Publicado en Educación, General

Reinventarse como docentes.

Reinventarse” es un concepto que está de moda. Todo, todos y todas nos tenemos que reinventar. Curiosamente es un concepto que no está incluido en el Diccionario de la RAE pero que todo aquel que lo usa lo hace refiriéndose a una revisión de lo que uno es, a una actualización de su imagen, de sus habilidades, a la construcción de una nueva realidad más acorde a lo que la sociedad, el trabajo, el entorno o uno mismo demandan. Puede ser una necesidad, sobre todo para todos aquellos inquietas, que no paran de buscar nuevas soluciones a los problemas que se plantean y que no comulgan con las viejas soluciones, o bien puede ser una obligación, en este caso para no quedarse atrás frente a los competidores, a los compañeros/as  o a los destinatarios de tu trabajo. Pero sea una cosa u otra, lo cierto es que la causa de ese cambio debe ser la motivación, ya que si no se está motivado para el cambio no se hará ese esfuerzo necesario para ello. Es, por consiguiente, una cuestión de actitud. Si nos instalamos en la comodidad de la rutina diaria, si nos autoconvencemos de que lo que hacemos “está bien como está”, si no intentamos mejorar en el trabajo, estamos condenados a repetirnos como Sísifo. Como docentes, tenemos la obligación, no sólo de cuestionar diariamente lo que hacemos, nuestro trabajo, sino de intentar evolucionar con la sociedad. Tampoco nos podemos instalar en la comodidad que decíamos anteriormente, cuando la sociedad avanza a un ritmo 3.0 y nosotros, gran parte del colectivo, apenas ha entrado en la era digital (y no me refiero sólo a la cacharería asociada a este concepto) o nos parapetamos detrás de escusas (por muy ciertas, sangrantes y dolorosas que sean) de reducciones de sueldos o aumentos de cargas (horarios, alumnos/as). Indudablemente cuesta arriba se nos pone el cambio, pero las ramas no deben evitarnos ver el bosque.

Hace poco releía un artículo en el blog (o como lo denominan sus autoresplataforma online de inteligencia colectiva)   Sintetia escrito por el economista Javier García titulado “¡Reinventarse! En diez claves“. En este artículo se decía, refiriéndose a las empresas inteligentes:

Las empresas inteligentes, que crean cosas útiles, que resuelven problemas, que son rentables y que ayudan a mejorar la calidad de vida de las personas, han llegado a ser así gracias a su “ejército de profesionales”, que canalizan su talento a través de ellas, que quieren formar parte de la liga de la “excelencia” y que ven más allá que un sueldo y unos protocolos.

Si cambiamos las palabras “empresas inteligentes”,  “cosas” y “ejército de profesionales” por “centros educativos inteligentes”,  “alumnado” y “profesorado”, respectivamente, la cita la comparto totalmente, es decir, nuestra misión es “crear” (educar) personas que sean realmente útiles para la sociedad (para el cambio social), que sirvan para mejorar la calidad del vida del conjunto de la sociedad, que sean felices, que se desarrollen como personas, canalizar su talento y esta es nuestra verdadera función, hacer aflorar los talentos interiores de nuestro alumnado. Y ahí es nada.

Pues bien, estos autores, basándose en sus ideas y en las que tres de los autores más seguidos en estos temas ( Guy Kawasaki, Tom Peters y Daniel Pink),  sintetizaban en 10 los puntos precisos para “reinventarse”como profesionales. Estas claves las podemos ver en la siguiente presentación:

Recomiendo la lectura del artículo para entender lo que cada punto significa para el mundo de la empresa. ¿Son aplicables estos principios la mundo de la educación?. Yo creo que sí. Por ejemplo, uno de los que más me interesan, la 4ª, “Lo que la gente cree es lo que la gente consigue”, basada en la teoría de las expectativas autocumplidas, según la cual, si creemos que no somos capaces de conseguir hacer algo o conseguir algo, nos reafirmaremos en esa idea y, al final, no lo conseguiremos. Si creemos que no podemos hacer aquello que hacen otros, si pensamos que las TIC’s ya no son para nosotros, si afirmamos que no podemos cambiar nada, efectivamente, no cambiaremos nada y, lo que es peor, seguiremos quejándonos amarga e inútilmente. No nos reinventaremos, no evolucionaremos.

La 7º clave tampoco tiene desperdicio: “Nunca aceptes un trabajo tal como te lo dan”. Totalmente de acuerdo.

Rompe “las normas” y lo predecible, experimenta, piensa, dale vueltas hasta que ese proyecto, ese trabajo, pueda ayudarte a cambiar tu organización, aunque sea “trivial” a priori.

Huir del conformismo,rechazar las cosas “por que siempre se han hecho así” o por que no hay nada que hacer. Cambiar, innovar, superar la “insoportable levedad del ser”.

Podíamos seguir comentando las 10 claves, por que creo que todas son aplicables a nuestro ámbito, pero creo quye es mejor que cada uno saque sus propias ideas. Para leer, meditar y reinventarse.

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