Publicado en Educación, General, Opinión

Una Formación para el Profesorado del siglo XXI en Andalucía. Conclusiones.

Como hemos indicado el Congreso “Una Formación para el Profesorado del Siglo XXI” se organizó a partir de 8 mesas, seguramente, con la buena intención de darle protagonismo a todas las provincias, pero, sin duda, poco eficaz e, incluso, reiterativo, como podemos ver por las temáticas de las mesas:

  • Mesa 1 (Cádiz). Formación Inicial.
  • Mesa 2 (Córdoba). Formación Inicial y Formación Permanente.
  • Mesa 3 (Málaga). Formación Permanente. Modalidades formativas.
  • Mesa 4 (Sevilla). Gestión de la Formación.
  • Mesa 5 (Jaén). Formación y Profesión Docente.
  • Mesa 6 (Huelva). Formación y Prácticas Educativas.
  • Mesa 7 (Almería). Función Asesora.
  • Mesa 8 (Granada). Líneas Prioritarias.
(Leyendo los títulos de las mesas de trabajo me acordaba de aquella genial escena de “Amanece que no es poco” sobre las ingles).
Como puede verse el esfuerzo organizativo tuvo que ser intenso para producir 8 temáticas que se pisaban unas a otras, como pudimos después comprobar en la exposición de conclusiones. Pero, de esta manera, se conseguía que ninguna provincia se sintiera abandonada o menospreciada si no se le daba un tema para debatir.
Cada mesa presentaba unas preguntas o líneas de discusión y sobre ellas debatimos los asistentes. Las conclusiones de todas las mesas fueron presentadas el día 4 en una sesión matutina verdaderamente tediosa y, a mi parecer, poco práctica. Todas las conclusiones serán colgadas de la página web de la Consejería en los próximos días. Mientras tanto, podemos exponer algunas de ellas. Así, de manera general, se incidió en:
  • Necesidad de dignificar (?) la función docente.
  • Modelo mixto de formación (voluntaria y obligatoria) y en horario laboral.
  • Priorizar los procesos de mentorización o acompañamiento para el profesorado novel.
  • Sobre las modalidades formativas, se incidió en el establecimiento de un adecuado diagnóstico que incluyera todos los elementos de la comunidad educativa.
  • Establecimiento de la formación en centros como modalidad formativa  idónea para llevar a cabo la formación del profesorado.
  • Esa formación en centros debe comprometer a todo el claustro, lo que implica cierta obligatoriedad.
  • Los grupos de trabajo tienen que tener una mayor valoración y debe apoyarse la difusión de los materiales que generen.
  • Hay que profundizar en otras modalidades formativas como la autoformación, las redes virtuales, la formación on line, actividades conjuntas con otros agentes, etc.
  • Necesidad de coordinación entre los diferentes planes de formación, los regionales, provinciales, los de los CEP’s y los propios de los centros.
  • Desligar formación y remuneración económica.
  • Establecer cauces más eficaces de colaboración con la universidad, esto es, entre la formación inicial y la permanente.
  • Vincular la formación con los resultados de las pruebas de diagnóstico.
  • Establecer mecanismos de evaluación y seguimiento de la formación, especialmente, sobre su impacto en el rendimiento del alumnado.
Algunas ideas fueron, sin duda, interesantes y seguro que, de aplicarse, tendrán un resultado positivo, pero, en su mayoría, pueden ser consideradas ocurrencias, que tendrían que ser estudiadas de una forma menos improvisada y sin tanto apremio como ha sido todo lo relacionado con este congreso. Sin duda, es este el calificativo que mejor lo define: improvisado. La improvisación que, a mi parecer, proviene de que, desde hace meses, se está debatiendo en sede parlamentaria el futuro de la formación del profesorado andaluza de cara a la publicación de un nuevo decreto al respecto y un nuevo Plan de formación que sustituya al anterior que data de 2002. En este grupo de trabajo parlamentario han intervenido representantes de todos los estamentos interesados en el tema tales como inspectores de educación, profesores universitarios, orientadores, sindicatos, asociaciones diversas, menos, curiosamente, representantes de la red de formación. Es decir, en un grupo de trabajo que tiene que establecer las líneas prioritarias de la formación del profesorado en los próximos años se da voz a todos menos a los que se dedican a ello. Por tanto, se hacía preciso dar voz, de alguna manera, a este estamento. De todas formas, no deja de ser curioso y desconcertante a menos que, y seguro que me equivoque, los “tiros” vayan por la universitarización de la formación: una vez apropiada la formación inicial con los famosos (y, en gran parte, frustrantes) másteres, la universidad se quedaría también con la formación permanente, tal y como el profesor Baillat nos relató en el caso francés. La cuestión, entonces, que me surge es: ¿qué pretende hacer la Consejería con la red de formación?. Ya lo veremos.
Según comentó el viceconsejero de Educación de la Junta de Andalucía D. Sebastián Cano en la clausura, las conclusiones de este congreso y las del grupo de trabajo parlamentario servirán para redactar el borrador del nuevo decreto sobre formación que se publicaría a inicios del mes próximo (¡si que se van a a dar prisa!) para tener el definitivo decreto y plan antes de finalizar el año. Yo creo que hay prisa por dejar acabado el tema antes de finalizar la legislatura … por lo que pueda pasar. Ya veremos como se reflejan estas aportaciones en dicho decreto.
En definitiva, podemos decir que fue un congreso precipitado en su gestión, improvisado en su realización y poco efectivo en su desarrollo. Otra cuestión que me surge es: ¿era necesario montar este tinglado en la situación en la que nos encontramos, con el coste que esto supone, para extraer las conclusiones a las que se llegó?. Sin duda, en mi opinión, no. Hay otros sistemas más efectivos, menos costosos y más provechosos que, además, están funcionando.
En fin, esto es lo que hay. En otra entrada expondré algunas de las ideas que se han debatido en el grupo de trabajo del Parlamento andaluz.
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Una Formación para el profesorado del siglo XXI en Andalucía.

Bajo el título de “ Una Formación para el Profesorado del Siglo XXIse ha celebrado en Sevilla en los días 3 y 4 de junio un Congreso que tenía por objetivo prioritario debatir las líneas fundamentales que deben regir el proceso formativo del profesorado andaluz en los próximos años. En este congreso nos reunimos en torno a 500 personas representando a todos los estamentos relacionados con la docencia: asesores de la red de formación, inspección, orientación, sindicatos y profesorado de Primaria y Secundaria de las 8 provincias andaluzas. Indudablemente, el esfuerzo económico y humano ha sido importante. El congreso se estructuraba en una parte de ponencias y otra de trabajo en mesas.

El Congreso fue inagurado por el Consejero de Educación D. Francisco Álvarez de la Chica que realizó una breve exposición sobre los problemas de la educación andaluza en la actualidad (alto índice de abandono temprano y fracaso escolar, fracaso parcial de la función compensatoria de la educación, pervivencia de modelos clásicos docentes, …) y las grandes líneas maestras que debemos recorrer en los próximos años (¿?) incidiendo, en lo que a formación se refiere, en la necesidad de realizar un esfuerzo por mejorar el proceso de selección del profesorado, definición de la carrera profesional, mejorar el tránsito de los nuevos docentes, habilitar una formación útil que atienda a los problemas específicos de los centros, etc. El acento se debe poner, ineludiblemente, en los centros, unos centros que tienen que ser más estables, en cuando a su plantilla y con planes bien definidos y estructurados. Por último, incidió en aspectos como las redes de formación o los elementos de invisibilidad (mejora de la detección de las buenas prácticas, de los buenos profesionales para que realicen procesos de transferencias de conocimientos a sus compañeros y compañeras).

Las ponencias fueron dos: En primer lugar, la doctora Diana Toledo Figueroa, analista de temas educativos de la OCDE, impartió la conferencia “Aprender para enseñar mejor: hacia una formación profesional útil para el maestro y la escuela”, en la que, básicamente, hizo un somero repaso de los informes internacionales (esto es, PISA y TALIS) sobre el estado de la educación y la formación del profesorado relacionando España con el conjunto de países de la OCDE. Para la doctora Toledo es preciso definir la formación permanente desde los centros, orientarla hacia sus necesidades específicas, con mayor interacción entre la formación inicial y la permanente, un mayor apoyo al profesorado (mentoría), asesoría continúa y una oferta variada de acciones formativas (cursos, trabajos colaborativos, visitas a centros con prácticas especialmente significativas, etc.).


La segunda conferencia estuvo a cargo del profesor Guilles Baillat, presidente de la Conferencia de Directores de los Institutos Universitarios de Formación del Profesorado de Francia. Igual que la primera conferencia no aportó grandes cosas (para mi, totalmente prescindible) esta segunda fue bastante significativa e interesante puesto que aportó algunas líneas de reflexión sobre la experiencia formativa que, en los últimos años, ha tenido Francia y nos dió pistas sobre la senda que estamos recorriendo. Temas como la actualización de la función docente, las nuevas funciones que están asumiendo los docentes, el desarrollo profesional, las respuestas a los graves problemas de la enseñanza (fracaso escolar, masificación de las aulas, la democratización de los centros y la reducción de las desigualdades sociales vía educación, los procesos de selección del personal docente, el aumento de la demanda social sobre la educación (hizo, en este sentido, una afirmación, para mi, muy acertada: no se puede cargar a los docentes con todas las desgracias del mundo, no se le puede pedir demasiado ni a la enseñanza ni a los docentes). Hizo un balance de la historia reciente y la situación actual de la formación en Francia, haciendo especial hincapié en aspectos como la inversión en formación, en la revalorización de la función docente, en la importancia de la formación continúa, en la universitarización de la formación, en  el período de prácticas de formación profesional, en el uso de las nuevas tecnologías, etc. Dió cuenta de los procesos reformistas llevados a cabo en Francia, del proceso de acceso a la función docente (masterización, oposición nacional, certificados de conocimientos lingüísticos y de nuevas tecnologías), de las resistencias a los cambios (en este aspectos nos habló de las dos visiones totalmente opuestas existentes en Francia, por un lado, la visión pedagógica que defiende la necesidad de formación específica del profesorado, de una formación contiúa y permanente, y, por otro los denominados republicanos que creen que “a enseñar se aprende enseñando“, esto es, la enseñanza como un arte o “el maestro nace, no se crea” y, por consiguiente, creen que con los conocimientos científicos es suficiente para enseñar adecuadamente). Como conclusiones, estableció los siguientes puntos:

  • La importancia de la formación inicial como base del desempeño de la función profesional y complementariedad de la formación continúa: la formación a lo largo de toda la vida como paradigma dominante en la docencia.
  • Necesidad de tener “profesionales de la formación“, organismos, instituciones, personal, que se dediquen, en exclusiva, a este menester.
  • Sobre la universitarización de la formación permanente (hacia donde caminamos en España, en mi opjnión, lamentablemente) expresó sus dudas sobre lo acertado de esta tendencia.
  • Sobre el período de prácticas subrayó su insuficiencia actual y abogó por un incremento de su duración.
  • Mayor profundización en el conocimiento de la función docente, sus nuevas funciones, sus nuevos retos, su realidad (se conoce mejor, indicó acertamente el profesor Baillat, lo que dicen que hacen los profesores que lo que realmente hacen y, además, se habla más de lo que deberían hacer que de lo que realmente hacen).
  • ¿Quién debe hacerse cargo de la formación permanente del profesorado?: ¿las universidades, el empleador, la municipalidad?. Según el ponente debe ser una actuación colaborativo y conjunta entre todos.

Posteriormente, comenzó el trabajo por mesas. El sistema, más o menos idéntico en todas las mesas, consistía en debatir una serie de ideas que habían sido preparadas previamente por las distintas coordinaciones provinciales de formación y el reaprto de los asistentes por mesas para debatir estas ideas.

Para no alargar más esta entrada, el resultado del congreso y mi balance personal lo realizaré en el siguiente post.