Publicado en Ecología, Opinión

Copenhague y el cambio climático.

Del 7 al 18 de diciembre de este crítico año 2009, va a celebrarse (¿estará bien dicho?) la XV Conferencia Mundial sobre el Cambio Climático. Esta reunión internacional organizada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) tiene como objetivo principal confeccionar un nuevo Protocolo que sustituya al de Kyoto, que expira en 20012. Según los organizadores, acudiran al evento más de 15.000 personas y representantes de más de 190 países.  La ocasión puede ser única. Más allá de los debates, un tanto estériles, sobre si existe cambio climático o no, la necesidad de actuar prácticamente nadie (exceptuando los de siempre) la niega, ya ante las numerosas evidencias y pruebas sobre el cambio climático que está experimentando nuestro planeta. Y, no obstante, los profestas del negacionismo afilan sus guadañas, recurriendo a todo tipo de argumentos, recursos y argucias, para intentar contrarrestar los esfuerzos por actuar, por limitar o aminorar, en la medida de lo posible, los efectos del cambio climático. El debate en internet está tomando un cariz verdaderamente épico.

La pregunta clave aquí es si servirá para algo esta cumbre o, esperemos que no, asistiremos, impotentes, a otro ejercicio más de hipocresía política, juego de palabras, promesas que no se piensan cumplir y, en definitiva, una carrera (loca) hacia adelante y a un ¡sálvese quien pueda!. Seguiremos debatiendo, convocando nuevas reuniones, aplazando acciones, refutando  y contrarrefundando argumentos, científicos unos y viscerales otros, y la Tierra seguirá en su deriva hacia, no se sabe bien, a dónde. Pero el cambio climático no es más que un síntoma más de un planeta enfermo: la degradación medioambiental, la depauperización e infraalimentación de una parte del planeta (mientras en la otra, el principal problema es el sobrepeso), las guerras, la crisis económica, la pérdida de biodiversidad,etc. son algunos de los demás signos de la enfermedad (también lo negarán, seguramente, estos figuras).

Desde una postura optimista-ingenua creo que ya es un relativo éxito el que se unen en una conferencia de este nivel 192 países, que China, India y EE.UU. tengan un actitud más receptiva e incluso, se comprometan a reducir sus emisiones de CO2 (cuestión más que discutible y dudosa). Realmente, tengo mis serias dudas: los intereses económicos en juego pesan mucho y la talla de los políticos que nos gobiernan es más que discutible. Algunos, se refugiarán en los argumentos negacionistas para que todo siga como hasta ahora. Veremos en lo que queda todo. Ojalá estén todos y todas a la altura del problema que los reúne y se obtengan unas conclusiones realistas, válidad y serias. Y que se cumplan. Todo lo que no sea esto será otro brindís al sol (y ya van unos pocos).

Para más información, algunos enlaces de interés:

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10 comentarios sobre “Copenhague y el cambio climático.

  1. Saludos, jmoraga. Creo que pasé por aquí hace tiempo, y tuvimos una charla interesante, aunque inconclusa. (Puede que me llamara “soil” entonces, no estoy seguro).

    Tengo un par de problemas con tu exposición, que me gustaría comentar.

    1)

    Más allá de los debates, un tanto estériles, sobre si existe cambio climático o no, la necesidad de actuar prácticamente nadie (exceptuando los de siempre) la niega, ya ante las numerosas evidencias y pruebas sobre el cambio climático que está experimentando nuestro planeta.

    No le acabo de ver el sentido. Más allá de los debates … la necesidad de actuar prácticamente nadie la niega ¿Entonces no habría debates, no?

    No sé, tal vez sea que has caído en las redes de trolas que cuentan los alarmistas. Una de ellas es torcer los argumentos del contrario. En efecto, nadie niega que esté habiendo un cambio climático, tienes toda la razón. Lo que pasa es que esa no es la discusión. El clima tiene eso; siempre cambia, y se están descubriendo sus ciclos. Lo que se dicute es por qué cambia ahora (si es por el hombre, y en qué medida), y si el cambio es malo, bueno, o indiferente.

    Pero es obvio que esa discusión no tiene nada de estéril. Imagina que el cambio sea básicamente natural y que simplemente llegamos a lo que en climatología se ha llamdo toda la vida un “Optimo Climático”. Sería un poco absurdo empobrecerse para combatir inútilmente una cosa que es buena, ¿no? Pues eso, que la discusión es cualquier cosa menos estéril, en mi modesta opinión.

    2)
    Hablas de “los profetas del negacionismo”. Eso solo puede tener dos sentidos. Puede ser el sentido original, una forma de insultar, asimilando a los que defienden algo diferente que tú con los filonazis que negaban el holocausto. Algo muy feo, porque es tratar de acabar con la discusión antes de que empiece, y de que se puedan poner argumentos encima de la mesa. De lo que te concí la otra vez, donde ví que eras inteligente, sensible, y educado, deduzco que no lo usas en ese sentido. Y solo me queeda otro. Que lo usas queriendo decir que los “negacionistas” somos unos bichos raros que negamos algo obvio. Pues bien, me atrevería a pedirte, ya que me llamas esa cosa tan fea, que me exliques cual es la obviedad que supones que negamos. Sería un detalle. Porque presumo que o no sabes lo que negamos, o bien que puedo explicarte bastante convincentemente que de obviedad no tiene nada.

    Gracias, y saludos.

  2. Quiero decir, para rematar, que todo el mundo niega algo en una discusión. Por ejemplo, en esta discusión, los alarmistas niegan algo bastante obvio: la importancia de los cambios climáticos naturales. Incluso hacen no pocas trampas para conseguir negarlos. Y eso es muy poco científico, y muy poco bonito. El lío de los archivos filtrados del CRU (imagino que esa es la discusión estéril a la que te refieres), muestra muy a las claras no pocas de esas trampas.

    Así que si nos llamas “negacionistas”, cuando en una discusión todo el mundo niega algo que al contrario le parece absurdo negar, debe ser porque te parece una negación extraordinaria. ¿Cual es, y por qué es tan extraordinaria?

    1. Estimado amigo:
      Me alegra encontrarte otra vez por aquí. Creía que, como tu has dicho, la anterior conversación no había seguido por no alcanzar cierto nivel. Yo he seguido, por tu blog y por el debate tenido con José Rodriguez, tu opinión al respecto y me parece de gran interés. Yo no tengo ni la competencia científica ni el tiempo para estar a la última en cuanto a la argumentación, de grano fino, sobre esta cuestión. Si me preocupa, como profesor y como interesado en la materia, todo lo que se diga y, gracias a mis lecturas y reflexión, tengo una opinión más o menos fundamentada. Cuando utilizo el término “profeta”, no me refiero a ti (salvo que tu te des por aludido, cosa que no es mi intención). Profeta es todo aquel que realiza predicciones basándose en indicios, señales o suposiciones, por lo que, de éstos los hay tanto en un bando como en otro. Tu tienes tus argumentos científicos, aunque, según he podido ver, rebatibles, puesto que, al fin y al cabo, en ciencia no hay verdades absolutas, ya lo dijo Popper. Me refiero a esos personajes o instituciones que, basándose en estos argumentos, tergiversados, manipulados, defienden sus propios intereses, o, simplemente, se posicionan en contra de sus adversarios porque éstos utilizan otros argumentos. Esos si afilan guadañas y, en mar revuelta, saldrán ganando. A mi, personalmente, me preocupa, como te indiqué en el último mensaje de la anterior conversación, el estado global del planeta. El calentamiento global puede ser un síntoma más de un estado crítico general, de una crisis ecológica que afecta a la Tierra. ¿O eso también lo negáis?. La pérdida de biodiversidad, la desertificación, la reducción de la superficie forestal, las guerras, el hambre, los desequilibrios económicos, la esquilmación de los recursos, etc., son los verdaderos problemas. El que suba la temperatura del Planeta 1,5º, 1.7º o 0.9ºC , o que el nivel del mar suba o baje (si sube hasta le beneficiará a las empresas del transporte que tendrán acceso completo a la ruta del Norte) es lo de menos (aún siendo importante). ¿O crees que a un refugiado sudanés o etíope, que se muere de hambre en sus campamentos, le interesa quien lleva razón en este debate?. A esto es a lo que me refería con el término “estéril”, cámbialo por bizántino, si lo prefieres. A mí, como a tí, seguramente, me preocupa dejar un Planeta al menos como lo recibí y, por mi parte, intento que esto así sea, o, al menos, contribuir lo menos posible a deteriorarlo más. Porque, en el fondo, me pregunto, ¿y qué pasa si vosotros lleváis, al final, la razón? ¿Brindamos con champán y no hacemos nada (si son causas naturales …, como si es voluntad divina) o hacemos como el violinista del “Titanic”, tocamos hasta que el barco se hunda?.
      Saludos.

    2. Por cierto, como habrás comprobado, al final de la entrada pongo una serie de enlaces de interés, entre los que se encuentran direcciones “negacionistas”. Y sobre este mismo término te diré que no está dicho, tampoco, en términos peyorativos. Es un término categórico que se refiere a aquellos que niegan la existencia de un cambio climático o que éste este producido, inducido o acelerado por el hombre. Nada más. Otras interpretaciones no tienen porque ser compartidas por mi.
      Saludos

  3. Sin duda que mis argumentos son rebatibles, todo argumento es rebatible, con mejor o peor fortuna. Pero sería imposible apreciar eso en casa de José Rodríguez, puesto que tiene razón de la misma manera que tienen razón tantos y tantos alarmistas: tapando la boca al discrepante. Así que allí ves sus argumentos, pero de los míos (o de otros) solo ves la parte que él deja pasar. Es una característica de los alarmistas. Como tienen razón, sobre todo una especie de razón moral, pueden permitirse lo que el resto de los mortales no podemos, como hacer trampas con la ciencia, mentir con todo el descaro, y censurar el argumento contrario.

    Me temo que te voy a poner un ejemplo, porque tengo la seguridad de que no te haces ni idea, y no me queda más remedio. En la discusión que mencionas, Rodríguez defiende dos mentiras palmarias, sabiendo perfectamente que son dos mentiras. A saber:

    1) Que la acusación sobre lo de “hide the decline” es la acusación de que tratan de ocultar un descenso de temperaturas. Como si dijéramos que nos estuvieran engañando con el calentamiento global, ocultando un descenso de temperaturas. Una estupidez, puesto que el artículo con el “hide the decline” es de 1999, y nadie, pero nadie, nadie, niega que las temperaturas subieran entre 1975 y 1998.

    Rodríguez lo sabe, pero sigue la mentira con que se defienden los alarmistas, para disimular la trampa que han hecho. (La mentira ni siquiera es suya, solo repite el argumentario que inventan otros.) Porque el caso es que lo que están ocultando al público y a los responsables políticos (hide) es que la herramienta con la que pretenden demostrar que en la Edad Media no hacía más calor que ahora, es tan mala como que marca bien la temeratura entre 1.900 y 1.960, pero muy mal entre 1.960 y 2.000. Tan mal como que cuando las temperaturas subían, la herramienta prodigiosa dice que bajaban. El descenso (decline) ocultado no es de temperaturas, sino de la herramienta paleoclimática. Y ocultar que esa herramienta, en la parte que se puede comprobar (1.900 -2.000), marca muy bien durante el 60% del tiempo, pero muy mal durante el 40%, es ocultar que cuando la usan para pretender decir lo que ocurría en la Edad Media, nos están metiendo un gol.

    Entiendes la mentira, sin duda. Y piensas que es una mentira, tambien sin duda. Pero eso jamás podrás averiguarlo en ca’n Rodríguez, porque ante esa explicación, el tío la borra, y elimina el permiso a ese usuario para seguir escribiendo. Entré con otro usuario y la puse, y también la borró. Pero entonces ya estaba preparado para guardar la prueba, que puedes ver en este enlace, pero que nunca verás donde José:

    Supoongo que te das cuenta de que si en la Edad Media hacía más calor que ahora, la tesis alarmismo / CO2 estaría tocada de muerte. Entre otras cosas, los modelos climáticos que son la única “prueba” de la tesis, quedarían descartados.

    El resto de la discusión era sobre si esas filtraciones demuestran que están produciendo un formidable sesgo en la literatura científica, impidiendo la publicación de aquello que desmienta o ponga en duda el calentamiento global antropogénico. No hay la menor duda de que eso está ocurriendo, y de que se refleja con toda claridad en esos emails. Pero si no lees los emails, y te quedas con las dicusiones censuradas por Rodríguez, te quedarás con la falsa impresión de que Rodríguez tiene razón. Y eso, censurar al discrepante sin avisar a tus lectores de que le has censurado, dando por tanto la impresión de que no te contesta, es otra forma de mentir. Y muy, muy sucia.

    Mita por ejemplo la opinión sobre eso de George Monbiot. Si consultas la Wikipedia en inglés, verás que Monbiot es un icono internacional del activismo verde.:

    It’s no use pretending that this isn’t a major blow. The emails extracted by a hacker from the climatic research unit at the University of East Anglia could scarcely be more damaging. I am now convinced that they are genuine, and I’m dismayed and deeply shaken by them.

    Yes, the messages were obtained illegally. Yes, all of us say things in emails that would be excruciating if made public. Yes, some of the comments have been taken out of context. But there are some messages that require no spin to make them look bad. There appears to be evidence here of attempts to prevent scientific data from being released, and even to destroy material that was subject to a freedom of information request.
    Worse still, some of the emails suggest efforts to prevent the publication of work by climate sceptics, or to keep it out of a report by the Intergovernmental Panel on Climate Change. I believe that the head of the unit, Phil Jones, should now resign. Some of the data discussed in the emails should be re-analysed.

    Y en efecto, Phil Jones ha dimitido, o sido provisionalmente apartado, los datos se van a hacer públicos (auque de momento solo en parte) y van a ser revisados. Porque está pasando algo, y no porque no pase nada, como dice el tramposo de Rodríguez. A Monbiot, su activismo verde no le lleva a la ceguera, al menos no en un caso tan claro. O otros sí, y por eso dicen justo lo contrario de lo que dice Monbiot. ¿Quien dirías tú que es “negacionista” en este caso?

    Muy interesante tu respuesta. Especialmente porque es una buena exposición, y sincera, de una línea de pensamiento muy comprensible, y muy -digamos- “natural”. El hombre está emporcando el mundo, esa porquería daña a muchos seres vivos, naturaleza al fin, y si sigue el proceso el dañado será el mundo entero. Y si hay un calentamiento, ¿no sería razonable pensar que sea por causa de ese mal que el hombre le hace a la naturaleza?

    Sobre esto, y sobre lo que te preguntaba del “negacionismo”, intentaré seguir más tarde, que ya me he liado mucho y me va a pillar el toro.

  4. Ah, y en plan rápido.

    Por cierto, como habrás comprobado, al final de la entrada pongo una serie de enlaces de interés, entre los que se encuentran direcciones “negacionistas”

    Había visto lo de Antón Uriarte, pero no lo mío. Gracias. En todo caso no me sorprende, porque ya he dicho que nunca he puesto en duda tu sinceridad, y que partes de una muy loable honestidad intelectual.

    Me permitiría sugerirte que pongas el Foro de Climatología de Meteored, donde comparten mesa alarmistas y escèpticos:

    http://foro.meteored.com/climatologia-b17.0/

  5. Bien, nos hemos quedado con dos problemas. La importancia de la discusión, y lo de “negacionistas”. Vayamos con el primero, que es el que te importa a tí. Luego intentaré hacerte ver que el segundo también te importa en realidad, porque son el mismo problema.

    Creo que la síntesis de tu planteamiento está en este extracto:

    Me refiero a esos personajes o instituciones que, basándose en estos argumentos, tergiversados, manipulados, defienden sus propios intereses, o, simplemente, se posicionan en contra de sus adversarios porque éstos utilizan otros argumentos. Esos si afilan guadañas y, en mar revuelta, saldrán ganando. A mi, personalmente, me preocupa, como te indiqué en el último mensaje de la anterior conversación, el estado global del planeta. El calentamiento global puede ser un síntoma más de un estado crítico general, de una crisis ecológica que afecta a la Tierra. ¿O eso también lo negáis?. La pérdida de biodiversidad, la desertificación, la reducción de la superficie forestal, las guerras, el hambre, los desequilibrios económicos, la esquilmación de los recursos, etc., son los verdaderos problemas. El que suba la temperatura del Planeta 1,5º, 1.7º o 0.9ºC , o que el nivel del mar suba o baje (si sube hasta le beneficiará a las empresas del transporte que tendrán acceso completo a la ruta del Norte) es lo de menos (aún siendo importante). ¿O crees que a un refugiado sudanés o etíope, que se muere de hambre en sus campamentos, le interesa quien lleva razón en este debate?

    Donde veo cuatro temas que son distintos:

    – Personajes o instituciones
    – Biodiversidad, etc.
    – Temperaturas y nivel del mar
    – El sudanés puteado.

    1) Personajes e instituciones que, basándose en estos argumentos, tergiversados, manipulados, defienden sus propios intereses.

    Eso es la vida misma, desde que el mundo es mundo. Pero no es un problema de una parte, sino de las dos. En efecto, hay compañías petroleras que han subvencionado estudios “escépticos”. Hablamos, que se sepa, de pocas decenas de millones de dólares en diez años. Pero también ocurre que todos los años hay miles de millones de dólares públicos dedicados a investigación climática, solo que con una característica un poco especial: esa inversión depende por completo de la alarma que cause el resultado de las investigaciones. Sin alarma, no money, o muchísima menos. Y los científicos son humanos, como todo pichichi; les gusta vivir lo mejor posible.

    Para visualizar esto, basta pensar en cuantos nombres de climatólogos concocíamos en los años 90. Ninguno, salvo que estuvieras muy interesado. Hoy, no hay ciudadano de mediana cultura en USA que no conozca el nombre de James Hansen, o el de Michael Mann. O en el reino Unido los de Phil Jones, Keith Briffa. Por ejemplo, según los emails famosos, solo Phil Jones ha recibido en pasta para estudios varios (al margen de su sueldo en el CRU) más de 20 millones de dólares en 10 años. Y de la pasta, viajes, y buena vida de los miembros del IPCC ni hablemos.

    En realidad no importaría mucho. Hace siglos que sabemos que no importan los motivos, ni como sean las personas, sino que lo único que importa es contrastar los argumentos con el método adecuado: el método científico. Mientras se siga el método científico, no importa que el científico tal esté impulsado en su investigación por motivos bastardos, y el científico cual por los motivos bastardos contrarios. El método científico le dará la razón a quien la tenga, y los motivos bastardos no serán más que el aliciente para que ambos bandos se esfuercen en probar sus tesis. No hay problema. No hay problema, mientras se siga el método científico, que empezamos a afinar más o menos desde Galileo. Ya ha llovido desde entonces.

    O sea, olvidemos si tú tienes manía a ciertas empresas demasiado grandes, porque te molesta el capitalismo (es una suposición gratuita mía, no pretende ofender), o si yo tengo manía a ciertas burocracias, porque me parecen liberticidas. Nuestros gustos no importan; lo único que importa, de cara al conocimiento, es que se respete el método científico. Y quien consiga la prueba científica, tendrá la razón, gustos personales al margen. Estoy seguro de que en esto estamos de acuerdo. Estoy seguro de que los dos defendemos que se respete el metodo científico, y que este no incluye ni las maquinaciones de las cúpulas científicas para impedir la publicación de los estudios que no les gustan, o para que sean “arbitrados” por árbítros afines, ni la denegación de los datos y métodos a otros científicos para que puedan replicar los estudios propios. Y eso es justamente lo que todos sabíamos que ocurría, y lo que estos emails del CRU han demostrado.

    ¿Conclusión? Tenemos una ciencia climática “oficial” que se ha hecho saltándose en ¿mucha? ¿poca? medida el método científico. ¿Hasta qué punto? Esa es la discusión que hay que tener después de la resaca del escándalo, y es una discusión importantísima. Pero no estamos hablando solo de los emails de CRU, sino también del falso “consenso”. ¿En qué pruebas se ha basado? ¿Hasta qué punto valen esas pruebas? That is the question.

    Seguirá, en otro comentario, para no hacer el tocho excesivo …

  6. … continúa el anterior.

    2) A tí no te preocupa tanto esa discusión, como explicas, sino la del estado global del planeta. ¡Toma, y a mi! Lo que pasa es que si queremos proteger, corregir, mejorar el “estado del planeta”, habrá que empezar por saber qué es lo que daña el estado del planeta.

    Esto es una discusión larguísima, y nada fácil. Podemos estar de acuerdo en que todos esos plásticos asquerosos invadiendo tantas zonas, y sobre todo los mares, son una porquería que habría que evitar. O los venenos químicos con los que empapamos la tierra hasta que salen por los veneros. El problema es que nada de todo eso se va a discutir ni en Copenhague, ni en las legislaciones posteriores de cada país. Porque todos los esfuerzos de los que hablan, y son estratosféricos, no van a quitar ni un solo gramo de mierda, ni del suelo ni del agua.

    Yo creo que cualquier ecologista consciente, tiene que empezar por averiguar si lo del CO2 es efectivamente el fin del mundo, o una chorrada como la copa de un pino. Porque si es lo segundo, con la legislación anti CO2 no solo no estaremos haciendo nada, sino que estaremos tirando recursos que al menos en parte se hubieran podido dedicar a no seguir estropeando el estado del planeta.

    Además hay otro detalle importante. Es indudable que el CO2, si no desmadra el clima, no solo no es malo para la biodiversidad, sino que es buenísimo. Aumenta la biomasa. Se puede discutir el caso específico de los organismos marinos con exoesqueleto calcáreo, pero es algo sobre lo que se sabe tan poco que cualquier previsión es completamente arbitraria. Hay teorías para todos los gustos, y prácticamente ninguna investigación de campo mínimamente instructiva.

    La pérdida de biodiversidad, la desertificación, la reducción de la superficie forestal, las guerras, el hambre, los desequilibrios económicos, la esquilmación de los recursos, etc., son los verdaderos problemas.

    Estoy de acuerdo. Solo que el CO2 no tiene la menor relación con ninguno de esos problemas, al contrario, puede mejorar y está mejorando la situación con alguno de ellos. Pero la pasta nos la vamos a gastar en lo del CO2, y no en esos problemas.

    Es por eso por lo que creo que a un ecologista sensato debe de importarle, y mucho, esta discusión.

    3) El que suba la temperatura del Planeta 1,5º, 1.7º o 0.9ºC , o que el nivel del mar suba o baje (si sube hasta le beneficiará a las empresas del transporte que tendrán acceso completo a la ruta del Norte) es lo de menos (aún siendo importante)

    No hay ningún alarmista que defienda que una subida de temperaturas como cuaquiera de las que indicas fuera un problema para nadie. Creo que todo el mundo está de acuerdo en que para subidas así, hay una estategia evidentemente ganadora: no hacer nada. Así que si ese fuera todo el problema del CO2 -y esa es la apuesta más razonable tanto desde el punto de vista teórico como de la poca investigación que hay, lo mejor sería olvidarse del CO2 y dedicarse a las cosas importantes. Por ejemplo, al hambre y a la contaminación.

    4) Al sudanés que se muere de hambre no le importa, efectivamente, quien tiene razón. Pero puede que le interese que la economía global se contraiga. O que lo note, aunque no le interese.

    5) Profetas, negacionaistas, y otros bichos.

    Profeta es todo aquel que realiza predicciones basándose en indicios, señales o suposiciones, por lo que, de éstos los hay tanto en un bando como en otro.

    No estoy nada de acuerdo. En general los alarmistas hacen predicciones, y sin la menor validez científica. Los escépticos, en general, se niegan a hacer predicciones, y niegan la validez de las predicciones alarmistas, alegando con toda razón que no se trata más que de proyecciones de “escenarios” de modelos de computadora, que no expresan nada más que la opinión arbitraria de los credores de los modelos. Así que en este caso los profetas están todos en el mismo bando.

    Entiendo que tu respuesta a mi pregunta sobre qué es lo que negamos, est esta:

    niegan la existencia de un cambio climático o que éste este producido, inducido o acelerado por el hombre.

    Pues no. Prácticamente nadie de los tildados como “negacionistas” niega eso que crees que niegan. Al contrario, afirman que:

    – Hay un cambio climático.
    – Es probable que el hombre lo aumente. La cuestión es cuanto.

    Pero también afirman (en diversos grados) que:

    – No hay motivos para pensar que el cambio sea preocupante (p.e. que vay a superar los 2ºC)
    – La causa principal del cambio climático no es el CO2
    – Es probable que el hombre influya en el clima, pero el CO2 solo sería uno de los muchos efectos del hombre, entre los que habría que incluir el cambio en el uso del suelo, en el ciclo del agua, en la geoquímica, y en los aerosoles. Y nadie sabe el resultado de esa ecuación.

    Para que te hagas una idea del asunto: las mismas proyecciones del IPCC, del que yo y muchos no nos fiamos un pelo, varían entre 1,5ºC y 6ºC. O sea, entre un no problema, y un muy probable problema gordo.

    Déjame hacerte un resumen, con el que nadie puede disentir.

    * La física está clara, y comprobada en el laboratorio: el CO2 es un gas de efecto invernadero, y calienta la atmósfera.

    * Lo que la teoría y el laboratorio dicen es que por doblar la cantidad actual de CO2, la temperatura global aumentaría entre 0,6ºC y 1,2 ºC, por efecto “directo” del CO2. Un no problema.

    * La tesis alarmista, de aumentos preocupantes de temperatura, se basa en unas hipotéticas
    realimentaciones positivas a ese pequeño y no preocupante aumento de la temperatura debido al CO2.

    * Hay la tesis contraria; que las realimentaciones son negativas, lo que disminuiría el efecto del aumento de CO2. También es hipotético, de momento.

    * Nadie ha comprobado que esas realimentaciones positivas tengan lugar. Ni las negativas. Sí, hay quien afirma haber hecho una comprobación. En los dos sentidos. Pero basta leer los trabajos y sus discusiones, de ambas partes, para saber que no hay nada de nada.

    * A falta de poder comprobar esas realimentaciones (cosa que va a tardar), la discusión se está centrando en lo que ocurrió en el pasado, que es un buen indicativo del asunto. Y no hay manera humana -ni científica- de ponerse de acuerdo en eso. Además, las trampas, trucos, virguerías estadísticas inaceptables, etc, son la moneda corriente de la discusión.

    * Los alarmistas no tienen una explicación válida -según su teoría- para el no calentamiento del útimo decenio (ya lo sabíamos, pero esta meridianamente confesado en los emails)

    O sea, lo que te decía: aquello que de verdad niegan los que llamas “negacionistas”, es cualquier cosa menos obvio. Así que, en mi opinión, no solo es un término formalmente incorrecto, porque tanto niegan unos (la validez de las proyecciones) como otros (la amplitud de los cambios climáticos naturales), sino que me parece manifiestamente injusto. Quiero decir que lo mismos títulos tengo yo para llamar “negacionistas” a los alarmistas, pero, ¿tiene algún sentido? Yo no le veo más sentido que el intento de ofender y de evitar una discusión que nos interesa a todos.

  7. Y perdona, que ya paro. Pero me acabo de encontrar con algo muy interesante, y tiene que ver con lo que hablamos. Aparte del detalle curioso.

    El climatólogo español más importante, el único (que yo sepa) que juega en la “gran liga internacional” es Eduardo Zorita. Acaba de abrir un blog sobre climatología junto a Hans von Storch, compañero y maestro suyo. Ambos son muy citados en los emails de marras del CRU. Los dos son científicos de lo que podríamos llamar “línea oficial”, o académica, como quieras. Trabajan para el IPCC también, y muy lejos de lo que llamamos “escépticos” (bueno, tú negacionistas). En realidad critican a ambos grupos, a los que llaman “escépticos” y “alarmistas”, con toda propiedad.

    Pues bien, acabo de ver que Zorita explica con su precisión de experto precisamente en ese tema de la paleoclimatología en el que Rodrigues nos miente y censura:

    The ‘trick’ was to not show this mismatch between treering records and temperatures in the late 20th century. Instead of showing the treering records drifting away from the instrumental temperatures, the instrumental temperatures were substituted for them, ‘hiding the decline’ of the treerings (and not of the temperatures). In doing so, a potential problem of temperature reconstructions was ensconced and an artificial sense of robustness of these reconstructions was conveyed. An important consequence is that claims about the record level of warmth of particular recent years, say 1998, against the backdrop of the past millennium are not really meaningful, because data of different nature are being compared: instrumental versus treerings.

    http://klimazwiebel.blogspot.com/

    Lo subrayado para el que ande pez en inglés:
    “… “ocultando el descenso” (hiding the decline) de los anillos de los árboles. Haciendo eso, desplazaban un problema potencial de las reconstrucciones de temperatura, y presentaban una falsa sensación de robustez de las reconstrucciones.

    Y más:

    To explain this divergence is important, because as long as it remains unexplained, it can be suspected that this divergence may have happened also in the past, thus increasing the uncertainty in the reconstructions of past temperatures.

    Explicar esta divergencia (que no está explicada) es importante, porque mientras permanezca sin explicar, se puede sospechar que lo mismo ha podido ocurrir en el pasado, incrementando por tanto la incertidumbre de las reconstrucciones de las temperaturas pasadas.

    ¿Queda claro, no? Creo que ya lo he explicado suficientemente.

    Pero la versión de Rodríguez, en su blog, es:

    Esta frase parece indicar que en el Paper de Mann de 1998, inspirador del hockey stick, se esconden y manipulan datos para hacer ver que ha habido un calentamiento global reciente. Una vez metido en contexto las series a las que se refiere el mail son a las utilizadas por Keith Briffa en sus reconstrucciones paleoclimáticas. El “truco” consiste en utilizar la serie real de datos en la temperatura para reconstruir la serie completa, en lugar de los datos proxy que proporcionan los anillos de los árboles. Esta cuestión la expone Briffa en sus papers y se conoce como el problema de la divergencia entre los anillos de los árboles y la temperatura. No es una cosa secreta ya que aparece en Papers de Nature, Science o Geophysical Research Letters al referir a los datos de Keith Briffa. La cuestión de fondo radica en que los datos proxy de los anillos de los árboles no son proporcionales a la temperatura local (y por tanto la reconstrucción de la temperatura global no es útil) a partir de 1960 aproximadamente cuando comienzan a diverger.

    Claro que no es una cosa secreta. Pero puedes presentar los gráficos mostrando la “divergencia”, o puedes simularlo, como si los árboles siguieran mostrando la temperatura correcta durante todo el tramo de control. Y ahora, si tienes ganas, dime quien es “negacionista”. O directamente quien miente.

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