Publicado en General, Opinión

Aznar y el cambio climático.

La pasada semana el ex-presidente José María Aznar presentó el libro del ex-presidente checo Vaclav Klaus titulado “Planeta azul (no verde)”, publicado en España por la Fundación FAES. El discurso de Aznar no tiene desperdicio y para aquellos que lo quieran leer en su totalidad (sin comentarios añadidos ni interpretaciones) lo pueden descargar de este enlace.  El texto sería digno de un comentario en profundidad (una tesis casi) pero no creo que sea este el espacio más adecuado para hacerlo (ni para comentar los comentarios que se han realizado sobre este discurso, que tampoco tienen nada que desmerecer). No obstante, si me han interesado algunas ideas (¡¿?!) contenidas en su interlocución por que representan en una línea de opinión (menos científica que ideológica) que está campando en la actualidad. Me refiero al negacionismo. Negacionismo sobre el cambio climático, negacionismo sobre la memoria histórica, negacionismo económico, etc. Se niega que estemos ante un cambio climático, como se negaba hace unos años que el tabaco provocara cáncer. Es más, según el expresidente Aznar lo que está en peligro no es el clima, sino la mismísima libertad. Surge el liberal que lleva dentro y no tiene ningún reparo en achacar el problema a la intervención de los socialistas o de ciertos “abanderados del apocalipsis climático“. Al menos hemos superado lo de la conjuración judeo-masónica (aunque seguro que lo habrá pensado). El párrafo en el que se encuentra esta afirmación es contundente:

En estos tiempos de enfriamiento global de la economía internacional y de amenaza de una nueva glaciación en la economía nacional, en uno de esos ciclos econoclimáticos que se suceden cada vez que un gobierno socialista llega al poder en España, los abanderados del apocalipsis climático exigen dedicar cientos de miles de millones de euros, pero no a paliar el hambre o la pobreza; no a vacunar a la población del tercer mundo de enfermedades que allí resultan mortales; no a garantizar el acceso al agua potable o al alcantarillado en buena parte del mundo subdesarrollado“.

Ahí queda eso. Yo no sé si lo suyo es liberalismo , cinismo o profunda mala leche. Pero más curioso resulta si tenemos en cuenta que el autor del texto es el mismo que firmó el Protocolo de Kyoto o el mismísimo amigo de Busch (que ni él se atreve a tanto) que nos llevó a la famosa “fotografía de las Azores“, preludio de la Guerra en Irak.

No se queda la cuestión aquí. Refiriéndose a los que abogan por dedicar fondos a la lucha contra el cambio climático dice:

exigen que esos recursos se destinen a causas tan científicamente cuestionables en su viabilidad como ser capaces de mantener la temperatura de la Tierra dentro de un centenar de años y resolver un problema que quizá, o quizá no, tengan nuestros tataranietos

Sólo le ha faltado decir algo parecido a una célebre frase atribuida a un tabernero de Córdoba: ¡Qué hubieran nacido antes!. No vamos a resolver nosotros los problemas que tengan nuestros tataranietos. Eso se llama “solidaridad intergeneracional”.

Para completar algunas de las perlas (que hay más) del discurso de marras, a Aznar le sale su fundamentación científica y afirma:

A las generaciones venideras quizá les parezca divertido, y hasta sorprendente, el hecho de que, a principios del siglo XXI, el mundo desarrollado haya sucumbido al pánico a causa de un aumento global de la temperatura media en unas décimas, y que la Humanidad, basándose en una monumental exageración de inciertas previsiones virtuales, haya llegado a plantearse la vuelta al punto anterior a la era de la industrialización“.

Está sembrado. ¡Qué más da unas décimas arriba o abajo!. Nada. Pamplinas. cosas de científicos, que son unos quejicas. ¿Evidencias científicas? Ninguna.

Pero realmente, ¿qué puede haber detrás de estas declaraciones?. ¿Convicción ideológica? ¿Intereses económicos personales?. Desde que en 1962 Rachel Carson publicara su libro “Primavera silenciosa ” en el que daba el primer testimonio de que ciertos productos químicos artificiales se habían difundido por todo el planeta, contaminando prácticamente a todos los seres vivos existentes, la industria química reaccionó negando todo efecto nocivo de sus producciones sobre el Hombre. Poco después se prohibía el uso del DDT. A partir de la década de los 70 del siglo pasado se comienza a relacionar la pérdida de la capa de ozono con el uso de los CFC. La administración norteamericana (Reagan) negó que existiera tal problema, llegando incluso a ridiculizarlo. Hoy nadie lo pone en duda. El problema del cambio climático es infinitamente más complicado e intenso que el uso de los CFC, los transgénicos o el DDT. Quien está detrás de esta postura negacionista es la industria petroquímica, las multinacionales del automóvil, algunos países productores de petróleo o carbón, y la administración Busch (que ha hecho todo lo posible por evitar acuerdos internacionales en este tema).

He estado buscando fundamentación científica del negacionismo y quisiera destacar, por lo que nos toca, la aportación de Antón Uriarte, doctor en Geografía y profesor de la Universidad del País Vasco y la voz “oficial” de esta corriente en España. Recomiendo, también, para aquellos que lean el referido blog de este profesor, el comentario que se realiza en este otro rebatiendo sus afirmaciones.

En definitiva, un tema de gran interés en el que se asoman algunos que deberían dedicarse a otra cosa. Se podría decir más, pero ¿para qué?. Seguiremos informando.

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2 comentarios sobre “Aznar y el cambio climático.

  1. Qué cierto es que vale más una imagen que mil palabras, ese mapa lo dice todo, ¡¡¡ incluso que es de 1.997 !!!.
    Espabile Sr. Moraga, que se ha quedado usted muy anticuado, ponga uno de este año y ya verá vd. qué cambio de colores tan curioso, tanto tanto como el frío que sin duda habrá notado en sus narices en pleno “calentamiento global!”.

    1. Estimado señor…: Gracias por leer este blog y por los amables consejos que me da. Espabilaré si antes me indica usted el nivel de conocimientos que tiene de meteorología y, en concreto, del fenómeno del cambio climático. El mapa, estimado lector, es simplemente un composición que muestra la evolución de las temperaturas a lo largo de un año (pinche sobre él y lo verá). No quiere demostrar nada, ni podría, como usted bien debe de saber.
      Gracias nuevamente, y que el cambio climático no le afecta demasiado.

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