Publicado en Ecología, General, Geografía

Día Mundial del Medio Ambiente: ¿algo que celebrar?

El próximo día 5 de junio se celebrará el Día Mundial del Medio Ambiente, organizado por la ONU y bajo el lema de “Conectar a las personas con la naturaleza“. Con este lema se pretende remarcar esa necesidad de conexión de las personas con la naturaleza y “nos anima a que salgamos al aire libre y nos adentremos en la naturaleza para apreciar su belleza y reflexionar acerca de cómo somos parte integrante y lo mucho que de ella dependemos. Nos reta a descubrir maneras divertidas y apasionantes de experimentar y promover esa interrelación“. Totalmente de acuerdo: podemos encontrar numerosas razones para celebrar el Día del Medio ambiente (aquí algunas de estas razones o algunas de las actividades que se van a realizar cerca de nosotros o algunos recursos sobre medio ambiente que podemos encontrar y trabajar en clase) pero lo se hace verdaderamente preciso es conectar con la naturaleza para tomar conciencia no sólo de la belleza que encierra si no de que formamos parte de ella y, por supuesto, que no está sólo a nuestro servicio.

Se nos pueden ocurrir otras muchas razones para celebrare este día pero, hoy, precisamente, no es uno de esos días optimistas. Negros nubarrones se ciernen sobre el medio ambiente después de la decisión de  Trump de retirar a los EE.UU. del Acuerdo de París sobre Cambio Climático. Y no es que este acuerdo fuera la solución definitiva para reducir el impacto del cambio climático sobre la Tierra. Ni mucho menos. Era una declaración de mínimos, la última posibilidad de encontrar un acuerdo ante los egoístas intereses de la mayor parte de los países.

Un número muy importante de países y mandatarios han expresado su decepción por esta decisión que obligaba, en cierta manera, a una reducción de las emisiones de gases de efectos invernadero a uno de los países más contaminantes del mundo. Se trataba de iniciar un proceso de cambio hacia economías más limpias y menos contaminantes, bajas en uso de carbono.

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Esta decisión, que no es compartida por gran parte de la ciudadanía norteamericana e incluso por algunas de sus empresas petroleras, supone un duro revés a este intento de colaboración mundial para frenar el cambio climático y reducir sus nefastas consecuencias. En este mapa de la Yale Programe Climate Change Comunication se puede comprobar como la mayor parte de los norteamericanos creen que el cambio climático es real, se está produciendo y va a afectar a sus vidas.

Trump se une a esos negacionistas que ven en el cambio climático oscuras intenciones, invenciones chinas o confabulaciones de ecologistas y personajes nefastos para los negocios que quieren llevarnos a la Edad de Piedra o que odian a los ricos. El propio ex-presidente Obama ha dicho al respecto: “El gobierno (de Trump) se une a un puñado de naciones que rechazan el futuro“. Ciertamente, Trump se opone al futuro (total, para lo que le queda en el convento …) y de esa forma, se convierte en un verdadero problema, no sólo para su país, si no para todo el planeta. Como no cambie, EE.UU. va camino de convertirse en el auténtico “Estado delincuente”, “Estado canalla” o “Estado-matón”, tal y como calificaba en los años 90 el gobierno norteamericano a estados como Irak, Irán, Libia o Corea del Norte. Éstos se oponían, de una manera u otra, a los intereses norteamericanos. Ahora, EE.UU. se enfrenta a los intereses de todo el Plantea. Se va a convertir en el auténtico peligro global. Hasta china, principal país contaminante del mundo, ha apostado por el Acuerdo de París sabedor de que le va la vida (en cuando a régimen) en ello. Ante esta situación, Europa debe asumir el liderazgo ambiental del mundo al que ha renunciado EE.UU. Es la hora de los valientes, de asumir nuestro propio destino, de apostar por otro modelo productivo y de convivencia frente a lo que defiende ese amigo de oligarcas y dictadores cruentos como es Trump. Europa debe marcar el ritmo hasta que la cordura y la sensatez (si es que la hay) vuelva a ese país. Mientras tanto, crucemos los dedos para que no se le crucen los cables un día de estos y nos mande a todos al otro barrio.

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