Publicado en Didáctica, General, Geografía

“El Arroyo” de Elisée RECLUS.

Dejando descansar el mundo de las competencias, el asesoramiento y la formación del profesorado, que retomaremos más adelante, estamos aprovechando este tiempo de vacaciones para leer aquellos textos que, durante el resto del año, hemos ido relegando para mejor ocasión. Y este ha sido el caso de un libro que, por casualidad, llegó a mis manos procedente de una “librería de viejo“. Se trata de “El Arroyo” del geógrafo francés Elisée Reclus. De este autor había leído algunos textos fundamentales en la historia de la Geografía, como “El Hombre y la Tierra” ( L’Homme e la Terra, 1905-1908). Sin embargo, no era el caso de esta obra. Elisée Reclus (19830-1905) fue un geógrafo que, personalmente, siempre me había llamado la atención, tanto por lo peculiar de su biografía, tremendamente apasionante, como por sus aportaciones teóricas e ideológicas. A éstas últimas me referiré brevemente. Frente a los geógrafos, digamos, “oficiales” de la época, tales como Ratzel o Vidal de la Blache, cuyo objetivo fundamental era la institucionalización de la Geografía como ciencia, Reclus representa el modelo del geógrafo comprometido, concretamente, el geógrafo anarquista que no tiene ningún problema en llevar a su práctica científica su compromiso ideológico. Precisamente por dicho compromiso con la sociedad de su época, resultó poco popular entre sus compañeros de profesión. En su formación científica se aprecia la influencia de los grandes teóricos contemporáneos como Marx, Comte, Darwin, Dilthey, Ritter, etc. Pero también fue un gran viajero, lo que le permitió tomar contacto directo con la geografía que pretendía estudiar. Su concepción geográfica fue resumida por Gómez, Ortega y Muñoz (1982), de la siguiente manera:

Asumiendo los postulados darwinianos y prolongándolos y matizándolos en una dirección que parece más acorde con la intencionalidad del propio Darwin, fundamenta la adaptación evolutiva de la especie humana respecto al medio ambiente en nociones tales como las de “armonía natural” y “ayuda mutua”, insistiendo, además, en la consideración prioritariamente ética de las relaciones entre naturaleza y naturaleza humana, y rechazando explícitamente las presuposiciones del darwinismo social.

Sus planteamientos teóricos tuvieron poca difusión entre la “geografía oficial” pero si lo fueron entre los sectores menos academicistas y entre las clases populares.

Respecto a su obra, fue bastante extensa, pudiendo señalar los siguientes textos:

  • Guide du voyageur à Londres et aux environs (1860).
  • Voyage à la Sierra Nevada de Sainte Marthe. Paysages de la nature tropicale (1861).
  • Les Villes d’hiver de la Méditerranée et les Alpes maritimes (1864).
  • La terre, description des phénomènes de la vie du globe (1867-1868).
  • Histoire d’un ruisseau (1869)
  • Géographie Universelle (1875-1894)
  • La Peine de mort Ginebra (1879).
  • Histoire d’une montagne (1880).
  • Évolution et révolution (1880).
  • L’Évolution, la révolution et l’idéal anarchique (1897).
  • L’Enseignement de la géographie. Globes, disques globulaires et reliefs (1901).
  • L’Homme et la Terre (1905-1908).

De todas ellas, las que más han influido en la Historia de la Geografía son, sin duda, su “Geografía Universal“, que se constituye como una magna obra (19 volúmenes) en la que pretende integrar un amplio abanico de saberes que van desde la sociología, a la economía, la política, la demografía y las ciencias naturales, con un claro fundamento ecologicista e incluso, en opinión de Capel, determinista ritteriano. Por otro lado, “El Hombre y la Tierra” , obra en la que aparece más claramente su pensamiento geográfico, sintetizado por Gómez, Muñoz y Ortega (1982) de la siguiente manera:

Si el hombre forma parte inseparable del orden natural y si el ejercicio de la libertad es la condición inexcusable de todo acto verdaderamente humano, ambas condiciones pueden realizarse simultáneamente porque es precisamente en la equilibrada pertenencia al orden natural- en las relaciones armónicas entre naturaleza y naturaleza humana – donde el hombre encuentra la razón misma de su libertad y las seguras posibilidades de su ejercicio. El conocimiento científico de la naturaleza es, por tanto, fundamental para conseguir hombres verdaderamente libres.

En “Histoire d’un ruisseau” (1869), como en la posterior “Histoire d’une montagne” (1880), aparece el Reclus más literario, más poético, si se prefiere, un Reclus en el que, junto a su dedicación geográfica, aparece su interés por la naturaleza, el excursionismo y la observación directa, así como su valoración científica, estética e incluso moral del paisaje. Es un libro que, a pesar de sus años, tiene una interesante actualidad y cuya lectura nos hace acercarnos a la naturaleza y al paisaje con otra mirada. En palabras de Ortega (prólogo):

Paseando por la orilla del arroyo, pueden los hombres acercarse a la naturaleza, y con ello, u con ello, dice Reclus “regenerar su vigor y mantener así su dignidad de seres libres y pensantes”. La naturaleza puede enseñarnos lo que es la verdadera libertad, la libertad que se apoya en una relación armónica y respetuosa con los que nos rodea.

Estamos igualmente con Ortega, cuando dice que:

Leer a Reclus sigue siendo un buen modo de descubrir el interés de la naturaeza y del paisaje, de cobrar conciencia de su valor y de aprender a apreciarlos y respetarlos como se merecen”.

Efectivamente, la lectura de esta obra de Reclus ha sido un verdadero placer, ha sido una recuperación del sentido primigenio de la Geografía, el gusto por la descripción, el sentir la naturaleza como forma de aproximarnos a su estudio. Se trata de reclamar el valor del geógrafo de campo frente al geógrafo de gabinete, y, por extensión a la educación, del estudio directo de la naturaleza.

En definitiva, recomiendo la lectura de este libro por que, sin duda, encontraran un autor sorprendente, comprometido, con unas ideas vigentes. Pero, en la línea del propio Reclus, recomendaría el caminar junto a los arroyos (los pocos que quedan), en contacto directo con la naturaleza y el paisaje, nuestro objeto de estudio y pasión.

Para acabar añado algunas notas bibliográficas sobre la obra de Reclus.

BIBLIOGRAFÍA.

  • Histoire d’un ruisseau“. Texto on line en francés. Edición en castellano “El Arroyo“, prólogo de Nicolás Ortega Cantero, Edita Media Vaca, Valencia, 2001.
  • Daniel Hiernaux-Nicolás. La geografía como metáfora de la libertad. Textos de Eliseo Reclus. Centro de Investigaciones Científicas Tamayo/Plaza y Valdés editores, México, 1999, 314 págs. (Resumen en Biblio 3W. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, Nº 163, 27 de junio de 1999 ).
  • Página sobre Reclus. Bibliografía y Obras.
  • Gil Jurado, Carlos (2005): Reclus: un geografo incómodo“. Revista GeoTrópico, vol, 3 (1). Documento web.
  • Número 117 (2005) de la Revista de Geografía francesa Herodote dedicado a E. Reclus.
  • Algunas obras en línea.
  • Gómez, Josefina, Muñoz, Julio, Ortega, Nicolás (1982): El pensamiento geográfico. Madrid, Alianza Editorial.
  • Vicente Mosquete, María Teresa (1983): Eliseo Reclus. La Geografía de un anarquista. Barcelona: Los libros de la frontera (Realidad Geográfica/5), 1983.
  • Capel, Horacio (1981): Filosofía y ciencia en la Geografía contemporánea. Una introducción a la Geografía. Barcelona: Barcanova.
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4 comentarios sobre ““El Arroyo” de Elisée RECLUS.

  1. La verdad es que es un geógrafo de los que dejan huella. Pero sí, si que es casualidad. Yo encontré el libro en una librería de viejo, en Granada, y lo leí de un tirón. Da gusto leer a los “padres” de la Geografía. Lástima que se haya perdido esa manera de escribir ciencia. No conocía tu blog. Con tu permiso te enlazo en mi página.

  2. Estimado José:

    Siempre es un gusto saber que hay gente que se interesa por las ciencias y particualrmente por la geografía, en este caso el pensamiento geográfico de Eliseo Reclus. Sin embargo, hay cosas que no comparto con el análisis que haces, o mejor dicho, el análisis que tomas de otros, sobretodo lo referente al pensamiento “darwiniano” de Eliseo. Sería bueno echarle una mirada al libro “El apoyo mutuo” de Kropotkin, también geógrafo, para darse cuenta que Eliseo se encuentra más cerca de éste que de Darwin.
    Muchos Saludos desde Santiago de Chile.
    Maxi.

  3. yo estoy estudiando para profesora de Geogrfía, y estoy en duda sobre el lineamiento de Reclus. fueron tomadas sus obras por los geografos neopositivistas?

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