Publicado en Didáctica, General, Innovación educativa

El potencial educativo del microaprendizaje (microlearning) en Ciencias Sociales (I).

Existe una tendencia relativamente reciente, emergente en el mundo de la formación y, en general, de la educación, a proporcionar formación y/o información al profesorado en dosis pequeñas. Es lo que se denomina “Microaprendizajes” (en inglés microlearning). En nuestro CEP comenzamos esta práctica como los denominados “Microtalleres TAC“, pequeñas píldoras formativas de unas 10 horas de duración (3 presenciales y 7 on line) que pretenden acercar al profesorado al conocimiento y uso de diversas herramientas TAC. En general, estos microaprendizajes han tenido bastante éxito de asistencia. 

Aunque hemos dicho que es una tendencia reciente, su esencia se ha venido desarrollando prácticamente desde siempre. No obstante, en su concepción actual, es una expresión que ha sido utilizada desde principios del siglo XXI junto a otras expresiones más o menos similares como “microcontenido”.

A diferencia de los métodos tradicionales de formación en el que el asistente podía asistir a cursos más o menos complejos, con más o menos interacción e implicación o trabajar con materiales de aprendizaje de acuerdo con un horario establecido, rígido, en la mayoría de las ocasiones en horarios no lectivo, el microaprendizaje consiste en presentar al alumno/a micro-contenidos, bien planificados, con una importante dosis de interacción con el  propio material de aprendizaje o con el propio profesorado. Esta modalidad de formación comenzó asociada al aprendizaje on line o elearning como vía rápida de aprender contenidos o habilidades puntuales a través de vídeos de pequeña duración, nunca más de 15 minutos. Esta corta duración obliga a sintetizar el contenido de una manera precisa, separando el grano de la paja y yendo a lo sustancial, es decir, a aquello realmente necesario a aprender lo fundamental.

El microaprendizaje se basa en la investigación sobre cómo el cerebro humano retiene la información y cómo éste aprende de una manera más factible. Al proporcionar información sólo en pequeñas dosis, fácil de procesar, el cerebro lo asimila mejor. Su aprendizaje es incluso mejor si se lleva a cabo de una manera informal, autodirigida y bien planificada. Como podemos deducir, está orientado básicamente hacia un aprendizaje individualizado. Sin embargo, esto no quiere decir que no pueda darse un microaprendizaje grupal o que sea mejor aplicarlo en un ambiente informal. Nada de eso. Admite múltiples formas, diversos medios, tiempos, contenidos y espacios para su desarrollo. Efectivamente, como toda modalidad emergente, presenta una amplia variedad tipológica que diseña un paisaje técnico-educativo bastante disperso si bien se revela como una modalidad con muchas posibilidades y aplicable a múltiples aspectos de la educación y, por supuesto, también de la enseñanza y aprendizaje de las Ciencias Sociales. Su aplicación puede ser puntual, complementaria de otras metodologías que utilicemos en clase, un aprendizaje orientado a la tarea, a la resolución de un problema o a la adquisición de un determinado contenido. Aunque sea relativamente reciente su desarrollo y amplia la flexibilidad que supone su aplicación, el microaprendizaje tiene también su propia didáctica, su propia forma de llevarla a cabo. Por supuesto, no se trata de aplicar recetas sencillas, rápidas y divertidas a la enseñanza y aprendizjae. el microaprendizaje es mucho más y, aunque no tenemos porqué descartar estas facetas tampoco debemos reducirlo a eso solamente. Vamos a avanzar en este tema en al siguiente entrada.

 

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