REVISTA PROFESORADO: EL PROFESORADO PRINCIPIANTE.

18 06 2009

La Revista “Profesorado. Revista de curriculum y formación del profesorado” de la Universidad de Granada profesordedica su último número publicado (nº 13, abril, 2009) a la formación del profesorado novel o principiante. Está coordinado por los profesores de la Universidad de Sevilla Carlos Marcelo, Cristina Mayor y Paulino Murillo. Como indican en la presentación del número, el objetivo del mismo es “mostrar la importancia de empezar con buen pié en el oficio de enseñar“. Ya hicimos algunos comentarios sobre el tema cuando tratamos la formación del profesorado en prácticas que se ha realizado en este CEP (extensible a todos), señalando, en lo que es mi opinión personal, la insuficiencia de dicha formación. Sin unas sólidas bases, endeble edificio vamos a construir y esto es lo que está ocurriendo en la actualidad, sobre todo en Secundaria.  Los primeros años de docencia marcan, en gran medida, el devenir profesional y, según los autores anteriormente citados, se trataría de un período

(..) de tensiones y aprendizajes intensivos en contextos generalmente  desconocidos y durante el cual los profesores principiantes deben adquirir conocimiento profesional además de conseguir mantener un cierto equilibrio personal.

Las investigaciones sobre el tema avalan lo afirmado anteriormente, por lo que se debería prestar más, mucha más, atención a esta formación que suele pasar sin pena ni gloria. En general, se debería insistir en el fomento de los procesos de reflexión de la práctica docente, en una formación global que atendiera a aspectos científicos, didácticos, pedagógicos y a la figura del profesor tutor o mentor. En este sentido, los autores señalan que:

El Profesor Mentor como figura es esencial en este proceso de enseñanza-aprendizaje, es un experto con más capacidades profesionales adquiridos tras años de experiencia. El objetivo principal del Mentor es la integración de los miembros de la organización en todos los aspectos, especialmente, en el desempeño de la Docencia. El Mentor debe transmitir la cultura de la organización a la que pertenece; tiene que ser un guía para los que no poseen esas experiencias. La mentorización además de ser un catalizador del proceso de aprendizaje continuo, acorta la curva de aprendizaje del docente que se integra profesionalmente y es útil para estructurar la formación que tiene lugar en el puesto de trabajo.

Es una de las ideas que se deberían propiciar: el profesor-acompañante o mentor,  el que introduce al novel en la profesión, quien le marca, en cierto sentido, el camino que puede seguir y quien le transmitirá parte de su experiencia docente, ahorrándole años de ensayos y errores. Esta es una experiencia que se lleva, actualmente a cabo en diversos países europeos tales como Francia, Alemania, Suecia, etc., con resultados muy positivos. No obstante, debemos de hacernos algunas preguntas al respecto: ¿qué perfil debería tener ese profesor-mentor? ¿Valoramos más la experiencia medida en años o en capacidad de innovación, formación, etc.? Y, por último, ¿estarían nuestros profesores y profesoras noveles dispuestos a aceptar esa tutorización?.

En el monográfico se incluyen artículos de diversos autores procedentes de España, México, Colombia y Argentina. Me gustaría destacar los artículos de Carlos Marcelo que nos puede servir de encuadre teórico sobre esta cuestión, el de Beatriz Alen, del Instituto Nacional de Formación Docente de Argentina, sobre la experiencia en acompañamiento al profesorado novel o el de Consuelo Vélaz de Medrano Ureta (UNED) que analiza cómo debe ser el profesor mentor, desde el punto de vista de su competencia profesional, sin menoscabo del resto de artículos.

En definitiva, un excelente monográfico que nos debe hacer reflexionar sobre la importancia de la formación del profesorado novel.





Formación del profesorado en prácticas.

23 02 2009

La semana pasada realizamos las dos últimas sesiones del curso de profe1formación del profesorado en prácticas. Estas sesiones han sido dedicadas a la especialidad: Ciencias Sociales, Geografía e Historia. Estaban destinadas al profesorado que ha aprobado la oposición y presentaba menos de dos años de experiencia docente previa. El resto no ha tenido que hacer este módulo, limitándose su formación a dos sesiones de tres horas cada una: total, que  más del 80% del profesorado que ha superado la oposición se ha limitado a recibir 6 horas de formación. Se supone que la experiencia, que es un mérito, exonera a este colectivo de hacer el resto del curso.

Cabría preguntarnos si esta formación es la adecuada, la suficiente y la necesaria para conseguir un profesorado bien preparada, actualizado en todos los aspectos (científico, didáctico, pedagógico, afectivo, etc.) para hacer frente a los retos que tenemos encima (y  a los que están por llegar). Desde mi punto de vista no a todo. Yo creo que una adecuada formación no se puede despachar con 2 sesiones (a pesar de la experiencia, que no lo es todo en educación) ni con 8 al nuevo profesorado. Se precisan nuevas formas, en las que, junto a los aspectos teóricos, tengamos una adecuada práctica, un buen seguimiento o acompañamiento del profesorado novel a cargo de profesionales de prestigio que acompañen a estos nuevos profesores en sus primeros momentos. Además, debemos tener una formación en profundidad que abarque todos los aspectos de la función docente, desde el pedagógico, al didáctico, al científico, al burocrático, etc. Una formación que supla las deficiencias iniciales que el CAP (esa gran impostura) no ha logrado  solucionar (¿lo haré en Master en Secundaria que se intenta crear o será simplemente, un CAP extendido, otro intento vano, pero muy provechoso para la Universidad?). No podemos basarlo todo en la buena predisposición del profesorado, en las capacidades innatas, ni en el efecto imitación, ni en nada de esto. Un buen profesorado requiere de unas sólidad bases, una buena formación inicial y una formación continúa de calidad que dote al profesorado de las adecuadas herramientas docentes.

Las sesiones de la especialidad fueron impartidas, por el que suscribe este artículo y por el profesor del IES “AverroesFernando López Montilla. En la primera sesión intenté dar algunas de las claves de lo que, para mi, debe ser una adecuada formación del profesorado. Ésta debe basarse en cuatro pilares:

  • Formación pedagógica.
  • Formación didáctica.
  • Formación científica.
  • Conocimiento del entorno.

A continuación añado la presentación en impress que me sirvió de guía. Ni mucho menos es todo lo que se podía decir, pero si pretendía sentar las bases para despertar las inquietudes formativas en este profesorado.

Fernando López Montilla introdujo la programación en competencias. La  presentación que utilizó en su exposición es la siguiente:

El tema lo vamos a desarrollar en el siguiente post. Da mucho de sí.