Publicado en Competencias, Didáctica, General, Opinión

Innovación e Investigación en Educación (I).

Existe un acuerdo prácticamente generalizado sobre la importancia de la innovación y de la investigación educativa llevadas a cabo por el propio profesorado así como sobre la necesidad de desarrollar competencias para estas dos labores en los procesos de formación inicial y permanente. El II Plan Andaluz de Formación Permanente del Profesorado (2002)  incluye como uno de sus objetivos prioritarios “Producir mayor conocimiento educativo favoreciendo y valorando la diversidad, la innovación, la experimentación y el compromiso con la mejora de la educación“. Este planteamiento no es ni mucho menos nuevo: podemos remontarlo prácticamente a las ideas de Dewey, de finales del siglo XIX, creador de la denominada “escuela experimental” en la que los docentes ponían a prueba los principios para una educación en la democracia. Toda la pedagogía posterior a incidido en la importancia de este aspecto esencial en la tarea docente.

Dado que vamos a convocar una actividad tendente a propiciar la investigación e innovación en el aula (de la que daremos puntual noticia), hemos creído interesante abrir una serie de apuntes en la que centremos este aspecto.

En primer lugar queremos dar noticia de la convocatoria de las I Jornadas Andaluzas de Innovación e Investigación Educativa que bajo el lema “Cambiar la escuela de hoy para avanzar en la sociedad de
mañana
” tendrán lugar en Granada los próximos 29 y 30 de octubre. Como se indica en la convocatoria, el objetivo de estas jornadas es dar a conocer “el estado actual de la innovación e investigación educativa en Andalucía, su incidencia en la sociedad actual y las posibles perspectivas de futuro“. Según se asegura en esta convocatoria, “casi un 40% del profesorado está implicado en proyectos de innovación y/o de investigación educativa con el compromiso común de proporcionar en cada momento la mejor educación posible. Conocer y difundir sus líneas de trabajo, pulsar su opinión y grado de satisfacción con respecto a los proyectos que vienen desarrollando los centros, y reflexionar sobre sus logros y dificultades, son algunos de los objetivos que se pretenden alcanzar con estas Jornadas“. Loable compromiso. Desde la administración educativa se ha intentado promover, con mayor o menor acierto, la investigación e innovación educativa (proyectos específicos, premios, programas de TV, becas, etc.). Nos planteamos dos cuestiones iniciales. En primer lugar, nos preguntamos si este esfuerzo se ha realizado de una manera sistemática o bien ha surgido “por generación espontánea“, fruto de las propias iniciativas e inquietudes del profesorado. Y en segundo lugar, si esta innovación e investigación ha tenido una repercusión directa y positiva en el aula.

Sobre la primera cuestión, nos surgen numerosas preguntas y dudas: creemos que la innovación e investigación en educación varía mucho en función de la etapa educativa que consideremos. No descubrimos nada nuevo si decimos que la etapa en la que mayores esfuerzos se han realizado en este sentido es la Educación Infantil. Esta tarea se reduce  bastante en Primaria y mucho más en Secundaria. ¿Porqué se produce este hecho?. La falta de una adecuada formación inicial en el profesorado de secundaria ¿puede ser la causa de tal hecho?. ¿Existe interés en el profesorado de secundaria por formarse en estrategias de investigación e innovación educativa? ¿Se cubre adecuadamente esta faceta de los CEP’s?. ¿Qué papel tiene la Universidad en este tema?

Sobre la segunda cuestión, nos debemos plantear si existen estudios generalistas o particulares sobre la repercusión tanto de los proyectos de innovación como de investigación en las aulas, si existe una adecuada difusión de los mismos, si se han creado cauces para dicha difusión, si se dan las condiciones necesarias para la aplicación de estos proyectos en las aulas, etc.

Como apreciación personal e inicial podemos decir que, si bien existe un amplio acuerdo acerca de la importancia de la investigación educativa y de la necesidad de formar a los profesores en procesos de innovación e investigación, no parece que se de el mismo consenso en cuanto a la importancia y significado del conocimiento generado por los docentes en los proecesos de innovación e investigación educativa desde las aulas ya que, en su mayor parte, este conocimiento no es aprovechado por los responsables políticos para generar otras dinámicas, mejorar procesos y curricula o crear nuevos hábitos y procedimientos.

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