Publicado en Geografía

Narcisismo geográfico

Imagen: https://pixabay.com/es/photos/senderismo-trail-monta%C3%B1a-a-pie-2540188/:

Hace unos días leía un artículo escrito por los profesores Timothy Baker y Kristy Hess, de la Universidad de Deakin (Victoria, Australia) en el que se describía un interesante concepto, el “narcisismo geográfico“, con el que se pretendía explicar las interacciones existentes entre las zonas rurales y las urbanas. Este concepto fue introducido por la psicóloga noruega Malin Fors, quien vive y trabaja en una pequeña localidad llamada Hammerfest (Noruega), situada 8 horas en coche al norte del Círculo Polar Ártico, en una región con una densidad demográfica de menos de 2 personas por km cuadrado. En una publicación reciente (Fors, M. 2018)1, esta autora analiza el proceso de devaluación sutil, a menudo inconsciente, del conocimiento rural, las convenciones y la subjetividad, y la creencia de que la realidad urbana es definitiva.  Examina las numerosas microagresiones que desde ese narcisismo urbano se hacen al medio rural, concebido como “excepción exótica, un satélite extraño y marginal disociado del mundo urbano “real”. 

En cierta forma me recuerda la impresión que algunos autores urbanos manifiestan sobre lo rural, condensada en la célebre frase atribuida a diversos autores (Max Jacob, García Márquez, Cortázar, Gómez de la Serna, ,…): “El campo, ese horroso lugar donde los pollos se pasean crudos“. Precisamente, la cantidad de autores a la que se le atribuye esta frase (o algua parecia) manifiesta otro síntoma de la mirada narcisista que se tiene del campo desde el ámbito urbano, casi la misma mirada que tenía Rousseaau cuando hablaba del buen salvaje.

También me recuerda un artículo histórico de Gabriel García Márquez, publicado en El País en 1981 y titulado precisamente así, “El campo, ese horrible lugar donde los pollos se pasean crudos“, en el que narra diversas impresiones que se han dado del mundo rural por parte de urbanitas.

El artículo bien se podría encuadrar dentro de lo que es la psicogeografía o incluso la Geografía de la percepción ya que de impresiones, percepciones, comportamientos, está hablando. Desde esa perspectiva psicogeográfica se analizan la amplia gama de prejuicios e incomprensiones que se producen hacia lo rural, los complejos de superioridad o inferioridad existentes en esa estrecha relación entre espacios, sobre el impacto que tiene el mundo urbano en el rural, especialmente en la mente rural y el deseo de convertirse en urbano. Efectivamente, lo apreciamos cuando vamos a una escuela rural, hablamos con los niños y niñas y vemos el deseo de “escapada”, de huida hacia la ciudad, llena de vida, atractivos y oportunidades, frente al vacío de las áreas rurales, desprovistas de alicientes, recursos, dinamismo.

En este artículo, la doctora Fors analiza aspectos muy “geográficos” como la percepción de espacios, la omnipotencia urbana frente a lo rural, la adaptación a las distancias, la flexibilidad espacial y temporal, el síndrome de omphalos (o del ombligo, de percibir un lugar de poder geopolítico o geoeconómico como el lugar más importante del mundo), etc.

La finalidad de este artículo así como del trabajo de los profesores australianos es poner en valor el mundo rural, contribuir al empoderamiento de la población rural y a cambiar la percepción que de este espacio tienen desde lo urbano.

En un momento en que cobran fuerzas ideas y reivindicaciones como la España vaciada, la necesidad de evitar la lenta pero inexorable decadencia del mundo rural, artículos como éstos contribuyen a dar un enfoque diferente a esos problemas. La percepción de los espacios es necesaria para solucionarlos, pero teniendo en cuenta que no se puede mirar al campo con esa única mirada narcisista de la ciudad, de aire de superioridad (hasta moral), implementando soluciones al problema rural desde lo urbano, sino que hay que pensar lo rural desde lo rural, considerando la perspectiva de la gente que habita estos espacios, aportando soluciones, recursos, necesarios para sus habitantes, evitando ese síndrome del “perdonavidas” urbano. si no se comprende el mundo rural, difícilmente se van a aportar soluciones viables. Y en esto la Geografía tiene mucho que decir.

  1. Fors, M. (2018). “Geographical narcissism in psychotherapy: Countermapping urban assumptions about power, space, and time. Psychoanalytic Psychology, 35(4), 446-453. Recuperado en https://psycnet.apa.org/fulltext/2018-24924-001.html#s2“)

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