Publicado en General, Historia

Mitos y símbolos de la historia andaluza.

Creo que no exagero mucho si digo que Andalucía es una de las regiones españoles que reúne en su historia más número de mitos, símbolos y, por qué no decirlo, tópicos, los cuales, en su conjunto, han sido utilizados en diferentes momentos históricos al servicios de intereses particulares y que, en ocasiones, ha terminado en una suerte de distorsión pintoresca muy cercana a esa imagen folklórica de charanga y pandereta nada más alejada de la realidad histórica pero que persigue como un mantra a esta región.

El último número de la revista “Andalucía en la Historia” se dedica precisamente a desentrañar estos mitos al “analizar el proceso de elaboración y difusión de una selección de conceptos que condicionan el conocimiento de nuestro pasado“. Mitos como Tartessos, al-Andalus, el Siglo de Oro, la Carrera de Indias, la industrialización y la cuestión agraria son algunos de los mitos relacionados con la Historia de Andalucía que son tratados en este número por especialistas de distintas universidades andaluzas, tales como como Manuel Peña (Universidad de Córdoba), Eduardo Ferrer Albelda (Universidad de Sevilla), José Antonio González Alcantud (Universidad de Granada), Marina Alfonso Mola (UNED), Carlos Arenas (Universidad de Sevilla), Antonio Herrera González de Molina (Universidad Pablo de Olavide) o el historiador Jesús P. Vergara Varela. 

No están todos los que son pero si son todos los que están. Quizás tendría que haber partido de uno de los mitos más extendidos y más controvertidos: ¿podemos hablar realmente de una Historia de Andalucía o más bien de una Historia de España en Andalucía?. Hablar de Historia de Andalucía alegando su “carácter milenario” como pueblo al referirse a la cultura de Tartessos o a Los Millares o  a al-Andalus es, en mi opinión, totalmente absurdo. Igual que referirse a Séneca, San Isidoro de Sevilla o Averroes como “andaluces”, por el hecho de haber nacido en una demarcación geográfica que hoy coincide con la comunidad autónoma de Andalucía. Pero, para algunos autores, no es nada absurdo este hecho, si no todo lo contrario, tal y como opina el islamólogo de la Universidad de Sevilla, Emilio González Ferrín al afirmar que “la historia de Andalucía se ha vaciado para crear la de España” (La fuente andalusí de la cultura andaluza) o el antropólogo Isidoro Moreno para el cual Andalucía haría mantenido una civilización propia y autóctona resultado de la incorporación de elementos de los pueblos que la habían habitado en algún momento de su historia. Igualmente, como indica en su artículo el profesor José A. González Alcantud sobre “El mito de al-Andalus“, “el mito no tiene por qué someterse a un régimen de veracidad“. Ahora bien, aunque no sean necesariamente verdaderos o falsos, su uso o abuso puede implicar una cierta manipulación de la historia a cargo de historiadores o políticos, tal y como ocurre con otro de esos mitos fundacionales de Andalucía, Blas Infante, el “padre de la patria andaluza”. Algo parecido a lo que ocurre con toda la serie de mitos “históricos”que se extienden en otras latitudes peninsulares que son utilizar para apoyar determinados proyectos nacionalistas. Es, precisamente, el mito de al-Andalus uno de los que mayores controversias ha producido, un mito que, como indica el profesor González Alcantud, encierra “un fondo verdadero que no es otro que la necesidad de convivencia, no tanto entre las religiones en sentido abstracto, como entre los sujetos reales y concretos“.  Frente a ese mito, un tanto “buenista“, se alzan voces como las del profesor Serafín Fanjul, Gustavo Bueno o el más reciente trabajo de Darío Fernández-Morera (“El mito del paraíso andalusí”, 2018) que viene a desmotar ese supuesto mito de la convivencia y retrata un mundo de violencia, represión religiosa, esclavismo y violencia, muy lejos del paraíso andalusí de convivencia, tolerancia y paz que nos retrataba el mito.  Indudablemente, el mito no tiene por qué ser reflejo fehaciente de la realidad histórica, ni tenemos que asumirlo como tal. Estoy con el profesor Alcantud cuando indica que “el mito tiene una vivencialidad que pasa sobre todo por el cultivo de la nostalgia estetizada“. Precisamente, esa es la esencia del mito. una aspiración a un mundo ideal que, en buena parte, puede estar alejado de la realidad histórica pero que, en otra parte no menos importante, esconde una verdad.

En definitiva, un buen número que nos puede servir, no sólo para debatir el problema de la existencia o no de la identidad andaluza, si no, mucho más, para tratar el tema del uso y abuso de la historia con nuestros alumnos/as, los mitos, las ideas estereotipadas, la verdad o falsedad histórica y otros temas que pueden ser de gran interés sin duda.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s