Comentarios a dos artículos sobre el sistema educativo.

14 12 2008

Recientemente han aparecido en el diario “El País” dos artículos sobre educación (R. Moreno Castillo “Algunos males del sistema educativo y A. de la Oliva “La estafa de enseñar a enseñar) que me producen, cuanto menos, vergüenza, y cuanto más, indignación. Vergüenza por los argumentos que utilizan para criticar a todo el sistema educativo (menos a ellos mismos, faltaría más) e indignación por lo que a mi, como asesor de formación, me atañe.  Vayamos por partes.

escuela-antiguaEn el primer artículo, del pasado 4 de diciembre, el antedicho R. Moreno  (autor de un panfleto antipedagógico que tampoco tiene desperdicio) no deja títere con cabeza en su artículo: políticos, profesores universitarios,  hasta los que él denomina “presuntos expertos” en formación del profesorado. Indudablemente, con dotes de adivino (“Que la reforma educativa es un disparate ya lo llevamos denunciando algunos desde hace tiempo”), recurre a argumentos ya muy manidos, parciales, echando la culpa de los males del sistema a todo el mundo y exculpando a los profesores que, según él, hacemos más de lo que estrictamente nos corresponde (¿qué es … enseñar o educar? ¿En dónce dejamos la autocrítica?). Me gustaría que me explicara su visión de la Educación, de cual es nuestra función, si enseñar Matemáticas o Historia, solamente, o ir más allá, enseñando valores, actitudes, que, de otra forma, tal vez, muchos alumnos ni los verían. Hay algunas cuestiones de las que podríamos hablar como la escolarización obligatoria hasta los 16 años, los problemas de disciplina en algunos centros, del papel de los padres y madres en la educación de sus hijos, etc. Pero donde me toca la moral es cuando ataca, sin pudor, al sistema de formación de los docentes. Según él, por lo que entiendo, no es necesario y, es más, se trataría de un reducto de gente “desertores de la tiza”, que “usan un discurso vacío”, que han aprendido una “jerga pedagógica”, “ que se dedican a dar cursillos“, etc. No tiene ni idea de lo que dice. En primer lugar lo de desertores es más antiguo que el mear, señor mío. Seguramente este calificativo lo utilice porque será de los que siguen dando clases con su habitual tiza (de las de antes, no de las redondas que no dejan ni polvo), o bien sentado en su poltrona (¡lástima que hayan retirado las tarimas , con la sensación de poder que daban!). En los centros del profesorado (en sus diversas variantes) no hay “desertores de la tiza” (un sambenito del que difícilmente nos libramos), y si los hubiera no creo que lo estén en mayor porcentaje que el profesorado de los centros que se escaquea habitualmente (¿o es que no conocemos este hecho?). Trabajar en un centro del profesorado no te califica para ser experto en formación, ni dominar la jerga pedagógica como califica este señor a la Pedagogía, una ciencia de larga tradición. Estamos aquí (por un cierto tiempo) para poder desarrollar una labor que creemos es precisa y necesaria: contribuir a la formación del profesorado. Según opina A. de la Oliva es una estafa lo de “enseñar a enseñar” ya que Si no se sabe cómo enseñar algo es porque no se sabe suficientemente” y añade, “es más falso que haya un saber que no sea ni física, ni latín, ni geografía, y cuyo contenido sea el enseñar en general para cualquiera de esas disciplinas“. De un plumazo se carga las didácticas específicas, la pedagogía y todo lo que no sea saber muchos contenidos. La única pedagogía válida sería la práctica: ¿de cuántos años estamos hablando?, es decir, ¿cuántos años requiere un recién licenciado, que haya aprobado las oposiciones o que entre como interino para ser un perfecto profesor? ¿dos, cuatro, diez años? Y mientras tanto, ¿ensayo y error?. Por cierto, cuántos profesores y profesoras nos hemos encontrado que sabían mucho de sus disciplinas y que, sin embargo, no tenían ni idea de explicar, qué no transmitían esa emoción de la que habla el autor del artículo y que nos hicieron odiar esas asignaturas? ¿Quizás porqué fueran profesores universitarios frustrados que veían en la Secundaria un medio para seguir viviendo y no un fin en sí mismo?.

actividad-con-ordenadorEn los CEP’s estamos para contribuir a llenar esas lagunas formativas que, sin duda, tiene el profesorado. Que el sistema no es el mejor posible, estamos de acuerdo. Que la formación debía ser obligatoria y en horario lectivo, pues sí. Pero que somos vendedores de humo, pues no. Entre los asesores hay gente de mucha valía, demostrada con anterioridad en sus centros de procedencia, antes de llegar a los CEP’s y reconocidos en todos los puestos que han ocupado. En lo que a mi me concierne, antes de estar en el CEP de Córdoba he estado (y estaré muy pronto) en las aulas de varios institutos, intentando hacer mi trabajo lo mejor posible (como la mayoría del profesorado, lo cual tampoco es un mérito). Comencé a dar clases sin tener ni idea de por donde comenzar mi labor (comparto lo de fraude para calificar el CAP), pero tenía claro que debía cubrir mis lagunas pedagógicas allí donde podía ser, esto es, en los centros del profesorado, para evitar repetir los errores de aquellos profesores que me dieron clases. Como asesor, he conocido profesorado cuya labor es digan de destacar, muy loable, que luchan por lo que creen y creen en lo que hacen, que no se quejan más de lo necesario y que tienen espíritu de superación. Igual que he conocido a otros que van a los cursos (lo de cursillos también suena a otro época, felizmente superada)  “por los puntos” para los traslados, los sexenios, etc. Otro error del sistema. También he conocido la decepción de organizar actividades formativas en las que se inscribían mucha gente y a las que, luego, acudían pocos. En las actividaes que organizamos  intentamos que vengan profesionales de gran solvencia, de reconocido prestigio profesional e intelectual, y no sólo profesores universitarios “que jamás han trabajado con alumnos de instituto” (según indica R. Moreno, generalizando, para que vamos a andarnos con tonterías), profesores y profesoras que están “a pie de obra“, intentando comunicar sus experiencias para que nos sirvan a todos. Nos podemos equivocar, pero al menos la voluntad, la buena voluntad por mejorar el sistema, la tenemos.

En fin, podíamos seguir comentando estos artículos, pero ¿para qué?. Ellos sólos se califican. Dios (por cerrar como R. Moreno) nos libre de esta gente.





“Ciudadanía y Educación. La crisis de la educación y el debate de la ciudadanía”

16 11 2008

El próximo día 19 de noviembre comenzamos un curso titulado “Ciudadanía y Educación. La crisis de la educación y el debate de la ciudadanía” realizada en colaboración con la Cátedra de Participación Ciudadana de la Universidad de Córdoba. El programa completo está en el siguiente enlace. El curso pretende introducir a los asistentes en el debate en torno a los conceptos de educación y ciudadanía enmarcándolos en sus problemáticas actuales.  Tiene un formato intensivo de dos semanas de duración. En la primera, se sucederán conferencias a cargo de ponentes de indudable prestigio como D. Ramón Vargas Machuca y D. Carlos Mougán Rivero, ambos de la Universidad de Cádiz, que disertarán sobre la polémica suscitada con la nueva asignatura de Educación para la ciudadanía; Dª Victoria Camps hablará sobre la crisis de la educación, D. Ramón Flecha tratará los temas de la multiculturalidad, género, ciudadanía y educación; y por último, los profesores D. Manuel de Puelles y D. Ricardo Moreno tocarán aspectos pedagógicos.

En la segunda semana cambia el formato de la actividad. Se sucederán tres mesas redondas sobre “Ciudadanía“, “Intercuturalidad” y “Género” en las que intervendrán profesorado de Universidad, Secundaria y Primaria. Se trata de ver lo que se está haciendo en los centros educativos en estas materias, sus problemas y posibilidades de desarrollo. Posteriormente a las mesas se realizarán talleres prácticos sobre la temática del día.  Por último, el viernes día 28 de noviembre tendrá lugar una sesión de trabajo titulada “Comparativa de planes educativos: ¿Qué tiene de más el sistema finlandés?” que será coordinada por D. Walo Hutmacher, presidente de la Fundación Europea para la Investigación en Educación.

comic_educacion_para_ciudadaniaEsta actividad está dirigida al profesorado en activo en general, Primaria y Secundaria, y al alumnado universitario.

Personalmente, creo que es un buen curso, con una interesante participación de ponentes y una estructura que permitirá el debate, la puesta en común y el conocimiento en profundidad de temas de gra impacto en la educación actual. Por otro lado, considero importante la colaboración con la Universidad en la realización de actividades formativas conjuntas. No siempre la Universidad está dispuesta a esto. En general, su concepo de colaboración con las enseñanzas medias es bastante peculiar, de ahí que las experiencias que se hayan dado, como, por ejemplo, la reciente firma de un convenio de colaboración entre la UCO y la Consejería de Educación, no haya pasado de una mera declaración (vacía) de intenciones que en poco se ha materilizado. Muchos profesores universitarios ni conocen la existencia de dicho convenio. No obstante, pienso, que dicha colaboración es necesaria y fundamental para ambas partes, si bien, como siempre, depende de voluntades individuales y eso, es harina de otro costal.





Innovación e Investigación en Educación (I).

8 09 2008

Existe un acuerdo prácticamente generalizado sobre la importancia de la innovación y de la investigación educativa llevadas a cabo por el propio profesorado así como sobre la necesidad de desarrollar competencias para estas dos labores en los procesos de formación inicial y permanente. El II Plan Andaluz de Formación Permanente del Profesorado (2002)  incluye como uno de sus objetivos prioritarios “Producir mayor conocimiento educativo favoreciendo y valorando la diversidad, la innovación, la experimentación y el compromiso con la mejora de la educación“. Este planteamiento no es ni mucho menos nuevo: podemos remontarlo prácticamente a las ideas de Dewey, de finales del siglo XIX, creador de la denominada “escuela experimental” en la que los docentes ponían a prueba los principios para una educación en la democracia. Toda la pedagogía posterior a incidido en la importancia de este aspecto esencial en la tarea docente.

Dado que vamos a convocar una actividad tendente a propiciar la investigación e innovación en el aula (de la que daremos puntual noticia), hemos creído interesante abrir una serie de apuntes en la que centremos este aspecto.

En primer lugar queremos dar noticia de la convocatoria de las I Jornadas Andaluzas de Innovación e Investigación Educativa que bajo el lema “Cambiar la escuela de hoy para avanzar en la sociedad de
mañana
” tendrán lugar en Granada los próximos 29 y 30 de octubre. Como se indica en la convocatoria, el objetivo de estas jornadas es dar a conocer “el estado actual de la innovación e investigación educativa en Andalucía, su incidencia en la sociedad actual y las posibles perspectivas de futuro“. Según se asegura en esta convocatoria, “casi un 40% del profesorado está implicado en proyectos de innovación y/o de investigación educativa con el compromiso común de proporcionar en cada momento la mejor educación posible. Conocer y difundir sus líneas de trabajo, pulsar su opinión y grado de satisfacción con respecto a los proyectos que vienen desarrollando los centros, y reflexionar sobre sus logros y dificultades, son algunos de los objetivos que se pretenden alcanzar con estas Jornadas“. Loable compromiso. Desde la administración educativa se ha intentado promover, con mayor o menor acierto, la investigación e innovación educativa (proyectos específicos, premios, programas de TV, becas, etc.). Nos planteamos dos cuestiones iniciales. En primer lugar, nos preguntamos si este esfuerzo se ha realizado de una manera sistemática o bien ha surgido “por generación espontánea“, fruto de las propias iniciativas e inquietudes del profesorado. Y en segundo lugar, si esta innovación e investigación ha tenido una repercusión directa y positiva en el aula.

Sobre la primera cuestión, nos surgen numerosas preguntas y dudas: creemos que la innovación e investigación en educación varía mucho en función de la etapa educativa que consideremos. No descubrimos nada nuevo si decimos que la etapa en la que mayores esfuerzos se han realizado en este sentido es la Educación Infantil. Esta tarea se reduce  bastante en Primaria y mucho más en Secundaria. ¿Porqué se produce este hecho?. La falta de una adecuada formación inicial en el profesorado de secundaria ¿puede ser la causa de tal hecho?. ¿Existe interés en el profesorado de secundaria por formarse en estrategias de investigación e innovación educativa? ¿Se cubre adecuadamente esta faceta de los CEP’s?. ¿Qué papel tiene la Universidad en este tema?

Sobre la segunda cuestión, nos debemos plantear si existen estudios generalistas o particulares sobre la repercusión tanto de los proyectos de innovación como de investigación en las aulas, si existe una adecuada difusión de los mismos, si se han creado cauces para dicha difusión, si se dan las condiciones necesarias para la aplicación de estos proyectos en las aulas, etc.

Como apreciación personal e inicial podemos decir que, si bien existe un amplio acuerdo acerca de la importancia de la investigación educativa y de la necesidad de formar a los profesores en procesos de innovación e investigación, no parece que se de el mismo consenso en cuanto a la importancia y significado del conocimiento generado por los docentes en los proecesos de innovación e investigación educativa desde las aulas ya que, en su mayor parte, este conocimiento no es aprovechado por los responsables políticos para generar otras dinámicas, mejorar procesos y curricula o crear nuevos hábitos y procedimientos.