad queremos examinar algunas de estas propuestas (flipped learning, recursos educativos en abierto, ,,,) que se han trabajado en clase realmente. Veremos también algunas de las posibles aportaciones de la neuroeducación en CC.SS. y el trabajo de la oralidad en nuestra clase con una propuesta muy original.

Presentamos el programa en el siguiente díptico:

Iremos informando sobre el resultado de la actividad formativa.