Publicado en General, Geografía

¿Qué es la Psicogeografía? (I).

Imagen: pixabay

Acabo de terminar de leer el libro de Colin Ellard titulado “Psicogeografía. La influencia de los lugares en la mente y en el corazón” (Edita Ariel, Barcelona, 2016). Con este trabajo, C, Ellard, director del Laboratorio de investigación para entornos virtuales inmersivos de la Universidad de Waterloo en Canadá, intenta demostrar la relaciones que se establecen entre los lugares y los individuos, esto es, cómo los lugares afectan emocionalmente a las personas que interactúan con ellos. El autor se mueve en ese punto de encuentro entre la psicología y la geografía que se ha venido en llamar Psicogeografía, definida en 1958 por la Internacional Situacionista como el “estudio de los efectos  precisos del medio geográfico, ordenado conscientemente o no, al actuar directamente sobre el comportamiento afectivo de los individuos“.

Aunque el origen de este enfoque es bastante anterior a esa fecha (hunde sus raíces en ciertos ambientes intelectuales del Londres del siglo XIX o del movimento surrealista francés de principios del siglo XX) fue el francés Guy Debord [Introduction à une critique de la géographie urbaine, 1955], quien daría origen a la teoría psicogeográfica, continuada, posteriormente, por autores como Michel de Certeau(“L’invention du quotidien“, 1980) o Iain SinclairActualmente, la mayor parte de la producción psicogeográfica se realiza en universidades anglosajonas o instituciones como la London Psychogeographical Association, pero con unos planteamientos de crítica hacia vanguardias artísticas y especialmente urbanísticas. No obstante, algunas de sus aportaciones siguen teniendo una cierta vigencia y, desde luego, pueden ser de gran utilidad. Es , por ejemplo, el caso de la técnica de la deriva, muy interesante como técnica de trabajo e investigación en urbanismo y que podríamos aplicarla, con ciertas adaptaciones a nuestros niveles educativos.

En líneas generales, podemos decir que la Psicogeografía está muy cercana a la Geografía de la Percepción o Humanística trabajada por autores como Lynch, Yi Fu Tuan o Anne Buttimer. En éstos últimos predomina el enfoque geográfico sobre el psicológico, tratando de incorporar los motivos, las emociones, la percepción que tienen los individuos sobre el medio que les rodea y con el que interactúan. Sobre K. Lynch ya tuvimos ocasión de tratar en una entrada anterior a propósito de su libro “La imagen de la ciudad“. Yi Fu Tuan estudió  las conexiones existentes entre el espacio geográfico y los individuos, definiendo el concepto de “topofilia” con el que pretende superar el concepto de “espacio” para definir el de “lugar”, al añadir los lazos afectivos, simbólicos, culturales que unen al individuo con el lugar que habita.  Es preciso, por consiguiente, estudiar la complejidad y ambigüedad de las relaciones entre las personas y los lugares, relaciones que habían sido desdeñadas, tradicionalmente, por el enfoque positivista. La profesora Buttimer, recientemente desaparecida, es la geógrafa de la vida cotidiana, de la idea de espacio vivido (lifeworld), según la cual, para comprender el espacio geográfico es preciso incluir el mundo de los sucesos, los negocios y el de los valores, pero también la experiencia personal, todo aquellos elementos, algunos precognitivos, que expliquen el sentido de identidad y pertenencia a un lugar y, en definitiva, transformar el espacio en algo verdaderamente significativo.

La psicogeografía pretende insertar los estudios psicológicos dentro de su contexto espacial para demostrar que las funciones psicológicas superiores pueden variar según los diferentes lugares, modos de vida o realidades concretas en las que los grupos sociales o los individuos se inserten, esto es, los lugares pueden afectar a los comportamientos humanos. En cierta forma se trata de estudiar un mismo fenómeno desde un doble enfoque: de manera simplificada, podemos decir que la Geografía de la percepción estudia cómo percibimos un lugar, en tanto que la percepción se convierte en un factor fundamental para entender el espacio, su presente, su dinamismo, pero también su pasado y su futuro. La psicogeografía estudiaría cómo ese lugar afecta a nuestro comportamiento o a nuestra percepción del mismo. Las implicaciones de esta perspectiva pueden ser muy interesantes, sobre todo, en el plano del urbanismo, en donde más difusión han tenido.

Pero, también, podemos utilizar este enfoque para analizar espacios cercanos a nosotros o nuestros alumnos/as, desde el propio centro escolar, el entorno en el que se  mueven los alumnos/as y ensayar diferentes respuestas psicogeográficos a las percepciones que se tienen de estos espacios. Como ejemplo de esto, podemos recomendar la intervención realizada por Siro López en el II Encuentro #Realinfluencers titulada “Transformar un centro educativo en un espacio creativo“.

En la siguiente entrada trataremos de comentar algunas de las interesantes ideas que ha aportado Colin Ellard en su libro.

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