Publicado en Educación, General

Una Formación para el profesorado del siglo XXI en Andalucía.

Bajo el título de “ Una Formación para el Profesorado del Siglo XXIse ha celebrado en Sevilla en los días 3 y 4 de junio un Congreso que tenía por objetivo prioritario debatir las líneas fundamentales que deben regir el proceso formativo del profesorado andaluz en los próximos años. En este congreso nos reunimos en torno a 500 personas representando a todos los estamentos relacionados con la docencia: asesores de la red de formación, inspección, orientación, sindicatos y profesorado de Primaria y Secundaria de las 8 provincias andaluzas. Indudablemente, el esfuerzo económico y humano ha sido importante. El congreso se estructuraba en una parte de ponencias y otra de trabajo en mesas.

El Congreso fue inagurado por el Consejero de Educación D. Francisco Álvarez de la Chica que realizó una breve exposición sobre los problemas de la educación andaluza en la actualidad (alto índice de abandono temprano y fracaso escolar, fracaso parcial de la función compensatoria de la educación, pervivencia de modelos clásicos docentes, …) y las grandes líneas maestras que debemos recorrer en los próximos años (¿?) incidiendo, en lo que a formación se refiere, en la necesidad de realizar un esfuerzo por mejorar el proceso de selección del profesorado, definición de la carrera profesional, mejorar el tránsito de los nuevos docentes, habilitar una formación útil que atienda a los problemas específicos de los centros, etc. El acento se debe poner, ineludiblemente, en los centros, unos centros que tienen que ser más estables, en cuando a su plantilla y con planes bien definidos y estructurados. Por último, incidió en aspectos como las redes de formación o los elementos de invisibilidad (mejora de la detección de las buenas prácticas, de los buenos profesionales para que realicen procesos de transferencias de conocimientos a sus compañeros y compañeras).

Las ponencias fueron dos: En primer lugar, la doctora Diana Toledo Figueroa, analista de temas educativos de la OCDE, impartió la conferencia “Aprender para enseñar mejor: hacia una formación profesional útil para el maestro y la escuela”, en la que, básicamente, hizo un somero repaso de los informes internacionales (esto es, PISA y TALIS) sobre el estado de la educación y la formación del profesorado relacionando España con el conjunto de países de la OCDE. Para la doctora Toledo es preciso definir la formación permanente desde los centros, orientarla hacia sus necesidades específicas, con mayor interacción entre la formación inicial y la permanente, un mayor apoyo al profesorado (mentoría), asesoría continúa y una oferta variada de acciones formativas (cursos, trabajos colaborativos, visitas a centros con prácticas especialmente significativas, etc.).


La segunda conferencia estuvo a cargo del profesor Guilles Baillat, presidente de la Conferencia de Directores de los Institutos Universitarios de Formación del Profesorado de Francia. Igual que la primera conferencia no aportó grandes cosas (para mi, totalmente prescindible) esta segunda fue bastante significativa e interesante puesto que aportó algunas líneas de reflexión sobre la experiencia formativa que, en los últimos años, ha tenido Francia y nos dió pistas sobre la senda que estamos recorriendo. Temas como la actualización de la función docente, las nuevas funciones que están asumiendo los docentes, el desarrollo profesional, las respuestas a los graves problemas de la enseñanza (fracaso escolar, masificación de las aulas, la democratización de los centros y la reducción de las desigualdades sociales vía educación, los procesos de selección del personal docente, el aumento de la demanda social sobre la educación (hizo, en este sentido, una afirmación, para mi, muy acertada: no se puede cargar a los docentes con todas las desgracias del mundo, no se le puede pedir demasiado ni a la enseñanza ni a los docentes). Hizo un balance de la historia reciente y la situación actual de la formación en Francia, haciendo especial hincapié en aspectos como la inversión en formación, en la revalorización de la función docente, en la importancia de la formación continúa, en la universitarización de la formación, en  el período de prácticas de formación profesional, en el uso de las nuevas tecnologías, etc. Dió cuenta de los procesos reformistas llevados a cabo en Francia, del proceso de acceso a la función docente (masterización, oposición nacional, certificados de conocimientos lingüísticos y de nuevas tecnologías), de las resistencias a los cambios (en este aspectos nos habló de las dos visiones totalmente opuestas existentes en Francia, por un lado, la visión pedagógica que defiende la necesidad de formación específica del profesorado, de una formación contiúa y permanente, y, por otro los denominados republicanos que creen que “a enseñar se aprende enseñando“, esto es, la enseñanza como un arte o “el maestro nace, no se crea” y, por consiguiente, creen que con los conocimientos científicos es suficiente para enseñar adecuadamente). Como conclusiones, estableció los siguientes puntos:

  • La importancia de la formación inicial como base del desempeño de la función profesional y complementariedad de la formación continúa: la formación a lo largo de toda la vida como paradigma dominante en la docencia.
  • Necesidad de tener “profesionales de la formación“, organismos, instituciones, personal, que se dediquen, en exclusiva, a este menester.
  • Sobre la universitarización de la formación permanente (hacia donde caminamos en España, en mi opjnión, lamentablemente) expresó sus dudas sobre lo acertado de esta tendencia.
  • Sobre el período de prácticas subrayó su insuficiencia actual y abogó por un incremento de su duración.
  • Mayor profundización en el conocimiento de la función docente, sus nuevas funciones, sus nuevos retos, su realidad (se conoce mejor, indicó acertamente el profesor Baillat, lo que dicen que hacen los profesores que lo que realmente hacen y, además, se habla más de lo que deberían hacer que de lo que realmente hacen).
  • ¿Quién debe hacerse cargo de la formación permanente del profesorado?: ¿las universidades, el empleador, la municipalidad?. Según el ponente debe ser una actuación colaborativo y conjunta entre todos.

Posteriormente, comenzó el trabajo por mesas. El sistema, más o menos idéntico en todas las mesas, consistía en debatir una serie de ideas que habían sido preparadas previamente por las distintas coordinaciones provinciales de formación y el reaprto de los asistentes por mesas para debatir estas ideas.

Para no alargar más esta entrada, el resultado del congreso y mi balance personal lo realizaré en el siguiente post.

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