Publicado en Educación, General, Opinión

¿Se puede escapar del “Valle de la Muerte” educativo?

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Hace algún tiempo veía una de esas magníficas conferencias TED en la que Ken Robinson hablaba sobre educación y que se titulada “Cómo escapar del valle de la muerte de la educación“, que incluyo a continuación.

Con ese estilo propio tan peculiar, mezcla de ironía, humor inglés y verdades como puños, Robinson analiza los tres principios fundamentales que, en su opinión, caracteriza a los humanos, esto es, su diversidad, su curiosidad y su creatividad. Estos principios no sólo no están considerados en la cultura educativa actual (aunque en su exposición se centre en EE.UU., pienso que es extensible, también, al ámbito español)  si no que se trabaja en contra de ellos. El sistema educativo vigente no atiende a la diversidad de una manera decidida, se basa en la uniformidad y, desgraciadamente, en la conformidad. Tampoco fomenta la curiosidad, el espíritu crítico, el rigor. Una gran parte del profesorado enseña (o intenta) pero su misión no es, realmente, esa, sino la de facilitar el aprendizaje y, como en lo anterior, la cultura educativa dominante no está enfocada en este sentido, no se facilita el aprendizaje. Se enfoca hacia la evaluación pero una evaluación que no es diagnóstica, no posibilita el aprendizaje. En cuanto a la creatividad, no se potencia tampoco, no se crean las condiciones precisas para su despertar. Se tiende a la estandarización.

Es preciso individualizar la enseñanza, reconocer que quien aprende es el alumnado, el verdadero protagonista del proceso. El sistema y sus componentes deben involucrarse más en fomentar la curiosidad, la creatividad, la individualidad, en el cambio educativo en definitiva. Pero también se debe atender más a la figura del docente, atribuirle más estatus, incrementar sus posibilidades de desarrollo profesional. Por último, y esto es clave, delegar más responsabilidad en los centros. Se debe abandonar el criterio mecanicista, industrial, en el que se haya inserto el sistema educativo actual.

Pero hay esperanza. El símil que pone Ken Robinson del Valle de la Muerte, desierto de EE.UU. en el que no crece nada pero que cuando llueve se cubre de flores, es magnífico, visualmente impecable. La vida está latente. El sistema educativo puede cambiar: basta con que se apoyen iniciativas y a los profesionales como las que se asistieron al pasado Encuentro de CC.SS. que tuvimos en Córdoba, profesores y profesoras con ganas de cambio, que no se resisten a aceptar lo que hay y que, además, proponen ideas y soluciones creativas. Todos somos contingentes, ellos/as son necesarios/as. Estos son algunos/as de los docentes que pueden ayudar a sacar al sistema del Valle de la Muerte.

La pregunta es ¿qué pasa para que el número de docentes que se sube al carro de la innovación, del cambio no sea mayor que los resistentes? ¿qué pasa en los centros que no se ponen en marcha estos procesos de cambio? ¿qué hace que las instituciones no sólo no faciliten estos procesos de cambo si no que los obstaculicen?. Preguntas para la reflexión.

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