Publicado en Didáctica, Opinión, Revistas Educativas

Investigación sobre la práctica de la innovación educativa.

El número 14 de la Revista Profesorado de la Universidad de Granada está dedicado a la “Investigación sobre la práctica de la innovació educativa”. La edición está coordinada por el profesor de la Universidad de Sevilla Julián López Yáñez y en ella se incluyen una prolija lista de trabajos que versan sobre diferentes aspectos de la innovación educativa y, gracias a los cuales, nos podemos hacer una excelente composición de lugar sobre el estado de la cuestión, tanto en el plano teórico como práctico, al analizarse la situación de esta temática en diversas comunidades autónomas del Estado (si bien no están todas las que son).

El objetivo principal de este monográfico es, a juicio de su coordinador, “contribuir a revertir el sesgo prescriptivo de los estudios sobre el cambio en las instituciones educativas y reivindicar la tradición del análisis sobre los procesos que llevan hasta él“. A partir de aquí, se nos va a informar sobre los resultados de tres proyectos de investigación que analizan diversos aspectos de la innovación educativa, cuyas conclusiones nos proporcionarán una visión amplia del panorama innovador de la educación en España, abarcando los diversos frentes que intervienen en estos procesos, desde el personal que los lleva a la práctica, a los recursos puestos en liza, dificultades que se han detectado, logros conseguidos, etc.

Por tanto, se trata de “sacar a la luz, sistematizar y confrontar este conocimiento con el difudido a través de la literatura especializada“, en palabras del profesor López Yáñez, para el que difundir los resultados de otras investigaciones es “una de las más dignas  funciones de la investigación educativa“, idea que comparto en su plenitud. Precisamente, este es el objetivo que me marqué con la convocatoria de las Jornadas de Intercambio de Experiencias Didácticas: dar a conocer lo que de innovación hacen otros y otras compañeros y compañeras, con el total convencimiento de que sólo la difusión de estas experiencias puede hacer de efecto contagio a otro profesorado para que se embarque en experiencias de este tipo.

La lectura atenta de estos artículos, de los resultados de las investigaciones realizadas y de los proyectos llevados a cabo nos permitirán hacernos una adecuada composición de lugar. Sin duda, y como indica el coordinador del número, estamos ante un fenónomo de gran complejidad, que no debe prestarse a interpretaciones simplistas y que, quizás, necesite de un acercamieto más efectivo y afectivo, sobre todo, a los protagonistas de estos procesos, los docentes, para averiguar cómo actúa, qué les lleva a embarcarse en procesos de innovación, cómo interactúan con el alumnado, sus compañeros , el entorno institucional, etc. Y, comparto también la opinión del editor cuando afirma que:

Los académicos debemos aflojar un poco el discurso de qué y cómo cambiar para abrir más nuestros ojos y nuestros oídos hacia qué y cómo cambian aquellos a los que los problemas y dificultades diarios obligan a inventar continuamente nuevas fórmulas. Porque en su creatividad y su compromiso hay muchas respuestas a algunas de nuestras viejas preguntas.

Efectivamente, más labor de campo y menos pontificar,esto es,  más acercarse al aula, a la realidad del aula y menos decir lo que deben hacer los demás. Una buena máxima para determinado profesorado.

En definitiva, un buen trabajo, muy recomendable.

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